El pasado 12 de noviembre, un vídeo empezó a circular con fuerza en redes: un SUV chino, el Chery Fengyun X3L, protagonizaba un intento público por ascender los icónicos 999 escalones de la famosa “Escalera al Cielo” de Tianmen Mountain.
Lo que pretendía ser una hazaña sobre ruedas se convirtió en desastre. Mientras trataba de llegar hasta el arco natural conocido como “Puerta al Cielo”, el vehículo perdió tracción, rodó cuesta abajo y terminó hundiéndose contra una barandilla de piedra. El resultado: daños al patrimonio, una lluvia de críticas y la promesa de disculpas por parte del fabricante.
El escenario es un reto de alto riesgo
La subida de Tianmen es un tramo mítico: 999 peldaños que culminan en un arco natural de piedra, con pendientes extremas. Una media del 45 % y picos que alcanzan el 60 %, es decir, unos 30 grados de inclinación.
Un escenario escarpado ideal para pruebas de marketing, pero un reto técnico mayúsculo. En 2018, Land Rover ya consiguió completar la escalada con su Range Rover Sport, durante una acción publicitaria. Esta fue la carta de presentación de Chery para su intento, dando a entender que su SUV estaba al nivel de aquella hazaña.
Según el fabricante, el accidente se produjo por la rotura del grillete que sujetaba la cuerda de seguridad al vehículo. Esa cuerda, una medida de respaldo por si el ascenso fallaba, se enredó en la rueda delantera derecha, bloqueándola.
El coche perdió tracción, comenzó a girar por la acumulación de fuerzas en ese eje, y quedó descontrolado. El conductor intentó corregir el movimiento, pero no lo consiguió; el SUV derrapó hacia atrás y terminó impactando contra la barandilla.

La explicación técnica coincide con lo que muestran las imágenes: una brusca guiñada, un coche que gira sobre sí mismo y una pieza oscura que parece asomar bajo el chasis justo antes de la caída. La causa puede ser un giro excesivo de las ruedas de la izquierda o, más probablemente, la frenada abrupta de las ruedas de lado derecho que desestabilizó la trayectoria.
El sistema híbrido del vehículo combina un motor de gasolina con uno o dos eléctricos, encarando la potencia hacia un sistema de tracción total. Pero en una pendiente tan extrema, con cada escalón apenas 30 cm de profundidad, la adherencia era casi nula. Ni el control de estabilidad, ni el control de tracción estaban diseñados para semejante escenario.
| Concepto / Parámetro | Ascenso exitoso: Range Rover Sport (2018) | Intento fallido: Chery Fengyun X3L (2025) |
|---|---|---|
| Vehículo / modelo | Range Rover Sport — versión híbrida enchufable PHEV. | SUV chino Chery Fengyun X3L. |
| Mecánica / sistema de tracción | Motor gasolina + sistema eléctrico, tracción total con sistema de terreno (Terrain Response). | Tracción total (teórica), combinación híbrida/eléctrica-gasolina, con sistema de seguridad adicional (cuerda) que falló. |
| Ruta inicial — tramo de carretera | Subida por carretera de montaña (la “Dragon Road” hacia Tianmen), con numerosas curvas, como previa al ascenso. | Mismo entorno, partiendo desde la base de la subida hacia los escalones de piedra. |
| Desafío principal — escalones | 999 escalones inclinados ~ 45º hasta el arco natural ("Heaven’s Gate"). El Range lo completó con éxito. | Los mismos 999 escalones: el vehículo perdió tracción, retrocedió y colisionó con la barandilla. |
| Resultado de la prueba | Ascenso completado: vehículo llegó a la “Puerta del Cielo”. | Fracaso: pérdida de control, retroceso, choque — daños materiales. |
| Evaluación y preparación | Preparación específica: neumáticos reforzados, ajuste de tracción/suspensión, análisis del terreno antes del intento. | Confianza excesiva, uso de cuerda de seguridad; fallo del grillete de anclaje provocó el accidente. |
| Percepción pública / impacto | Proeza de ingeniería y marketing, reforzó imagen de todoterreno extremo. | Amplia crítica por riesgo, daño al patrimonio, cuestionamiento de la ética del evento. |
Reacciones, disculpas y debate público
Tras el suceso, la marca emitió un comunicado en el que reconocía una “insuficiente estimación de riesgos” y admitía errores en la planificación del evento. Chery pidió disculpas públicas, se comprometió a reparar los daños y asumió los costes derivados del incidente. Afortunadamente, no hubo heridos.
Pero el impacto no se quedó en lo técnico. La elección de un lugar turístico visitado por miles de personas para una maniobra de marketing extremo ha generado un debate sobre la ética de usar espacios históricos para publicidad automovilística. Medios y ciudadanos chinos han criticado duramente la iniciativa, que obligó al cierre temporal de la ruta los días 12 y 13 de noviembre.
¿Qué falla en este tipo de acciones publicitarias?
Como ocurrió en 1986 con la marca Audi y su 100 CS Quattro durante un salto publicitario en Finlandia también sujeto con cable de seguridad, la táctica de usar sirgas para asegurar maniobras arriesgadas no es nueva. Tampoco lo fue en el caso de Land Rover en 2018. Pero en aquella ocasión la estrategia funcionó: alcanzaron lo que pretendían sin abrir la caja de los truenos.
El problema aparece cuando se subestima la magnitud del reto, las condiciones de adherencia, sobre escalones de piedra y mojados por llovizna, y la capacidad real del vehículo. Lo que debía ser una proeza a cámara se convirtió en un claro ejemplo de mala planificación. En el caso del Fengyun X3L, fallaron: el resultado fue un coche fuera de control, un monumento histórico dañado y una marca cuestionada.