Comprar un coche eléctrico ya no garantiza por sí solo la mejor nota medioambiental posible: todo depende de cómo esté diseñado y fabricado cada modelo. Como cada año, Green NCAP acaba de emitir un informe con los resultados obtenidos tras someter a varios eléctricos, híbridos, gasolinas y diésel a su exigente test de impacto ambiental, y el resultado deja un ganador claro entre los eléctricos: el KIA EV4 Earth con batería de 81,4 kWh, que logró cinco estrellas y un 90% de puntuación.
El resultado importa porque este tipo de pruebas va mucho más allá del simple consumo al volante: analiza también cómo se fabrica el coche, de dónde procede la energía que consume y cómo se comporta en distintas condiciones climáticas, factores que no siempre aparecen en la ficha técnica habitual de un vehículo. El EV4 toma el relevo del Tesla Model 3, condecorado en ediciones anteriores como el coche eléctrico más ecológico del Viejo Continente.
El EV4, premiado por su fabricación europea y su eficiencia

En el caso del KIA EV4, la valoración tuvo en cuenta, entre otros factores, su fabricación en Eslovaquia, para la que se aplicaron estimaciones propias de la producción europea. El efecto climático calculado a lo largo de todo el ciclo de vida del coche se sitúa en 119 gramos de CO2 equivalente por kilómetro. Green NCAP destaca también su diseño aerodinámico, su eficiencia energética y una autonomía real estable incluso en condiciones de frío.
El EV4 ofrece precondicionamiento de la batería, tanto manual como automático, pensado específicamente para optimizar el proceso de carga. En la carga rápida en corriente continua, la potencia arranca con hasta 130 kW y se va reduciendo hacia el final del proceso para proteger la batería. A esto se suma la posibilidad de carga bidireccional, una función que permite además utilizar el coche como fuente de energía.
El Mazda 6e, penalizado por su producción y distribución

El Mazda 6e totalmente eléctrico, fabricado en China a través de la empresa conjunta Changan-Mazda sobre la plataforma EPA1 de Changan, obtuvo una puntuación global del 85%, con cuatro estrellas y media. Su resultado se vio limitado precisamente por el impacto de la producción y la distribución del vehículo. Aun así, Green NCAP destaca su carrocería aerodinámica, su propulsión eficiente, un consumo energético estable en distintas temperaturas, una autonomía real sólida y una calefacción del habitáculo muy buena en frío en comparación con otros eléctricos.
El Renault Symbioz híbrido, a prueba con el frío extremo
Entre los híbridos, el Renault Symbioz E-Tech Full Hybrid 160 alcanzó tres estrellas y media, con un 64% de puntuación global. En el test de laboratorio en caliente, su consumo de combustible se situó en 4,2 l/100 km, mientras que en arranque en frío a -7°C ese consumo subió a 7,4 l/100 km, y en conducción rápida por autopista se registraron 6,8 l/100 km. Con temperaturas bajo cero, el motor de combustión del sistema híbrido tiene que ponerse en marcha con frecuencia para generar calor en el habitáculo, ya que el coche carece de calefactor de alto voltaje. Calentar el suelo del habitáculo y la zona trasera hasta los 16°C llevó hasta 20 minutos.
También hay motores de combustión, con resultados desiguales

Entre los modelos exclusivamente de combustión, el Renault Clio TCe 115 Techno de gasolina logró tres estrellas y media, con un 62% de puntuación. El MG3 obtuvo un 51%, el Volkswagen Tiguan diésel un 48%, y el KIA K4 sin hibridación se quedó en un 46%.
Aleksandar Damyanov, de Green NCAP, resumió así los resultados: "mientras que nuestras evaluaciones más recientes subrayan las ventajas de sostenibilidad que pueden ofrecer los vehículos eléctricos bien diseñados, el Renault Clio TCe 115 Techno demuestra que los fabricantes también pueden lograr mejoras significativas en vehículos asequibles con motor de combustión, que siguen representando una parte importante del mercado actual."
Fuente: Green NCAP