Si hay alguien que conoce los entresijos de cómo se gestó la revolución eléctrica, ese es Carlos Ghosn. El hombre que apostó todo al Nissan LEAF y al Renault Zoe cuando el resto de la industria se reía de los "coches a pilas" ha vuelto a la carga con unas declaraciones cuanto menos apocalípticas. Según Ghosn, la batalla por el coche eléctrico no es que esté difícil para Occidente; es que ya ha terminado y China es la vencedora absoluta.
La velocidad a la que marcas como BYD o Geely lanzan nuevos modelos es algo nunca visto en los más de 100 años de la industria. Sin embargo, Ghosn va más allá y señala que el problema no es solo el producto, sino la mentalidad de unos directivos occidentales que, según él, siguen jugando al fútbol mientras los chinos ya están en la Fórmula 1.

La brecha: China vs. Estados Unidos
Ghosn apoya su tesis en cifras que son difíciles de rebatir. Mientras que en China más del 50% de las ventas ya corresponden a vehículos electrificados (BEV y PHEV), en mercados como Estados Unidos el 78% de los compradores siguen aferrados al motor de combustión.
"No se trata solo de oferta, se trata de una transformación social y de infraestructura que Occidente ha subestimado", afirma Ghosn. Para el ex-CEO, el error de las marcas europeas y americanas ha sido tratar el coche eléctrico como un experimento caro, mientras que China lo ha tratado como una cuestión de soberanía nacional.

"Es una cuestión de vida o muerte"
El análisis de Ghosn para este 2026 es especialmente duro con sus antiguas empresas y con el grupo Stellantis. Advierte que los coches chinos son ahora mismo una amenaza de "vida o muerte" para marcas históricas como Renault, Peugeot o Nissan. Son varios los factores a los que apunta Goshn, como la velocidad de desarrollo: “los chinos tardan 2 años en crear un coche desde cero mientras que en Europa seguimos tardando 4 o 5”.
También hace alusión a los costes: “Gracias a su dominio de la cadena de suministro de baterías, China fabrica coches entre un 25 y un 30% más baratos con la misma tecnología. Por último, se refiere al software y a la tecnología. Ghosn asegura que la integración tecnológica de marcas como Xiaomi o Huawei hace que el software europeo parezca "prehistórico".
El dardo a la Alianza: "Ya no existe"
Como era de esperar, Ghosn no ha dejado pasar la oportunidad de ajustar cuentas con su pasado. Asegura que la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi es ahora una "ficción que solo sirve para fingir colaboración", mientras cada marca intenta salvarse por su cuenta en un mercado que las está devorando. Según él, si se hubieran mantenido los planes de inversión masiva que él diseñó en 2017, hoy estarían peleando de tú a tú con BYD.