No solo los coches eléctricos: el frío también dispara el consumo de los coches híbridos hasta un 23 %

Un estudio del AAA junto al Automotive Research Center del Automobile Club of Southern California señala que no solo afecta a los EV.

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Los híbridos, como los eléctricos, también se ven afectados por las bajas temperaturas.
27/05/2026 07:00
Actualizado a 27/05/2026 07:00

Que las temperaturas extremas afectan mucho al rendimiento de los coches electrificados es algo de conocimiento popular, pero parece que podrían hacerlo incluso más de lo esperado. Esa es la principal conclusión del nuevo estudio publicado por la asociación estadounidense AAA, que ha analizado cómo reaccionan los vehículos eléctricos e híbridos cuando se enfrentan tanto al frío intenso como al calor extremo. Los resultados muestran importantes pérdidas de eficiencia, caídas de autonomía y aumentos considerables en los costes de uso, especialmente en invierno.

El estudio fue realizado por el equipo de ingeniería de AAA junto al Automotive Research Center del Automobile Club of Southern California. Para ello utilizaron tres coches eléctricos y tres híbridos sometidos a diferentes condiciones térmicas dentro de un laboratorio con dinamómetro. Las pruebas se realizaron con temperaturas de -6,7 ºC, 23,8 ºC y 35 ºC, manteniendo siempre el climatizador del habitáculo ajustado a 22 ºC.

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A pesar de ello, son los coches eléctricos los que más sufren.

Nadie sale bien parado en el frío

Los datos más llamativos llegaron con el frío. Según AAA, los coches eléctricos sufrieron una caída media del 35,6 % en eficiencia energética y una reducción del 39 % en la autonomía calculada cuando circulaban a -6,7 ºC frente a las condiciones moderadas de 23,8 ºC. En otras palabras, un eléctrico que normalmente pudiera recorrer 400 kilómetros podría quedarse cerca de los 240 kilómetros en condiciones invernales severas.

Aunque es algo esperable en los eléctricos, los híbridos tampoco salieron indemnes del test. AAA asegura que los HEV perdieron un 22,8 % de eficiencia en frío, un dato que incluso sorprendió a los propios investigadores. Greg Brannon, director de ingeniería e investigación automotriz de AAA, explica: “Los vehículos eléctricos son eficientes a temperaturas moderadas, pero pierden mucha autonomía con el frío. Ya lo esperábamos según nuestra investigación anterior, pero nos sorprendió la reducción del 23 % en el consumo de combustible de los híbridos a bajas temperaturas. Los conductores deben tener en cuenta el clima, el coste de la energía y sus hábitos de conducción al elegir el vehículo que mejor se adapte a su estilo de vida”.

El calor también pasa factura

En el extremo opuesto las conclusiones tampoco son positivas. A 35 ºC, los híbridos registraron una pérdida media del 12 % en consumo, mientras que los eléctricos sufrieron una caída del 10,4 % en eficiencia y un descenso del 8,5 % en autonomía. Aunque el impacto fue menor que en invierno, AAA explica que las necesidades de refrigeración del habitáculo y la gestión térmica de las baterías incrementan notablemente el gasto energético.

El estudio también analiza cómo cambian los costes de utilización en función de la temperatura. En condiciones frías, los híbridos aumentaron sus costes de combustible en 28,44 dólares por cada 1.000 millas recorridas. En los eléctricos, el incremento dependió mucho del tipo de recarga utilizado. Los modelos cargados en casa elevaron sus costes en 32,11 dólares por cada 1.000 millas, mientras que aquellos que dependían de cargadores públicos dispararon el gasto hasta 76,93 dólares adicionales.

El AAA destaca precisamente que el acceso a la carga doméstica sigue siendo uno de los factores clave para que un eléctrico mantenga costes competitivos. De hecho, incluso con frío extremo, los eléctricos cargados en casa seguían siendo más baratos de utilizar que los híbridos, con una diferencia favorable de 36,19 dólares por cada 1.000 millas. Sin embargo, cuando se utilizaban cargadores públicos, la situación se invertía y el eléctrico pasaba a ser 86,26 dólares más caro que un híbrido en el mismo recorrido.

Con altas temperaturas también aparecieron diferencias similares. Los eléctricos seguían siendo más económicos si se cargaban en casa, pero resultaban más caros cuando dependían de la infraestructura pública de recarga.