Híbridos y Eléctricos

ENTREVISTA AL INGENIERO RESPONSABLE DEL 911

Tres poderosas razones por las que no habrá un Porsche 911 eléctrico

Frank-Steffen Walliser es el ingeniero responsable del Porsche 911 y en una reciente entrevista ha despejado posibles dudas: definitivamente no habrá un 911 eléctrico, al menos a medio-largo plazo, y estas son las razones.

Tres poderosas razones por las que no veremos un Porsche 911 eléctrico
Tres poderosas razones por las que no veremos un Porsche 911 eléctrico

Porsche se ha sabido transformar por completo en varias ocasiones a lo largo de su historia. La primera de ellas fue con el lanzamiento del Porsche Cayenne, un todocamino con el que muchos se echaron las manos a la cabeza, los puristas tildaron de poco menos que herejía pero que acabó salvando económicamente a la compañía. La otra profunda transformación ha sido el Taycan, el primer coche eléctrico de la marca y que marcará el camino a seguir con otros modelos como el Macan. Sin embargo hay un coche que no se atreven a tocar: el Porsche 911, del cual no veremos una versión eléctrica.

Así lo ha asegurado Frank-Steffen Walliser, máximo responsable del 911, en una entrevista concedida a Auto Motor und Sport en la que ha hablado largo y tendido sobre los planes de electrificación de Porsche. Al acceder a su actual cargo, Walliser tenía el difícil desafío de cómo afrontar la electrificación del 911, valorando todas las distintas alternativas.

Y en la compañía alemana han tomado una decisión: el Porsche 911 no se convertirá en un coche eléctrico. Aunque el deportivo alemán tendrá una versión híbrida en esta generación 992, Porsche ha decidido zanjar los rumores de una posible versión eléctrica. No habrá un 911 eléctrico, ni siquiera a medio-largo plazo, y estas son las razones que han esgrimido desde Stuttgart.

1. No hay espacio para las baterías

Aunque los costes de las baterías se han reducido drásticamente en los últimos años, sigue sin existir una tecnología que permita una elevada densidad energética como para hacer baterías de tamaño reducido. Y eso juega directamente en contra del 911, que no podría albergar una batería de iones de litio actual sin alterar sus proporciones.

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Porsche 911 Carrera 4S Cabriolet (992).

Según Frank-Steffen Walliser, el 911 ha alcanzado un punto máximo de tamaño en esta generación y dice que «no debe ser más grande», ni más largo ni más ancho. No obstante, la generación actual mantiene las proporciones típicas del modelo, con una distancia entre ejes muy corta (en proporción a su longitud total), configuración de asientos 2+2 y una posición de conducción muy baja.

Añadir una batería bajo el habitáculo significaría perder la posición de conducción deportiva próxima al suelo, y colocarla tras los asientos supondría renunciar a las dos plazas traseras. Unas plazas que, si bien son de uso reducido, son muy apreciadas por los clientes del 911 por la sensación de amplitud que generan en el habitáculo.

2. Compensar el aumento de peso de las baterías sería extraordinariamente caro

Una razón de peso, valga el juego de palabras, tiene que ver con la masa añadida. Las baterías actuales son muy pesadas y, aunque en términos de prestaciones se puede compensar con más potencia, en Porsche saben que más kilos también significan peor dinámica de conducción.

El propio Walliser reconoce que la época de deportivos de 1.200 kg ya se ha acabado. Sin embargo, compensar el peso añadido de las baterías es puramente «una cuestión de dinero». Walliser asegura que con la generación 992 han invertido más dinero que nunca para reducir el peso, empleando aluminio y materiales compuestos, pero el siguiente paso (emplear masivamente fibra de carbono) supondría disparar el precio final del coche.

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El Porsche 911 es todo un icono de la historia automovilística.

La prueba la tenemos en el 918 Spyder, que a pesar de su complejo sistema híbrido pesa solamente 1.648 kilos gracias a una exhaustiva dieta que incluye chasis monocasco y carrocería fabricados completamente en fibra de carbono. En el 918 Spyder pudieron permitirse esa licencia, pues al tratarse de un modelo tan exclusivo la marca pudo venderlo a razón de casi 900.000 euros la unidad.

3. El nombre del 911 pesa mucho como para hacer cambios radicales

Llegados a este punto de la historia, sobra decir que el Porsche 911 es uno de los modelos más reputados de la industria automovilística. Uno de los pocos a los que se les puede calificar de mito y no habremos pecado de exageración innecesaria o banal.

Aunque no es el modelo más vendido de Porsche, es su imagen de marca, el coche con el que mayor margen de beneficio obtienen y su mayor reclamo. Es su icono, y por eso Walliser dice que son «un poco conservadores» a la hora de hacer cambios demasiado profundos, ya que la clientela es muy leal al 911 tal y como lo conocemos, con su motor bóxer de seis cilindros.

Porsche seguirá desarrollando motores de combustión incluso en las nuevas generaciones de modelos, y Walliser asegura no tener presión por convertir el 911 en un coche eléctrico. No obstante apunta hacia la investigación de combustibles sintéticos que permitan reducir el CO2, y cita a Ferry Porsche: «El último deportivo con motor de combustión será un 911».

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