Antonio Filosa, el CEO de Stellantis, ha visto en las últimas semanas como sus problemas crecían exponencialmente. Si BYD ya acecha su 5º puesto como fabricante mundial de automóviles, el grupo de origen europeo reconoció hace unos días que esperaba unas pérdidas de hasta 21.000 millones de euros en 2025; que se suman a las que ya registró durante los primeros seis meses del año.
Ahora bien, la pérdida de 21.000 millones de euros por parte de Stellantis tiene un culpable bien claro. O al menos así lo expresó el pasado miércoles un ministro italiano. Concretamente, el ministro de Industria del país transalpino: Adolfo Urso.

Los 21.000 millones de pérdida tienen un culpable claro
Stellantis comunicó que el ajuste de su negocio, y especialmente, la caída de demanda de los coches eléctricos supondrá unos cargos de 22.200 millones de euros en el segundo trimestre de 2025, de forma que la compañía espera unos ingresos netos de entre 70.000 y 80.000 millones de euros, pero también la citada pérdida de 21.000 millones. Por eso, ha anunciado medidas inmediatas, como la de no repartir dividendos a sus accionistas en 2026.
Urso fue cuestionado en la Cámara de los Diputados italiana por la actual crisis de Stellantis, una multinacional con origen en Italia -a partir de la compra de Chrysler por parte de FIAT- y con varias fábricas en el país.
Y no dudó en achacarla a un culpable: Carlos Tavares, el ex CEO de Stellantis, que pronostica una debacle para las fábricas de coches en Europa y que, según este ministro italiano, apostó demasiado fuerte por los coches eléctricos -Renault ya desmonta varias empresas creadas para la movilidad eléctrica-.
Urso incluso lo señaló públicamente al indicar que “la crisis de Stellantis […] se atribuye ampliamente al Pacto Verde y, en concreto, al liderazgo de Tavares”. El ministro italiano indicó que el culpable de esta crisis “obligó a la empresa a seguir el camino forzado de los vehículos eléctricos, con resultados que ahora son un fracaso”.

Y una posible solución: la “neutralidad tecnológica”
En respuesta a las preguntas de los diputados, Urso señaló que, en Europa, “necesitamos volver a la realidad” con “el objetivo de que la neutralidad tecnológica prevalezca sobre los dictados ideológicos”. En esa dirección, el Gobierno italiano promoverá una revisión de los objetivos de electrificación tanto para las flotas de empresa como para los vehículos pesados.
Un cambio hacia la neutralidad tecnológica que ya está siendo aplaudida por los sindicatos del sector del motor italiano. Así, en una audiencia ante la Comisión de Actividades Productivas de la Cámara de Diputados italiana, Gianluca Ficco, el secretario general del sindicato UIL -Unión Italiana del Trabajo- señaló que la planta de Melfi se beneficiará de la asignación de nuevos modelos híbridos, como los próximos Lancia Gamma o DS Nº7.
Fico estimó que la neutralidad tecnológica, ejemplificada en los coches híbridos, tendrá una respuesta de mercado “mucho más significativa”, lo que podría permitir el aumento de la producción.

