Tras una larga espera, Land Rover ha presentado formalmente el Range Rover Electric, su modelo cero emisiones más esperado, con la promesa de mantener intacto el comportamiento dinámico y la capacidad todoterreno de las versiones de combustión. Con un precio de partida anunciado en 163.250 euros para el mercado español y entregas programadas para el próximo año, el primer eléctrico de la historia de la marca debe cumplir ante la clientela más exigente del mundo. Ya hay más de 57.000 reservas confirmadas.
El desarrollo del RR Electric ha supuesto el registro de más de 300 patentes para adaptar la cadena cinemática a las exigencias con las que todo producto de Land Rover debe cumplir. El Range Rover Electric no solo debe ir bien por asfalto, también debe reinar en cualquier superficie. Los ingenieros británicos han modificado casi todos los componentes, incluyendo el motor delantero original por uno de mayor resistencia para garantizar la durabilidad sobre terrenos rotos. Por ese motivo el desarrollo se ha alargado más de lo esperado.
Arquitectura MLA-Flex con motores síncronos y 550 CV

La base estructural del modelo descansa sobre la plataforma longitudinal de metales mixtos MLA-Flex, concebida desde su fase inicial de diseño para acoger trenes motrices 100% eléctricos. Es la misma plataforma que usará el Range Rover GT, el que pronto se convertirá en el segundo coche eléctrico de la firma. La configuración mecánica recurre a dos motores eléctricos síncronos de imanes permanentes idénticos instalados en los ejes delantero y trasero.
Cada uno de estos propulsores es capaz de desarrollar 353 CV de forma individual, aunque la gestión electrónica del sistema está calibrada para no entregar el rendimiento máximo simultáneo de ambos. En conjunto, el sistema de propulsión ofrece los siguientes datos de rendimiento:
- Potencia combinada total: 550 CV
- Par motor máximo instantáneo: 850 Nm
- Masa total en vacío: 2.885 kilogramos
- Aceleración de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos
Batería de 118,5 kWh de doble nivel y capacidad de recarga de 350 kW

Instalada entre los ejes se ubica un paquete de baterías con celdas dispuestas en doble capa que ofrece una capacidad energética total de 118,5 kWh. Esta configuración permite al Range Rover Electric registrar una autonomía homologada bajo ciclo WLTP de 598 kilómetros, estimando una cobertura realista de 531 kilómetros en condiciones habituales de conducción diaria. Más ciudad que carretera o campo.
En el apartado de recuperación, la plataforma admite potencias de carga en corriente continua de hasta 350 kW para minimizar los tiempos de parada. Land Rover asegura que será capaz de recuperar del 10% al 80% de la capacidad de la batería en apenas 22 minutos. O 220 kilómetros de autonomía en 10 minutos. Asimismo, la marca contempla en opción un adaptador bidireccional V2L de 3,6 kWh y una segunda toma de corriente alterna situada en el lateral opuesto.
Rendimiento todoterreno sin reductora

La adopción de la propulsión eléctrica prescinde por completo de cajas reductoras complejas o bloqueo de diferenciales. La respuesta inmediata y lineal del motor eléctrico simplifica la conducción en arena y terrenos deslizantes, ofreciendo una gestión de tracción más suave y progresiva. La batería y los elementos mecánicos están completamente sellados contra el agua en las partes bajas. Para permitir la refrigeración durante los pasos de agua, se incorporan respiraderos situados a gran altura. Aunque no se le presupone un intensivo uso en campo, Range Rover anuncia que será capaz de arrancar con suavidad en pendientes de hasta 45 grados y surcar ríos de hasta 900 milímetros de profundidad. La propulsión avanzada del Range Rover Electric incluye una garantía de ocho años o 160.000 kilómetros.