El diseño de los tiradores eléctricos escamoteables en las puertas de los automóviles se ha generalizado con la llegada de los coches eléctricos. La intención es evitar los remolinos aerodinámicos que se crean en estas zonas buscando la máxima eficiencia energética.
Ahora, esta idea está en el punto de mira de reguladores en Estados Unidos, donde un proyecto de ley propone su prohibición o fuerte regulación por motivos de seguridad al considerarlos potencialmente peligrosos en situaciones de emergencia, según han informado fuentes del sector.

Los tiradores eléctricos que ‘inventó’ Tesla
Estos tiradores eléctricos, que se integran de forma apenas perceptible en la carrocería y se despliegan automáticamente para abrir la puerta, surgieron como una solución estilística y aerodinámica en modelos como los de Tesla y otras marcas premium.
Sin embargo, con el tiempo se percibe que la dependencia de sistemas electrónicos puede complicar o incluso impedir la evacuación de ocupantes en caso de fallo de energía o accidente, especialmente cuando se precisa una salida rápida del habitáculo, un aspecto que ha originado controversias y planteamientos de cambio regulatorio.
El senador del estado de Illinois (EE. UU.), impulsor del proyecto, ha instado a que la industria automovilística revise estos mecanismos para asegurar que las puertas puedan abrirse manualmente con facilidad incluso si se produce una pérdida total de energía eléctrica.
El proyecto de ley prevé que, de aprobarse, los fabricantes tendrían hasta dos años para adaptar sus vehículos a las exigencias que incluirían la incorporación de manillas manuales independientes de la energía y sistemas claramente identificables para equipos de rescate.
La crítica se ha dirigido con especial dureza contra Tesla, aunque el diseño de tiradores eléctricos no es exclusivo de esa marca y se encuentra en modelos de otras firmas de lujo y segmentos más amplios. El senador ha señalado informes que atribuyen al menos 15 muertes en vehículos de Tesla en los que ocupantes o personal de emergencias no pudieron abrir las puertas tras un corte de energía en el sistema eléctrico, lo que habría dificultado la evacuación del vehículo.
El argumento de quienes apoyan la reforma se basa en que, en un escenario de accidente o incendio, la falta de un sistema de apertura manual claramente accesible puede transformar un diseño aparentemente futurista en un obstáculo crítico para la salida de los ocupantes o la labor de los equipos de rescate.
Incluso el propio manual de usuario de vehículos como el Tesla Model Y reconoce que, si la batería auxiliar de 12 V falla, es necesario utilizar pinzas externas para recuperar el acceso al habitáculo, una maniobra que se complica enormemente en situaciones de emergencia.

Riesgos reales
La alerta sobre los tiradores eléctricos no es nueva y ha surgido también desde organismos europeos y asociaciones de seguridad vial. Por ejemplo, el ADAC alemán ya advirtió en 2024 de que los sistemas de manillas escamoteables y otros componentes electrónicos pueden retrasar las operaciones de rescate tras un siniestro, especialmente si el vehículo está deformado por el impacto, dificultando la apertura mecánica de las puertas.
Así, aunque muchos vehículos cuentan con alternativas internas de apertura mecánica, su ubicación poco intuitiva o su dependencia de actuadores eléctricos primarios puede ser insuficiente cuando la fuente de energía del automóvil queda comprometida. En algunos casos, algunos propietarios han improvisado soluciones como colocar cuerdas en el cable de liberación de asientos o mecanismos de emergencia para facilitar la salida en caso de accidente.
Este debate se enmarca en un contexto más amplio de discusión sobre hasta qué punto la digitalización y la reducción de controles físicos en favor de soluciones electrónicas, como ya ocurrió con la eliminación de botones tradicionales en favor de pantallas táctiles, pueden comprometer la seguridad funcional de sistemas básicos del vehículo.
Tesla ha defendido históricamente los tiradores eléctricos por su diseño y eficiencia aerodinámica, con declaraciones de que “abrir un coche con un clic” aporta una experiencia moderna. Sin embargo, la marca ha reconocido implícitamente algunos de los problemas de usabilidad que estos sistemas presentan y, en modelos fabricados en ciertas fábricas, ya ha introducido mejoras como marcadores de liberación de emergencia claras o mecanismos alternativos de apertura.

Estas discusiones han trascendido las fronteras de Estados Unidos. En China, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información ha anunciado que a partir del 1 de enero de 2027 prohibirá la venta de vehículos equipados exclusivamente con tiradores eléctricos escamoteables, exigiendo que todos los coches nuevos de menos de 3,5 t cuenten con manillas mecánicas tanto interiores como exteriores que funcionen incluso si se pierde energía o el vehículo sufre daños severos.
Frente a estos movimientos, algunos sectores sostienen que la prohibición de tiradores eléctricos podría tener implicaciones para la eficiencia aerodinámica y la autonomía de los coches eléctricos, ya que estos diseños ayudan a reducir la resistencia al avance y, en consecuencia, el consumo energético. Sin embargo, las autoridades que abogan por las reformas subrayan que ningún avance estético o ahorro de consumo debe comprometer la seguridad de los ocupantes y la capacidad de escape en emergencias.