Volvo Cars considera negativa la posible flexibilización del objetivo europeo de cero emisiones en 2035, planteada por la Comisión Europea, al entender que altera un marco regulatorio que ya estaba definido y añade incertidumbre a la industria del automóvil. No obstante, la compañía cree que este ajuste normativo no frenará el avance de la electrificación, que seguirá impulsado principalmente por las decisiones de los consumidores.
Así lo afirmó Erik Severinson, el Director Comercial de Volvo Cars, durante un encuentro con periodistas: “Si hay reglas, hay que cumplirlas. Cuando se cambian a mitad de camino, el resto de la industria no sabe cómo actuar”, señaló el directivo en unas declaraciones recogidas por La Tribuna de Automoción.
El cliente, por delante de la normativa

Pese a sus críticas al cambio de criterio en Bruselas, que permitiría un 10% de emisiones compensadas más allá de 2035, Severinson restó dramatismo a su impacto real. En su opinión, “los clientes deciden mucho más que la Comisión Europea”, y si los fabricantes ofrecen productos eléctricos atractivos y a precios competitivos, la transición se producirá con independencia de la normativa sobre motores de combustión.
Actualmente, los vehículos eléctricos representan alrededor del 19% de las ventas de Volvo, una cifra que el grupo considera coherente con su estrategia de transición gradual. “Necesitamos tener un coche para cada cliente”, explicó Severinson, defendiendo un portfolio equilibrado que incluya eléctricos, híbridos enchufables y, en determinados mercados, versiones de gasolina en segmentos concretos.
Electrificación sin compromisos y papel del híbrido
Desde Volvo insisten en que están “muy adelantados en electrificación”, aunque reconocen que el híbrido enchufable sigue siendo clave en regiones donde la infraestructura de recarga aún no está plenamente desarrollada. Según el directivo, cuando la penetración del coche eléctrico supera el 40%, la propia demanda acelera el despliegue de la infraestructura.

En este contexto, la marca está impulsando proyectos complementarios como la tecnología wallbox en casa o programas piloto en Suecia que ofrecen carga gratuita en el hogar durante los tres primeros años, iniciativas que Volvo estudia extender a otros países.
Hidrógeno y biocombustibles, en segundo plano
Preguntado por las tecnologías alternativas, Severinson no cerró la puerta al hidrógeno o los biocombustibles, aunque dejó claro que la prioridad sigue siendo el vehículo eléctrico. “Las pilas de combustible pueden tener sentido en vehículos pesados, pero para el coche particular el enfoque continúa siendo eléctrico”, subrayó.
Las declaraciones se produjeron durante la presentación del Volvo EX60, un SUV eléctrico de tamaño medio que la marca define como un “coche eléctrico sin compromisos”. El modelo estará disponible en España en tres versiones, con autonomías que van desde los 620 hasta los 810 kilómetros, y carga rápida en 18 minutos.
Las primeras entregas están previstas para otoño de 2026, y Volvo espera cerrar el año con 1.000 pedidos en España, confirmando que, más allá de los ajustes regulatorios, la electrificación sigue siendo el eje central de su estrategia.