Meloni apunta al precio de la energía y el coche eléctrico mira a la recarga: "Personalmente y en nombre de Italia me ocuparé de ello"

La factura eléctrica marca el coste de recargar un eléctrico, y Italia quiere que Bruselas actúe para aliviar precios y proteger a su industria.

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La presidenta de Italia sitúa el precio de la energía en el centro del debate europeo.
13/02/2026 15:30
Actualizado a 13/02/2026 15:30

Giorgia Meloni ha vuelto a poner el foco en una variable que, sin hablar de coches, condiciona el día a día del vehículo eléctrico: el precio de la energía. En la previa del encuentro europeo sobre competitividad, la primera ministra italiana aseguró que “personalmente y en nombre de Italia me centraré en la cuestión de los precios de la energía”.

En esa intervención no mencionó la recarga, pero el puente es directo para el usuario de un eléctrico. Si sube la electricidad, el ahorro por kilómetro se reduce, sobre todo para quien no puede cargar barato en casa y depende más de la recarga pública.

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Italia presiona en Bruselas para abaratar la energía y proteger su industria.

Energía cara y competitividad industrial

Meloni planteó el debate energético como un problema de competitividad para las empresas y avanzó que su Gobierno llevará medidas al Consejo de Ministros dentro de un paquete para aliviar la factura y recortar costes.

A la vez, deslizó que parte de la solución pasa por cambios a nivel europeo, con referencias al marco del comercio de emisiones y a la necesidad de frenar distorsiones alrededor del sistema. Es un enfoque que conecta con una idea que gana peso en Bruselas. Si Europa no logra energía más competitiva, la industria lo paga.

Para la movilidad eléctrica, esto importa por dos vías. La primera es el usuario, porque el coste de recargar depende del precio de la electricidad. La segunda es la industria, porque los costes energéticos afectan a la fabricación y a la cadena de suministro del automóvil, en un momento en el que la transición exige inversiones fuertes y márgenes ajustados.

Automoción y neutralidad tecnológica

Ese mismo 12 de febrero, Meloni sí habló de automóvil de forma explícita y defendió que Italia ha estado “en primera línea” para una “aplicación seria” del principio de neutralidad tecnológica. El mensaje apunta a un marco menos rígido, con más margen para distintas soluciones.

La línea encaja con lo que ya había dicho el 23 de enero, cuando afirmó que “en el automóvil hay que hacer más” y situó la automoción dentro del paquete europeo, reivindicando avances compartidos con Alemania.

En ese mismo discurso de enero, Meloni vinculó el debate a la normativa de CO₂ y a 2035, defendiendo reabrir el reglamento y celebrando haber evitado, según su planteamiento, una obligación de “todo eléctrico” en esa fecha.

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El precio de la energía afecta directamente a la recarga del coche eléctrico.

Qué significa esto para el conductor de un eléctrico

A modo de ejemplo, un coche que consuma 16 kWh cada 100 km puede costar alrededor de 1,6 euros a los 100 km si recargas a 0,10 €/kWh, o 4,8 euros si lo haces a 0,30 €/kWh. En recarga rápida, donde los precios suelen ser más altos, la diferencia se nota todavía más en el bolsillo. Esa es la razón por la que el precio de la energía no es solo un debate industrial. También es uno de los factores que puede acelerar o frenar la adopción del coche eléctrico.

La opinión de otros líderes políticos

En estas semanas varios líderes europeos han puesto la energía en el centro del debate de competitividad, con un impacto indirecto pero claro en el coche eléctrico. Emmanuel Macron, por ejemplo, defendió avanzar hacia una auténtica unión energética capaz de ofrecer a la industria energía “estable, predecible y competitiva”, y planteó un mercado energético europeo más integrado y con más inversión en redes.

En paralelo, Ursula von der Leyen ha salido a defender el ETS después de que varios líderes pidieran revisarlo, recordando su papel para financiar inversión en tecnologías limpias y señalando mecanismos existentes para estabilizar precios. Ese debate importa porque el precio del CO₂ influye en costes energéticos e industriales cuando la generación marginal depende de combustibles fósiles.

Reuters también recoge que la presión para bajar precios de la energía se ha intensificado en el entorno del encuentro de líderes de la UE, con empresas y gobiernos pidiendo medidas para recuperar competitividad. Aunque muchas veces no mencionen “recarga”, el efecto para el eléctrico es directo: electricidad más cara suele traducirse en recargas más caras y en un coste por kilómetro menos atractivo para el usuario.