Cada vez son más las marcas chinas y los coches chinos que recorren nuestras calles y las de medio mundo. Coches que en muchos casos son eléctricos. En el mundo del motor, cuando los gobiernos ponen muros, las marcas buscan túneles. Y Lotus acaba de encontrar uno muy ingenioso. La firma de Hethel (propiedad del gigante chino Geely) ha aplicado un tijeretazo salvaje a los precios del Lotus Eletre en el mercado canadiense.
El motivo no es una repentina generosidad, sino un movimiento defensivo contra el arancel del 100% que Canadá ha impuesto a los eléctricos fabricados en China. El Eletre es un producto espectacular, pero su origen "Made in China" le ha puesto una diana en el pecho en plena guerra comercial. A pesar de tener ya unos años encima, sigue ofreciendo excelentes datos en potencia, autonomía y carga. Recientemente, Lotus ha presentado la primera versión híbrida enchufable con 1.100 kilómetros de alcance y 952 caballos.

Una rebaja de 28.000 dólares: ¿cómo es posible?
Para evitar que el impuesto del 100% duplicara el coste del coche para el cliente final, han decidido bajar el precio base de forma drástica antes de que el arancel se aplique sobre la factura. Si finalmente Lotus cumple con lo que dice y rebaja de precio en aproximadamente el 50 % lo situaría en el mismo rango que un Tesla Model Y , aunque sería mucho más sofisticado y centrado en el rendimiento. El Eletre se lanzó en Canadá hace dos años con un precio inicial de 126.800 dólares canadienses (78.500 euros).
Al reducir el precio de venta sugerido (MSRP), la cantidad que el cliente acaba pagando por el impuesto es mucho menor, manteniendo el coche en una órbita competitiva frente a rivales como el Porsche Taycan o el Tesla Model X. Por el momento, el mercado chino en Canadá es muy pequeño, apenas un 2,5%. Es posible que esa cifra crezca rápidamente con la nueva decisión del Gobierno.

Un aviso para Europa y EE. UU.
Esta maniobra de Lotus en Canadá es un experimento que en Bruselas y Washington están mirando con lupa. Si Geely es capaz de absorber parte de los márgenes de beneficio para mitigar el impacto de los aranceles, la política proteccionista de Occidente podría no ser tan efectiva como se pensaba. Lotus está demostrando que prefiere ganar menos por unidad que ver cómo sus coches se pudren en las campas por culpa de un precio prohibitivo. Es una huida hacia adelante para mantener la cuota de mercado mientras terminan de decidir si trasladan parte de la producción fuera de China para evitar estos conflictos en el futuro.