La industria aeronáutica se aproxima a un punto de inflexión con el desarrollo del proyecto Olympic, un avión de diseño radical que, según sus impulsores, podría alterar las reglas establecidas por gigantes como Boeing y Airbus.
La compañía Outbound Aerospace, con sede en Seattle, ha presentado avances significativos en un modelo de aeronave cuya configuración de ala fusionada, denominada blended wing body (BWB), promete una eficiencia energética sin precedentes en vuelos comerciales.

Una nueva era para la aviación
El concepto que propone Outbound difiere de los aviones comerciales convencionales, que hasta ahora mantienen un fuselaje tubular con alas laterales bien definidas. En el diseño BWB, fuselaje y alas se integran en una sola estructura continua, lo que reduce drásticamente la resistencia aerodinámica y optimiza la sustentación.
Esta configuración, que combina aerodinámica y estructura, ha sido objeto de investigación desde hace décadas (incluyendo programas experimentales históricos como el Boeing X-48) pero nunca había alcanzado un desarrollo tan ambicioso para uso comercial.
En marzo de 2025, Outbound Aerospace logró un hito al efectuar el primer vuelo de su prototipo a escala reducido, bautizado STeVe (Scaled Technology Vehicle). Esta maqueta, con una envergadura de 6,7 metros y un peso de 136 kilogramos, se controló de forma remota y sirvió para comprobar aspectos críticos del diseño, desde la estabilidad en vuelo hasta las nuevas técnicas de fabricación empleadas.
Los responsables del proyecto catalogan al Olympic como lo que podría considerarse “el primer avión de quinta generación”, una nueva etapa en el diseño de aeronaves comerciales que pretende superar la eficiencia de los modelos tradicionales de Boeing y Airbus.
Entre las principales ventajas que se atribuyen a este diseño está una reducción estimada del 50 % en el consumo de combustible respecto a aviones con configuración convencional, lo que también implicaría una caída similar de las emisiones de CO₂ por pasajero en rutas de medio y largo alcance.
Además de la aerodinámica, el proyecto incorpora un sistema totalmente eléctrico power-by-wire, que elimina sistemas hidráulicos y de aire de sangría tradicionales, reduciendo la complejidad mecánica y los costes de mantenimiento. Esto, según Outbound, podría traducirse en una operación más fiable y sencilla, con menos peso en la estructura y menor requerimiento de revisiones técnicas.
El diseño también contempla características prácticas que facilitan su integración en la infraestructura aeroportuaria actual, como puntas de ala plegables que permitirían operar en pistas y puertas de embarque diseñadas para modelos Boeing 737 o Airbus A320 sin necesidad de remodelaciones costosas.

Escalando al un avión comercial del tamaño de un Boeing 757
Aunque STeVe ha demostrado que la base del concepto puede funcionar, el camino hacia un avión comercial de gran envergadura implicará varios pasos intermedios. Outbound planea desarrollar primero prototipos más grandes, incluido un avión de negocios turbopropulsado que abriría el camino para aeronaves de mayor capacidad.
El objetivo final es construir el Olympic con una envergadura prevista de unos 52 metros y capacidad para entre 200 y 250 pasajeros, similar a la escala de modelos como el Boeing 757.
Los planes de la compañía indican que esta aeronave revolucionaria podría estar lista para vuelos comerciales en la década de 2030, siempre y cuando se consoliden las tecnologías clave, se completen las certificaciones pertinentes y se obtenga la inversión necesaria de aerolíneas u otros socios industriales. A día de hoy, ninguna gran aerolínea ha hecho anuncios públicos de pedidos vinculantes, aunque Outbound ha conseguido atraer capital inicial y el interés de inversores privados y fondos especializados.
Si el proyecto prospera, la industria aérea mundial afrontaría cambios estructurales importantes. Un avión como el Olympic no solo reduciría los costes operativos de las aerolíneas al consumir menos combustible, sino que también podría impulsar nuevas rutas intercontinentales rentables, optimizar la utilización de flotas y contribuir a los objetivos de sostenibilidad que marcan las políticas públicas y las estrategias corporativas.
Este proyecto BWB ya está atrayendo la atención de otros actores del sector, y diferentes programas similares (como el Horizon de Natilus para 200 pasajeros, que también promete reducciones de emisiones del 50 %) se están desarrollando con metas de entrada en servicio en la misma década.