El grupo automovilístico chino Changan Automobile ha completado con éxito el primer encendido de su propio motor rotativo Wankel de alta potencia, un desarrollo interno que marca un paso adelante para una tecnología poco habitual en la industria moderna.
El proyecto, cuya producción podría arrancar en 2027, combina esta tipología de motor de combustión con aplicaciones potenciales en sistemas electrificados como son los extensores de autonomía.

Un Wankel chino en pleno siglo XXI
La filial de Changan responsable de este avance es Harbin Dongan Auto Engine (HDAE), una empresa con una larga trayectoria fundada en 1948 y especializada en el desarrollo de motores y sistemas de propulsión.
El encendido del motor R05E (como ha sido denominado el proyecto) se llevó a cabo el 19 de diciembre de 2025 en los laboratorios de pruebas, según comunicó la propia compañía. Este dispositivo, construido con carcasa de aluminio fundido y revestimiento antifricción de nanodiamantes, destaca por su densidad de potencia, compacidad y suavidad de funcionamiento, atributos inherentes al diseño rotativo clásico.
El motor rotativo, también conocido como motor Wankel, ha sido una rara avis en la historia de la automoción desde que Mazda lo empleara en modelos icónicos como el RX-7 o el 787B. Este concepto de motor utiliza un rotor triangular en lugar de pistones reciprocantes, lo que le permite ofrecer un funcionamiento suave y un diseño más compacto. Sin embargo, problemas históricos de consumo y emisiones limitaron su adopción en masa.
El prototipo desarrollado por Changan y HDAE ofrece una potencia nominal de 53 CV y puede llegar a los 150 CV a 6.500 rpm y está diseñado para funcionar en aplicaciones de “baja altitud”, un término que en el anuncio oficial se refiere inicialmente a aeronaves ligeras y drones.
Sin embargo, la industria automotriz interpreta que la tecnología podría ser utilizada también como generador auxiliar o extensor de rango (EREV) en sistemas híbridos enchufables o eléctricos cuando se necesita alargar la autonomía sin depender exclusivamente de la batería.
Este tipo de configuración, en la que un motor de combustión no impulsa directamente las ruedas, sino que actúa como fuente de energía para recargar las baterías, ya se ha estudiado en otros contextos y puede ser beneficioso para vehículos electrificados que requieran prolongar recorridos sin estaciones de recarga cercanas.

Potenciales aplicaciones híbridas electrificadas
Aunque Changan ha destacado públicamente aplicaciones aeroespaciales para su Wankel, no se descarta que este motor rotativo pueda servir como un módulo de extensor de autonomía en plataformas electrificadas, tal y como lo ha planteado Mazda en diversas patentes y prototipos similares. En esos esquemas, el motor rotativo actúa como propulsor secundario que genera electricidad para las baterías, sin conectar mecánicamente las ruedas.
El diseño compacto y la suavidad de funcionamiento del Wankel lo hacen atractivo para integrarse en vehículos eléctricos de rango extendido (EREV) o en híbridos enchufables que busquen equilibrar densidad de potencia y espacio disponible. La capacidad de operar a altas revoluciones con menos vibraciones que un motor de pistones convencional también puede aportar ventajas en términos de balance energético en ciclos mixtos.
Además, la industria china del automóvil está moviéndose rápidamente hacia la electrificación. Marcas como Changan están introduciendo nuevos modelos eléctricos e híbridos enchufables para competir en mercados internacionales, incluida Europa, con vehículos como el Deepal S05 y S07 planeados para su entrada en España en 2026.
El desarrollo de un motor rotativo propio por parte de Changan abre una vía interesante: la posibilidad de integrar tecnologías clásicas en vehículos electrificados modernos para resolver algunos de los retos persistentes, como la extensión de autonomía sin recurrir exclusivamente a baterías de gran tamaño. Esto podría ser especialmente relevante en segmentos como el transporte ligero, vehículos comerciales o automóviles de gran autonomía, donde un extensor de alcance de baja masa puede ser útil.
Además, este avance pone de manifiesto cómo el ecosistema tecnológico chino no solo está produciendo vehículos eléctricos competitivos, sino también desarrollos de ingeniería que podrían retomar y actualizar conceptos tradicionalmente asociados con la automoción de combustión interna para hacerlos compatibles con la electrificación.
Los motores rotativos han sido criticados históricamente por consumo de combustible relativamente alto y emisiones complejas de gestionar, aspectos que deben abordarse para cumplir con los estándares más estrictos de emisiones y eficiencia energética del mercado europeo.