Pedro Sánchez, contundente: "La apuesta por la movilidad eléctrica es rotunda y no vamos a dar un paso atrás"

Sánchez refuerza su defensa del coche eléctrico con nuevas ayudas y un mensaje claro mientras Europa debate el ritmo de la transición.

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El Gobierno insiste en que la electrificación debía entenderse como una oportunidad económica.
13/02/2026 14:30
Actualizado a 13/02/2026 14:30

Pedro Sánchez ha defendido la movilidad eléctrica con contundencia en un debate que cambia de ritmo cada pocos meses. Su mensaje suele aparecer con la misma estructura, primero una idea política clara y después una medida que busca sostenerla. Recientemente, en el Congreso Nacional de Industria celebrado en Bilbao lo resumió con una frase que encaja en esa línea de continuidad. “La apuesta por la movilidad eléctrica es rotunda y no vamos a dar un paso atrás”. La declaración no fue un giro, fue una reafirmación.

El relato que el presidente ha ido construyendo desde hace años una opinión que el Gobierno ha mantenido frente a la opinión publica y frente a la Unión Europea. El coche eléctrico no se presenta solo como una solución ambiental, también como una herramienta para reforzar el peso industrial de España dentro de la UE y atraer nuevas inversiones vinculadas a baterías y producción electrificada.

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Sánchez sitúa al coche eléctrico como eje central de su estrategia industrial.

Ayudas y relato industrial para apuntalar el coche eléctrico

Desde los primeros anuncios ligados a la transformación del sector del automóvil, el Ejecutivo ha insistido en que la electrificación debía entenderse como una oportunidad económica. Sánchez ha repetido en distintos foros que el país tiene capacidad para liderar esta transición gracias a su red de fabricantes y proveedores. Esa narrativa se ha mantenido incluso en momentos en los que el mercado europeo ha mostrado señales de desaceleración.

Las ayudas públicas han sido el soporte práctico de ese discurso político. Planes de incentivo a la compra, fondos para reconvertir fábricas y programas vinculados a la infraestructura de recarga han servido para acompañar las declaraciones del presidente. La intención ha sido trasladar una imagen de estabilidad regulatoria que reduzca la incertidumbre de fabricantes y consumidores.

A comienzos de mes, el Gobierno detalló las bases del llamado oficialmente Plan Auto+, que sustituyó al Plan Moves con una dotación de 400 millones de euros y un diseño basado en el criterio EEE, eléctrico, económico y europeo. Este fija importes máximos de ayuda de 4.500 euros para turismos y 5.000 euros para vehículos N1, con un descuento adicional mínimo de 1.000 euros que deben aplicar los puntos de venta en M1 y N1. También permite comprar, leasing o renting en el caso de autónomos y empresas, y limita el precio máximo del turismo a 45.000 euros sin impuestos, calculado sobre el precio en factura tras descuentos comerciales.

Por otro lado, Sánchez también anunció una nueva línea de ayudas dirigida a autónomos y pequeñas empresas para facilitar la adquisición de vehículos electrificados, también mediante renting, con una dotación de 40 millones de euros y subvenciones que pueden alcanzar los 7.500 euros. Más allá de la cifra, el anuncio reforzó una idea que el Ejecutivo repite desde hace años, mantener el apoyo público mientras el mercado termina de consolidarse.

Esa insistencia llega en un contexto europeo marcado por el debate sobre el ritmo de la transición. Algunos fabricantes han pedido más flexibilidad regulatoria y varias voces políticas han defendido ampliar el abanico tecnológico. Frente a ese escenario, el Gobierno español ha optado por una posición continuista que sitúa al coche eléctrico como eje central de su estrategia industrial.

El propio Sánchez ha vinculado en varias ocasiones la electrificación con la creación de empleo y con la autonomía energética. El mensaje busca conectar la movilidad eléctrica con cuestiones que van más allá del automóvil, desde la reducción de emisiones hasta la seguridad económica en un entorno internacional cambiante.

Opinión dentro del Gobierno

La defensa de la movilidad eléctrica no se limita al presidente. Ministros del área económica e industrial han respaldado de forma recurrente esa visión, subrayando la necesidad de acelerar la adopción del vehículo eléctrico para mantener la competitividad de la industria española. Las declaraciones suelen ir en la misma dirección, pedir estabilidad normativa y reforzar los incentivos para que la demanda acompañe a la transformación de las fábricas.

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Pese a las incertidumbres, el Gobierno siempre ha defendido el coche eléctrico.

Esa coincidencia dentro del Ejecutivo ha ayudado a construir un relato político coherente que se repite en distintos actos públicos. El coche eléctrico aparece como símbolo de modernización económica y como elemento clave para cumplir los objetivos climáticos europeos sin renunciar al peso industrial del sector de la automoción.

Por tanto, más que anunciar un cambio de rumbo, la frase de Sánchez refuerza un discurso que lleva años repitiéndose. La movilidad eléctrica se mantiene como uno de los pilares del proyecto industrial del Gobierno y, al menos por ahora, todo apunta a que seguirá ocupando ese lugar en los próximos anuncios y planes estratégicos.