Cuando una plataforma tecnológica llamada a marcar el futuro de todo un grupo automovilístico empieza a acumular retrasos, conviene prestar atención. Es lo que está pasando con la Scalable Systems Platform (SSP), el nuevo estándar técnico que Volkswagen prepara para sus coches eléctricos, y cuyo primer gran exponente, el Audi A4 totalmente eléctrico, verá pospuesta su producción varios meses respecto al calendario original.
Según han informado fuentes alemanas, el inicio de producción de este A4 eléctrico, previsto originalmente para mediados de 2028, no llegará ahora antes de marzo de 2029. Es un retraso que, por sí solo, ya dice mucho sobre la complejidad de desarrollar una plataforma completamente nueva, pero que además arrastra consecuencias para el calendario de electrificación de todo el grupo. El Grupo Volkswagen se encuentra ahora mismo en un momento crítico de importantes ajustes y recortes.
Una plataforma pensada para marcar el futuro del grupo

El A4 eléctrico está llamado a ser uno de los primeros vehículos en usar la SSP, concebida como el nuevo estándar técnico para los coches eléctricos dentro del grupo Volkswagen. Con este aplazamiento, la introducción general de la SSP se retrasará también, aproximadamente tres años respecto a lo que se había planteado en un principio, un desfase considerable para una plataforma pensada para sostener buena parte de la futura gama eléctrica del grupo. El Golf debería ser el primer coche del grupo en utilizarla.
El origen del retraso: procesos internos y un sistema eléctrico más exigente
Según las ya mencionadas fuentes, los retrasos responden a desafíos técnicos y a procesos de coordinación prolongados dentro del grupo. A esto se suman las medidas de ahorro de Volkswagen, que han obligado a seguir utilizando plataformas de vehículos ya existentes durante más tiempo del previsto, en lugar de acelerar la transición hacia la nueva arquitectura.
Uno de los factores técnicos más determinantes ha sido la decisión de equipar el A4 eléctrico con una red eléctrica de a bordo de 48 voltios. Mientras que Volkswagen suele emplear habitualmente sistemas de 12 voltios, esta tensión superior permite conectar ordenadores de mayor potencia y utilizar cables más finos, lo que a su vez ahorra peso en el conjunto del vehículo. El problema es que ese cambio, pese a sus ventajas, ha disparado considerablemente el esfuerzo de desarrollo necesario para sacarlo adelante.
Menos variantes, más piezas compartidas

Para intentar reducir la complejidad del desarrollo, la planificación de la propia plataforma SSP se ha ajustado. Según la información ahora conocida, este conjunto modular, pensado principalmente para coches eléctricos, contará en el futuro con solo cuatro variantes en lugar de las ocho previstas originalmente. Al mismo tiempo, se prevé un incremento notable en la proporción de componentes compartidos entre esas variantes, una estrategia habitual cuando una plataforma se vuelve demasiado costosa o compleja de gestionar en sus primeras fases.
El retraso del A4 eléctrico no parece un caso aislado dentro del grupo. Según fuentes internas de la compañía, las versiones eléctricas del Golf y del T-Roc tampoco llegarían antes de 2030, lo que sugiere que el reajuste de calendario de la SSP está afectando a más de un modelo dentro del catálogo del grupo Volkswagen.
Las versiones oficiales, más cautas
Preguntada por un posible aplazamiento del arranque de la SSP, Volkswagen se mostró reservada ante las filtraciones. Desde el entorno de Audi, por su parte, se limitó a señalar que se trata simplemente de los retrasos habituales propios de cualquier fase de desarrollo, restando importancia al desfase de casi un año que separa el calendario original del que han citado las fuentes.
Fuente: Handelsblatt