El auge de China como fabricante de coches eléctricos va más allá de cualquier historia conocida en la industria. El país ha transformado su movilidad en menos de una generación. Se estima que son más de 130 marcas diferentes las que habitan en sus fronteras. Diferentes fabricantes intentan, con mucha dificultad, crearse su propio hueco en un mercado sobreexplotado. A pesar de las enormes dificultades que plantea el mercado chino, un fabricante de aspiradoras, secadores y cortacésped acaba de anunciar que está desarrollando un hiperdeportivo eléctrico de ultra lujo equiparable a un Bugatti Veyron.
En el mundillo de los gadgets domésticos de lujo, Dreame es una de las marcas más reconocidas por todos. Basta entrar en su web para descubrir la amplia variedad de productos a la venta. Productos que en la mayoría de casos son bastante caros, aunque esos precios se corresponden con una notable calidad, muy superior al estándar del mercado. Dreame ha conseguido hacerse un importante hueco en un mundo tan competitivo como el tecnológico y ahora cree que está lista para dar un paso, un salto enorme, para crear su primer coche eléctrico.

Motores de desarrollo propio y 1.000 trabajadores dedicados al proyecto
El pasado más reciente nos ha demostrado que no todas las marcas jóvenes que nacen en China sobreviven. Algunas empresas han buscado el mismo objetivo que hoy se plantea Dreame con negativas consecuencias. ¿Qué puede hacer Dreame que no ha hecho el resto? Pues parece que la apuesta de la compañía va mucho más allá de lanzar un mero comunicado de prensa. Actualmente la división de automoción de la empresa está compuesta por 1.000 personas y el número no hace más que crecer día a día. En lo que a presupuesto se refiere parece que no hay problemas.
Está claro que Dreame tiene una larga experiencia en el desarrollo de productos eléctricos, pero las ambiciones de la empresa no se centran en crear un SUV eléctrico de gama media. Tal y como dicta el comunicado oficial sus pretensiones son mucho más altas: "Hoy, Dreame anuncia oficialmente su entrada en la fabricación de automóviles para construir el coche más rápido del mundo". El modelo inaugural de esta nueva etapa será un coche eléctrico puro de ultra lujo que supondrá la misma revolución que en su día supuso el Bugatti Veyron. Dreame usará su propia tecnología.

Actualmente la empresa fabrica motores de vacío capaces de girar a 200.000 revoluciones por minuto. Esa base tecnológica se emplerará para los motores que alimenten a la bestia con cuatro ruedas y un volante. Por el momento no hay datos concretos, pero sí fechas concretas para exponerlo al mundo. Dreame espera poder tenerlo listo para el curso de 2027, aunque no sabemos en qué momento exacto del año será presentado. Su precio será, como es de suponer, caro, muy caro. Durante los próximos meses y años iremos conociendo si finalmente el proyecto y las ambiciones de Dreame se confirman.