En pleno auge de la ofensiva china en el sector del automóvil eléctrico, BMW quiero enviar un mensaje de tranquilidad. Durante el pasado Salón del Automóvil de Múnich, Jochen Goller, responsable mundial de Ventas del fabricante alemán, afirmó que la irrupción de marcas como BYD o Xpeng no supondrá una amenaza estructural para la firma bávara en Europa.
El directivo, con amplia experiencia previa al frente de las operaciones de BMW en China, sostiene que las circunstancias que han impulsado el éxito de los fabricantes chinos en su país no son extrapolables al mercado europeo.
Comparación con la llegada de japoneses y coreanos

Goller recordó precedentes históricos para reforzar su argumento. “Cuando llegó Toyota, BMW siguió creciendo. Cuando llegaron los coreanos, también seguimos creciendo”, explicó en declaraciones recogidas por medios especializados.
A su juicio, la expansión actual de los fabricantes chinos guarda similitudes con la entrada de marcas japonesas y surcoreanas en décadas pasadas, pero eso no implica que el desenlace sea idéntico. BMW, afirma, ha sabido proteger su posicionamiento de marca y ampliar su gama sin perder identidad.
Precio y cultura, los dos grandes factores
El jefe de Ventas identifica dos elementos que, en su opinión, limitan la capacidad de penetración de las marcas chinas en Europa. El primero es el precio. En China, los bajos costes de producción y el respaldo estatal permiten ofrecer vehículos eléctricos a tarifas muy competitivas. En Europa, con aranceles, normativas estrictas y mayores costes logísticos, esa ventaja se reduce.

El segundo factor es cultural. Según Goller, el consumidor chino prioriza una digitalización extrema y concibe el coche como un “smartphone con ruedas”. En Europa, en cambio, la experiencia de conducción, el diseño y la calidad percibida continúan teniendo un peso determinante en la decisión de compra.
Reconocimiento a la fortaleza china
Pese a su confianza, el directivo no minusvalora a sus competidores. Define la industria automovilística china como “extremadamente fuerte y diversa” y admite que acabarán ocupando una parte del mercado europeo, posiblemente entre el 10 % y el 15 %.
También subraya que algunas marcas con capital chino ya están consolidadas en Europa, como MG Motor o Volvo Cars, aunque no siempre sean percibidas como fabricantes chinos por el público general.
En cualquier caso, BMW confía en que su red industrial en Europa, su reputación y su enfoque en la calidad sigan siendo diferenciales frente a la competencia asiática.
Un sector en plena transformación
La electrificación acelerada, las nuevas normativas de emisiones y la presión competitiva obligan a todos los fabricantes a redefinir su estrategia. La fuerte presencia de BYD, XPeng o Chery en Múnich simboliza el cambio de equilibrio en la industria.
Sin embargo, BMW mantiene que su propuesta basada en ingeniería, diseño y experiencia al volante seguirá siendo atractiva para el cliente europeo. La competencia se intensifica, pero en Múnich el mensaje fue claro: la marca alemana no cree que el auge chino vaya a replicar en Europa el mismo guion vivido en Asia.