Mercedes-Benz ha dado un nuevo paso en su estrategia de electrificación con el inicio de la producción en serie del GLB eléctrico en su planta de Kecskemét, en Hungría. El arranque de la fabricación no fue anunciado directamente por la marca alemana, sino por el ministro húngaro de Asuntos Exteriores y Comercio, Péter Szijjártó, quien asistió al acto oficial que marcó el comienzo de esta nueva etapa industrial.
Según destacó el ministro, la puesta en marcha del GLB eléctrico representa “un pilar clave en la estrategia de desarrollo del fabricante alemán” y refuerza el papel de Hungría como uno de los centros más relevantes de la industria automovilística europea, especialmente en el ámbito de la movilidad eléctrica.
Un SUV eléctrico basado en la nueva arquitectura MMA

El nuevo Mercedes-Benz GLB con tecnología EQ es el tercer modelo de la nueva generación compacta de la marca, tras el lanzamiento del Mercedes-Benz CLA eléctrico y su versión Shooting Brake. Todos ellos se asientan sobre la Mercedes Modular Architecture (MMA), una plataforma diseñada específicamente para vehículos eléctricos de 800 voltios.
Esta plataforma permite integrar baterías de gran capacidad y sistemas de carga ultrarrápida, además de ofrecer una mayor eficiencia energética y un diseño más flexible para distintos tipos de carrocería.
Dos versiones iniciales y hasta 631 kilómetros de autonomía
En su lanzamiento, el Mercedes-Benz GLB eléctrico llega al mercado con dos configuraciones mecánicas. La versión GLB 250+ equipa un motor trasero de 270 CV, mientras que el GLB 350 4MATIC añade un segundo motor delantero para ofrecer tracción total y una potencia conjunta de 355 CV.

Ambas variantes utilizan una batería de 85 kWh con celdas NMC, integrada en el suelo del vehículo. Según el ciclo WLTP, el SUV puede alcanzar hasta 631 kilómetros de autonomía y admite una potencia de carga de hasta 320 kW, lo que permite recuperar del 10 al 80% de la batería en apenas 22 minutos en estaciones rápidas.
Mercedes no descarta ampliar la gama más adelante con una versión más asequible equipada con una batería de 58 kWh y química LFP, una opción que ya ha aplicado en otros modelos para reducir costes.
Producción local y ambiciones industriales
La planta de Kecskemét no es nueva en la producción del Mercedes-Benz GLB. Allí se fabricó la primera generación del modelo y también su versión eléctrica EQB. Sin embargo, esta segunda generación supone un salto tecnológico significativo, tanto en electrificación como en software y sistemas de asistencia.
Gracias a las inversiones realizadas, la factoría húngara podrá alcanzar en el futuro una capacidad de hasta 350.000 vehículos anuales. El propio Szijjártó subrayó que este crecimiento acerca a Hungría a su objetivo estratégico de producir un millón de coches al año y consolida al país como uno de los referentes europeos en la nueva era del automóvil eléctrico.
Precios y posicionamiento
El Mercedes GLB eléctrico se sitúa en un segmento prémium, con precios desde 55.900 euros para el GLB 250+ y desde 63.800 euros para el GLB 350 4MATIC. La futura versión con batería LFP podría reducir ese precio en torno a los 6.000 euros, siguiendo la estrategia ya vista en el Mercedes CLA.
Con este movimiento, Mercedes refuerza su ofensiva eléctrica en Europa y apuesta por Hungría como uno de los ejes clave de su transformación industrial.