El anuncio de la concesión de la licencia definitiva de hostelería para el renovado Bar Citroën de Sevilla, en la Avenida Isabel la Católica, marca más que el final de un largo proceso administrativo y judicial.
Simboliza la transformación que experimenta Sevilla, al igual que la marca automovilística Citroën, que ha pasado de ser un vestigio histórico de casi un siglo de antigüedad a encarnar la vanguardia de la movilidad eléctrica.

De la Expo del 29 a una dura batalla judicial
El Bar Citroën no es solo un local; es un testigo de la historia sevillana, habiendo operado durante casi un siglo. Fundado en una época cercana a la Expo Iberoamericana de 1929, el bar debe su nombre a que se ubicaba en las proximidades del que fue el primer concesionario de la marca Citroën en Sevilla. Este concesionario original fue abierto por Mariano de Terry en la céntrica Calle Alemanes en 1939 .
Durante 92 años, y a través de cuatro generaciones, la familia González dirigió el negocio, presenciando eventos cruciales de la ciudad: desde la Expo de 1929, pasando por la posguerra y la dictadura, hasta la Expo Universal de 1992. El establecimiento, situado en el Parque de María Luisa, se consolidó como un "punto de encuentro perfecto" para familias, turistas y trabajadores, resistiendo "casi todo" hasta la llegada de la pandemia.
Sin embargo, esta larga trayectoria se detuvo en abril de 2021. El cierre se produjo tras el fallecimiento de su propietario, Benito González Yáñez, y se vio forzado por una prolongada batalla judicial con el Ayuntamiento. La administración municipal buscó extinguir el antiguo contrato de arrendamiento (formalizado antes del 9 de mayo de 1985), invocando la Disposición Transitoria Tercera de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para convertirlo en una concesión demanial.
Aunque un juzgado inicial anuló el cierre en 2018 argumentando que la relación era de arrendamiento y no podía aplicarse el régimen de extinción de las concesiones, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) revocó este fallo. Finalmente, el Tribunal Supremo no admitió el recurso de casación a principios de 2021, avalando la extinción del contrato de alquiler y la posterior licitación pública para la nueva explotación del inmueble.
El camino hacia la reapertura ha sido complejo, centrado en la titularidad municipal del inmueble. El Ayuntamiento de Sevilla impulsó la extinción del contrato de arrendamiento que mantenían los gestores históricos, formalizado con anterioridad al 9 de mayo de 1985, basándose en la Disposición Transitoria Tercera de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).
Tras la no admisión del recurso de casación por el Tribunal Supremo en 2021, se avaló la decisión municipal de convertir la relación en una concesión demanial. Esta nueva modalidad de explotación, sujeta a concurso público (File37/2022), buscaba maximizar el rendimiento de un activo público de casi 2.000 metros cuadrados, con 1.210 m² de superficie exterior.
El proceso de licitación se resolvió con la adjudicación a la sociedad Puerto de Cuba en Liébana, que se comprometió a un canon anual de 253.750 € por un periodo de 16 años. Esta cifra no solo supera con creces el canon mínimo inicial de licitación (que en otros momentos se cifró en 142.037,71 €), sino que demuestra un compromiso empresarial sólido con el entorno patrimonial privilegiado. Este rigor administrativo y la optimización de activos son esenciales para generar los ingresos que permiten a la ciudad acometer grandes proyectos de infraestructura sostenible.

Sevilla: desde un histórico de la hostelería a los 700 puntos de recarga
El resurgimiento económico del Bar Citroën coincide con la hoja de ruta de Sevilla hacia la movilidad sostenible. Bajo su Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), el Ayuntamiento ha identificado el tráfico como el principal factor de emisiones de CO2 y ha enfocado su estrategia en los vehículos de bajas emisiones.
El proyecto más destacado en esta transición es la expansión de su infraestructura de recarga. Sevilla, que actualmente cuenta con aproximadamente 103 puntos de recarga en la ciudad , ha licitado la concesión para instalar una red masiva de 350 posiciones para dos recargas simultáneas, totalizando una capacidad de 700 puntos de recarga.
Esta inversión multiplicará por casi siete veces la infraestructura actual, un factor de aceleración que posicionará a Sevilla como la segunda mayor red de puntos de recarga de vehículos eléctricos de España, solo por detrás de Barcelona. La expansión se focaliza en zonas críticas, como Cartuja y la futura Zona de Bajas Emisiones (ZBE), facilitando la transición de las flotas comerciales y la distribución de mercancías hacia vehículos 100% eléctricos, aprovechando el apoyo regional del Plan MOVES III, al que Andalucía ha destinado 13,36 millones de euros adicionales.

Citroën y los coches eléctricos
El nombre del mítico bar, anclado a la historia industrial , encuentra su eco en la reinvención actual de la marca que forma parte del Grupo Stellantis. Citroën, una marca que se ha distinguido por su innovación tecnológica desde 1919 , es hoy un actor fundamental en el segmento de la electrificación.
Los datos de mercado confirman la solidez de su posición. Citroën cerró 2023 en el Top 3 del mercado 100 % eléctrico español, siendo además líder en la categoría de vehículos comerciales eléctricos.
La estrategia de la marca se centra en ofrecer movilidad accesible. Modelos clave como el nuevo ë-C3, son un ejemplo de esta apuesta. El vehículo ofrece una autonomía WLTP de hasta 320 km y cuenta con una batería de 44 kWh. Además, está equipado para la carga rápida (100 kW), permitiendo pasar del 20% al 80% de la carga en tan solo 26 minutos.
El Bar Citroën se convierte así en un punto de referencia que, al igual que la propia marca que lleva su nombre, ha sabido evolucionar para garantizar su supervivencia y rentabilidad en un paisaje económico y energético en profunda transformación.