BYD, el gigante chino de los vehículos eléctricos y de nuevas energías, ha logrado un nuevo hito en su meteórica trayectoria: por primera vez ha registrado más ventas fuera de China que en su propio mercado doméstico, lo que es un ejemplo más de la evolución global que está experimentando como marca.
Este cambio se ha producido por la combinación de dos situaciones muy concretas: por un lado, ha habido una caída generalizada de la demanda local, por otro, ha experimentado un crecimiento significativo de las exportaciones. El resultado es una inversión de la balanza de ventas que no había sucedido hasta la fecha.

Según los informes oficiales de la compañía, vendió 190.190 vehículos de energía nueva (NEV, es decir, eléctricos más híbridos enchufables) durante el mes de febrero. 187.782 fueron vehículos para pasajeros y 2.408 fueron vehículos comerciales. La cifra en sí no es positiva, porque representan una caída interanual del 41 %, que básicamente es consecuencia de una demanda doméstica muy debilitada en China. Lo que realmente es relevante es que las ventas en el exterior superaron las domésticas, con más de 100.600 unidades exportadas, frente a menos de 90.000 unidades vendidas localmente.
¿Qué ha ocurrido en China?
El mercado del automóvil chino está experimentando una ralentización importante que ha afectado a muchos fabricantes locales y BYD no es una excepción. Son múltiples los factores que han generado esa situación, como el prolongado periodo de vacaciones debido al Año Nuevo Lunar, el retroceso de ciertos incentivos fiscales para vehículos de nueva energía, etc. En esta circunstancia, además se ha intensificado la competencia, con rivales como Geely superando a BYD como vendedor número uno en China en momentos puntuales.
El descenso experimentado por la industria del motor china ha sido significativo: no solo representó el mayor desplome de ventas desde la pandemia, también ha puesto de manifiesto cómo el ritmo de crecimiento en China, que en periodos recientes era vertiginoso, se ha moderado. Esto puede significar un cambio de paradigma en un mercado sobresaturado en el que hay muchísimas marcas que a medio plazo está en duda que logren sobrevivir.
El auge de las exportaciones
La cara de la moneda para BYD es que, al contrario que la tendencia doméstica, sus exportaciones han registrado un crecimiento robusto, reflejando una tendencia que viene siendo obvia desde hace ya un tiempo: la demanda global de coches eléctricos chinos cada vez es mayor, por motivos como lo competitivo de su precio y por su tecnología.
Las cifras de febrero muestran un aumento interanual de alrededor del 41 % en ventas internacionales, lo que subraya que mercados como Europa, América Latina y Asia están absorbiendo cada vez más los modelos de BYD. Parece que el plan sigue lo previsto por la marca, que ha venido planificando una expansión global desde hace años, abriendo centros de venta y plantas de producción fuera de las fronteras de China.

Su objetivo para 2026 es vender más de 1,3 millones de vehículos fuera de China, una meta que se ha analizado como ambiciosa, pero no imposible y que, vistos estos números de exportación, parece que podría ser factible.
Para terminar, hay que aclarar que las cifras no corresponden solo a BYD, si no a las distintas marcas que integran la compañía. De los 187.782 turismos vendidos, 165.013 unidades corresponden a la propia BYD, que es la firma generalista, 17.036 unidades son de Fang Cheng Bao, centrada en SUV y que todavía no está en el mercado europeo, ya a más distancia está Denza, con 5.501 unidades, y el menor aporte corresponde a Yangwang, una marca muy exclusiva que solo vendió 232 unidades.
