Smart, pese a pertenecer en gran medida al chino Grupo Geely (como Volvo, Polestar, Lotus, Lynk & Co, entre otros), lo cierto es que los usuarios del país oriental no estarían tan por la labor de hacerse con uno de sus vehículos. El motivo, según apuntan varias fuentes, podría venir directamente ligado al tamaño de sus coches. Los usuarios prefieren esperar al ya anunciado Smart #2.
Lo que parecía una nueva etapa prometedora para Smart empieza a mostrar grietas. La histórica marca está teniendo serias dificultades para vender sus modelos más grandes en China, hasta el punto de que algunos concesionarios están liquidando stock. El problema se centra en modelos como el Smart #1 y el Smart #3, que representan el cambio de estrategia de la marca hacia vehículos eléctricos más grandes y premium. Sin embargo, la respuesta del mercado no está siendo la esperada.

Problemas para el crecimiento de Smart
Según varios informes, algunos concesionarios han optado por deshacerse, mediante fuertes descuentos, de unidades sin vender. Esto sería una señal clara de que la demanda está por debajo de lo previsto. En un mercado tan competitivo como el chino, esto suele ser el primer síntoma de un problema mayor. Y es que Smart ha cambiado radicalmente su identidad. Ha pasado de ser una marca asociada a coches urbanos pequeños y asequibles a competir en el segmento de los SUV eléctricos compactos. Este, precisamente, es uno de los más saturados del mundo.
Ahí se enfrenta a rivales realmente destacados, pues tienen presencia marcas como BYD o Xpeng, por citar algunas. Muchos de ellos ofrecen más tecnología, mayor autonomía o precios más ajustados, lo que complica la posición de Smart. Además, el posicionamiento premium tampoco está funcionando como se esperaba. Aunque los modelos destacan por diseño y calidad percibida, su precio los coloca en una zona complicada: demasiado caros frente a algunas alternativas chinas, pero sin el peso de marca suficiente para competir con fabricantes tradicionales premium.
El contexto tampoco ayuda. El mercado chino vive una auténtica guerra de precios, con continuas rebajas y lanzamientos. En ese entorno, cualquier modelo que no destaque claramente en relación calidad-precio queda rápidamente fuera del radar de los compradores.

Ventas bajas para una marca que debería triunfar
Como referencia, según los informes de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles y la Asociación de Automóviles de Pasajeros, Smart vendió un total de 29.986 vehículos entre marzo de 2025 y febrero de 2026. El #1, el más pequeño producido hasta ahora, se llevó el grueso de matriculaciones, con un 64%, mientras que los #3 y #5 sólo coparon el 14 y el 22%, respectivamente.
Precisamente, el Smart #5 presentó una fuerte promoción durante el pasado 2025, culpable del mayor interés causado entre los clientes potenciales. Incluso así ha tenido un rendimiento de mercado mucho más bajo.
Algunos concesionarios de la marca están vendiendo unidades muy por debajo de su precio oficial, las cuales se lanzan en torno a los 100.000 yuanes (unos 12.525 euros al cambio). “Se trata de las versiones de lujo de largo alcance del Smart #5, con un precio oficial de 269.900 yuanes (33.800 euros). Son modelos de finales de 2024”, según afirman desde Yuan Auto.

Preocupación con su próximo lanzamiento
Esta situación ha hecho meditar a Smart, pues ya tienen prácticamente listo su próximo lanzamiento, el llamado #6. Este será un sedán híbrido enchufable de casi 5 metros de longitud y buscará competir con el Xiaomi SU7, entre otros. Su precio de partida se estima que partirá desde unos 200.000 yuanes (25.049 euros).
De forma paralela, Smart sigue trabajando en el desarrollo del #2, su vehículo eléctrico más pequeño y heredero del mítico ForTwo. Este debería ser presentado durante el próximo Salón del Automóvil de Pekín, a finales del próximo mes de abril.