El desarrollo del nuevo Rivian R2 demuestra hasta qué punto la eficiencia aerodinámica se ha convertido en una obsesión para los fabricantes de vehículos eléctricos. Aunque a simple vista pueda parecer un SUV de líneas robustas y angulosas, cada elemento del modelo ha sido optimizado para mejorar la autonomía. Incluso el limpiaparabrisas trasero.
A diferencia de otros eléctricos que han prescindido directamente de este componente para reducir resistencia al aire, Rivian optó por mantenerlo, pero con una solución poco convencional: ocultarlo dentro del portón trasero cuando no está en uso.
Una solución obligada por diseño y funcionalidad

El Rivian R2 incorpora una luneta trasera practicable que puede bajarse, una característica pensada para transportar objetos largos como tablas de surf o equipamiento deportivo. Esta configuración impedía integrar el limpiaparabrisas en el alerón superior, como ocurre en otros modelos, debido a limitaciones de espacio.
La alternativa tradicional, fijarlo directamente en la carrocería, tampoco convencía a los diseñadores, ya que interferiría con la carga y descarga de objetos y rompería la limpieza visual del conjunto.
Pero la clave no fue solo estética o práctica, sino aerodinámica. Aunque el Rivian R2 mantiene una silueta tipo “dos volúmenes”, su techo presenta una sutil forma de lágrima que canaliza el flujo de aire hacia el alerón trasero. Colocar el motor y el brazo del limpiaparabrisas en esa zona habría alterado el flujo limpio del aire y penalizado la eficiencia.
8 km más solo por su ubicación

Según datos facilitados por la marca, las simulaciones por dinámica de fluidos computacional y las pruebas en túnel de viento demostraron que situar el sistema dentro de un pequeño compartimento en el portón permitía conservar la pureza del flujo aerodinámico.
El resultado fue una mejora de 8 kilómetros en la autonomía total del vehículo. Una cifra llamativa si se tiene en cuenta que proviene únicamente de la reubicación de un componente tan pequeño como un limpiaparabrisas.
Este tipo de decisiones ilustra cómo los fabricantes de eléctricos buscan optimizar cada detalle para ampliar el alcance sin necesidad de aumentar el tamaño o la capacidad de la batería.
Preparado para lluvia, nieve y frío
Rivian también ha tenido en cuenta las condiciones climáticas adversas. El compartimento incluye un sistema de drenaje oculto para evitar acumulaciones de agua, además de un elemento calefactor que previene la formación de hielo o nieve. Incluso el software del vehículo puede posicionar automáticamente el limpiaparabrisas ante previsión de mal tiempo.
Mientras otros modelos eléctricos, como algunos SUV compactos recientes, eliminaron el limpiaparabrisas trasero para reducir costes o mejorar la eficiencia, Rivian optó por una solución intermedia que mantiene la funcionalidad sin sacrificar autonomía.
El caso del Rivian R2 refleja una tendencia clara en la industria: en el mundo del vehículo eléctrico, cada milímetro cuenta. Y, a veces, 8 kilómetros adicionales dependen simplemente de dónde se esconda un limpiaparabrisas.