La expansión de la industria automotriz asiática en el Viejo Continente ha entrado en una nueva fase centrada en la infraestructura. Ante el nuevo escenario arancelario y comercial de la Unión Europea, la necesidad de establecer centros productivos locales se ha convertido en una prioridad logística para asegurar el suministro a los principales mercados de la región. Europa se ha convertido en la tabla de salvación de muchas marcas asiáticas, entre ellas la propia corporación de Shenzhen. Actualmente, los chinos están ultimando la inauguración de su primera fábrica europea, ubicada en Hungría.
En este contexto de máxima rivalidad, diversas fuentes aseguran que BYD ha preseleccionado a España y Francia como las dos opciones definitivas para albergar su segunda planta de montaje de vehículos de pasajeros en territorio europeo. La corporación busca consolidar un tejido industrial propio que le permita esquivar las barreras comerciales y acelerar los plazos de entrega de sus cadenas de producción. De esta manera, BYD responde al fiasco de Turquía, donde pensaba tener ya lista una fábrica, aunque no ha sido así.
La estrategia de reconversión de plantas existentes

Lejos de construir una fábrica desde cero, algo costoso y muy lento, BYD busca una alternativa que ya está dando sus frutos a otros fabricantes. El ejemplo más claro es el de EBRO. La renacida marca española, que tiene como socio a Chery, se hizo con el control de la antigua factoría de Nissan en Barcelona. Tras un breve lavado de cara, EBRO empezó rápidamente a producir sus coches de forma nacional, escapando así a cualquier arancel impuesto por Bruselas. Su éxito trata de ser ahora copiado por el resto de marcas asiáticas presentes en el Continente.
BYD ha optado por una estrategia de reconversión de instalaciones ya construidas. Este enfoque implica la adquisición o el arrendamiento de complejos de automoción que ya estén operativos (infrautilizados) o hayan cesado su actividad recientemente. Esta decisión permite aprovechar las líneas de montaje existentes, la infraestructura logística y los talleres de prensas y soldadura ya instalados. Al transformar una planta existente, el fabricante acorta drásticamente los tiempos de preparación de la maquinaria y facilita una integración mucho más rápida del utillaje específico necesario para ensamblar sus plataformas.
Hungría como avanzadilla y el cambio de planes en la periferia

El despliegue de producción de la marca dentro de las fronteras comunitarias tiene un calendario muy definido. La compañía ya ha confirmado que su primera fábrica de turismos, ubicada en Szeged (Hungría), iniciará de manera oficial la producción en serie de vehículos durante el cuarto trimestre de 2026. Esta planta funcionará como la puerta de entrada principal dentro del ecosistema de fabricación de la Unión Europea.
Por el contrario, los planes industriales que el grupo automotriz mantenía proyectados en Turquía han quedado completamente congelados. Esta decisión estratégica responde a la necesidad de concentrar de forma exclusiva todos los recursos técnicos, de ingeniería de procesos y de maquinaria pesada en los emplazamientos que se encuentren estrictamente dentro de la Unión Europea, para optimizar así los costes de transporte y los flujos logísticos. En un principio, BYD quería apoderarse con una de las fábricas de Volkswagen, la de Dresden, aunque en ningún momento han surgido detalles más allá de los rumores iniciales.
Un entorno competitivo sin espacio para alianzas débiles

Desde la dirección de la compañía en Europa se descarta por completo la idea previa de que las marcas asiáticas entrarían al mercado europeo a través de inversiones minoritarias o simples acuerdos de intercambio tecnológico con fabricantes locales. El panorama industrial actual se describe como una competencia brutal que exige el control total de los procesos de fabricación y el ensamblaje integrado para mantener la competitividad de costes.
Los datos de ventas cosechados por BYD desde principios respaldan esta necesidad de expansión. Durante el pasado año 2025, las ventas de la firma en el mercado europeo alcanzaron las 180.000 unidades, lo que supuso un incremento del 270% en comparación con el ejercicio anterior. Esta inercia comercial se ha mantenido sólida a lo largo de 2026, con un crecimiento constante en mercados clave de volumen como Alemania y el Reino Unido, consolidando la necesidad de contar con soporte técnico y productivo directo en suelo occidental.