No es la idea más barata del mundo, pero es a cambio de seguridad: este país prueba una pintura fluorescente en un tramo de carretera de 245 m

Mejorar la visibilidad en carretera de noche ayuda a conseguir vías más seguras, pero esta solución es demasiado cara.

pintura luminosa carretera
La pintura fotoluminiscente tiene sus pros y contras. Generada con Gemini.
18/02/2026 12:33
Actualizado a 18/02/2026 12:33

La visibilidad es uno de los aspectos más importantes a la hora de garantizar la seguridad en carretera. Es en horario nocturno cuando más se complica, algo que se intenta solventar con cada vez mejores sistemas de iluminación en los coches, así como con la instalación de farolas a lo largo de las carreteras. Esto último no se puede aplicar, por costes, a todos los tramos de una red, lo que ha hecho que en algunos países barajen propuestas alternativas, algunas tan llamativas como la que se ha probado en Malasia, donde las autoridades han aplicado un tipo de pintura fluorescente para carreteras que brilla en la oscuridad, con la intención de sustituir el alumbrado público en zonas rurales poco iluminadas o complementarlo en los lugares en los que sí haya fuentes de luz.

El proyecto se ha basado en aplicar pintura fotoluminiscente a lo largo de un tramo de 245 metros de una carretera ubicada entre Jalan Sungai Lalang y Jalan Sungai Tekali, en el distrito de Hulu Langat, cerca de Semenyih. Esta pintura especial, por su composición, es capaz de absorber la luz del sol durante día para, posteriormente cuando oscurece, emitir un brillo tenue.

Mejor visibilidad, pero cara

No es que las líneas pintadas en la carretera brillen como si fueran de neón o de LED, pero si que tienen la luminiscencia necesaria como para suponer una mejora respecto a la pintura blanca tradicional, marcando de manera más visible las líneas de la carretera incluso si no hay iluminación, señalando el camino a seguir para los conductores y aumentando la seguridad.

Según el informe inicial, la iniciativa generó una expectación considerable entre los conductores y usuarios locales, especialmente en zonas donde los caminos carecen de iluminación y las condiciones climáticas suelen complicar la visibilidad nocturna. La idea partía de algo tan simple como aprovechar la luz solar para mejorar la seguridad, sin necesidad de energía eléctrica adicional o postes de luz, lo que sobre el papel supondría una reducción de costos. Sin embargo, esta solución, una vez aplicada a la realidad, demostró no ser tan interesante como se esperaba.

El Gobierno malayo decidió detener la expansión del programa tras evaluar los resultados del piloto y analizar sus implicaciones económicas y técnicas. El principal motivo fue el alto coste de la pintura fotoluminiscente, que es casi 20 veces más cara que la pintura convencional, por lo que el ahorro, al menos en la fase inicial de aplicación, se diluye. A largo plazo habría que evaluarlo porque, aunque la pintura en sí sea más cara, si que permitiría prescindir de postes y farolas, que tienen un consumo eléctrico continuo.

No era el lugar apropiado

Si hubiera sido solo por el precio, quizá el proyecto hubiera seguido adelante haciendo los cálculos a largo plazo, pero los expertos y técnicos advirtieron también sobre limitaciones en la durabilidad de la pintura y su eficacia bajo las condiciones climáticas locales, con un alto grado de humedad y lluvias frecuentes, que podrían acelerar el proceso de degradación más de lo esperado. Estos dos factores harían que el mantenimiento fuera todavía más costoso y que la solución fotoluminiscente pierda brillo con mayor rapidez, reduciendo así su eficacia.

Pese a que la idea de carreteras que literalmente “brillan” por la noche puede sonar interesante, el proyecto malayo ha sido un nuevo ejemplo de algo que ya se había visto en estudios y experiencias anteriores en otros países, que han mostrado que las pinturas que brillan en la oscuridad sin luz directa son útiles hasta cierto punto, pero su luminosidad es bastante sutil. Es por eso que la mayor parte de la señalización vial moderna se basa en pinturas que incorporan elementos que reflejan la luz, devolviendo la luminosidad generada por los faros de los vehículos, un sistema que es más efectivo.