Un estudio alemán a 50.000 coches eléctricos desde 2015 revela qué baterías envejecen peor y confirma grandes diferencias entre marcas

Los datos confirman una pérdida de capacidad bastante estable con el paso del tiempo, aunque la brecha entre fabricantes resulta más amplia de lo esperado.

Plataforma coche eléctrico Porsche
Este estudio a 50.000 vehículos eléctricos usados ha comprobado cómo envejecen realmente sus baterías.
19/03/2026 13:00
Actualizado a 19/03/2026 13:00

La batería sigue siendo el gran punto de fricción del coche eléctrico para muchos conductores. Es el componente más caro, el que más dudas genera en el mercado de segunda mano y también el que más condiciona la autonomía con el paso del tiempo. Por eso tiene especial interés un nuevo análisis realizado en Alemania, que ha estudiado unos 50.000 conjuntos de datos de vehículos eléctricos usados para comprobar cómo envejecen realmente sus baterías y qué diferencias existen entre fabricantes.

El estudio ha sido realizado por TÜV Nord en colaboración con la firma de análisis de datos automotrices Carly, y toma como referencia información recopilada desde 2015 a partir de encuestas de vehículos de todo el mundo. El parámetro clave es el llamado Estado de Salud o SoH, un indicador que mide la capacidad útil restante de la batería y que se ha convertido en una de las variables más importantes para valorar un coche eléctrico usado.

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En BMW, ealgunos eléctricos de once años todavía conservan más del 80% de batería.

Las baterías duran, pero no todas envejecen igual

La primera gran conclusión del informe es tranquilizadora para quien todavía teme una degradación rápida. En términos generales, las baterías de los principales fabricantes muestran una durabilidad elevada y una pérdida de capacidad relativamente estable con el paso del tiempo. Según el análisis, la mayoría de marcas registran una reducción de capacidad en el entorno del 1% anual, lo que apunta a un envejecimiento bastante predecible y menos dramático de lo que durante años se ha llegado a pensar.

Pero la segunda conclusión es, probablemente, la más interesante. No todas las baterías envejecen igual. Y en algunos casos las diferencias son lo bastante amplias como para influir tanto en la autonomía real como en el valor de reventa del vehículo. Ahí es donde el estudio deja de ser una simple buena noticia para el coche eléctrico y pasa a convertirse en una advertencia para quien esté pensando en comprar uno usado.

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Los eléctricos de Kia y Hyundai con hasta nueve años conservan alrededor del 93% de la capacidad de la batería.

Los mejores resultados corresponden al grupo coreano formado por Kia y Hyundai. Según los datos recogidos, sus coches eléctricos con hasta nueve años de antigüedad conservan de media alrededor del 93% de la capacidad original de la batería. Es una cifra especialmente sólida si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido y refuerza la idea de que algunos fabricantes han afinado mejor que otros la química, la electrónica de gestión y el control térmico de sus baterías.

También salen bien parados varios fabricantes alemanes. Mercedes-Benz registra un 94,2% de capacidad media en sus modelos de 2019, mientras que Smart alcanza el 93,5% en vehículos del mismo año. BMW y Mini también muestran un comportamiento muy convincente. En modelos de 2020, la capacidad media se sitúa por encima del 94%, y en el caso de BMW el informe apunta incluso que algunos eléctricos de once años todavía conservan más del 80% de su capacidad original.

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Los modelos pioneros eléctricos de Renault, como el ZOE, se quedan en un 72,5% de capacidad.

En la parte baja de la tabla aparecen los pioneros eléctricos de Volkswagen y Renault. Los modelos más antiguos analizados, correspondientes a 2015, ofrecen cifras claramente menos favorables. Renault se queda en un 72,5% de capacidad restante y Volkswagen en un 74,6%. En el caso de Renault, además, ese dato se refiere específicamente al Zoe, ya que entonces la marca no tenía otro turismo eléctrico en su gama. Son porcentajes muy inferiores a los vistos en las marcas mejor posicionadas, aunque siguen por encima de los umbrales habituales de garantía.

La salud de la batería gana peso en el coche eléctrico usado

Aunque estas cifras puedan parecer discretas frente a las de otros fabricantes, esos vehículos todavía superan el límite que suele activar una reparación o sustitución de batería en garantía. En la mayoría de marcas, ese umbral se sitúa en el 70% de capacidad, normalmente durante un periodo de siete años o hasta 160.000 kilómetros. Es decir, incluso los peores datos del estudio no dibujan un escenario de colapso, sino uno de degradación más acusada.

Otro aspecto llamativo del informe es que las diferencias ya se observan incluso en coches prácticamente nuevos. Solo Kia y Hyundai alcanzan de forma consistente el 100% de la capacidad declarada. En otros fabricantes aparecen pequeñas desviaciones desde el origen. El caso de Tesla resulta llamativo, con una media del 98,4% en vehículos nuevos, lo que según el estudio sugiere variaciones de fabricación que pueden acercarse al 3%.

Eso no significa necesariamente que unas baterías sean malas y otras buenas en términos absolutos, pero sí que existe una brecha real entre fabricantes y generaciones de producto. Y ese es seguramente el mensaje más potente del análisis. La batería del coche eléctrico ya no debería verse solo como una incógnita general, sino como un componente cuya calidad depende mucho de cada marca, de cada modelo y del momento tecnológico en el que fue desarrollado.

A medida que el mercado de segunda mano eléctrico vaya ganando peso, conocer el estado de salud de la batería será casi tan importante como revisar kilometraje, historial de mantenimiento o estado de la carrocería. No todos los coches eléctricos usados ofrecerán la misma tranquilidad a largo plazo, y este estudio apunta precisamente en esa dirección.