Llevamos años hablando del hidrógeno como esa tecnología que "está a punto de llegar" pero que nunca termina de aterrizar en los concesionarios. Pues bien, BMW acaba de dar un golpe sobre la mesa para confirmar que lo suyo no es un simple experimento de laboratorio. El gigante bávaro ha ratificado que en 2028 lanzará al mercado su primer modelo de producción en serie impulsado por pila de combustible, y el elegido no es otro que su buques insignia: el BMW X5.
No es una decisión tomada al azar. Como ya os hemos contado anteriormente, BMW lleva tiempo preparando sus fábricas y probando una flota piloto del iX5 Hydrogen por medio mundo. Pero lo que llegará en tres años no será un prototipo para flotas internas, será un coche que cualquier cliente podrá comprar, marcando el inicio de lo que en Múnich llaman la "tercera generación" de su tecnología de hidrógeno.

Un sistema más pequeño, potente y... compartido
El secreto de este movimiento está en la alianza con Toyota. Los alemanes y los japoneses llevan décadas colaborando, pero para este X5 de 2028 la relación ha subido de nivel. La nueva pila de combustible será un 25% más compacta que la actual, lo que permitirá integrarla de forma mucho más sencilla en la plataforma del SUV sin sacrificar espacio interior ni maletero.
¿Y qué cifras podemos esperar? Si el prototipo actual ya rinde unos respetables 401 CV y promete autonomías cercanas a los 500 kilómetros, la versión de producción apunta a superar los 600 km de rango. Pero la verdadera ventaja no es la distancia, sino el tiempo: repostar sus 6 kilos de hidrógeno llevará apenas 3 o 4 minutos. Es, básicamente, la experiencia de un diésel de toda la vida pero con la etiqueta Cero de la DGT y sin emitir más que vapor de agua por el escape.

Contra corriente: ¿Tienen razón en BMW?
Resulta curioso ver cómo BMW mantiene esta apuesta mientras Mercedes o el Grupo Volkswagen han aparcado casi por completo el hidrógeno para turismos. Oliver Zipse, el jefe de BMW, que pronto dejará su puesto, ha sido un firme defensor de la "apertura tecnológica". Para él, fiarlo todo a las baterías es un riesgo geopolítico y logístico que la marca no quiere correr. Ahora, Joachim Post, director de desarrollo de la compañía, ha confirmado en una entrevista que siguen confiando en su estrategia “En nuestra opinión, se necesita más de una tecnología para descarbonizar el transporte”
De hecho, el Gobierno alemán parece estar de acuerdo con esta visión, ya que recientemente inyectó 273 millones de euros en la marca para que sigan liderando este desarrollo. El objetivo es que para 2028 no solo esté el coche en la calle, sino que la red de hidrogeneras en Europa haya dejado de ser un páramo desértico para convertirse en una infraestructura real bajo el amparo de la nueva normativa europea AFIR.
El BMW X5 de quinta generación será, probablemente, el coche con la oferta mecánica más variada del planeta: gasolina, diésel, híbrido enchufable, eléctrico de batería y, finalmente, el esperado hidrógeno. Una estrategia de "diversidad" que contrasta con el monocultivo eléctrico de sus rivales y que pone a BMW en una posición única: si el hidrógeno despega, ellos ya tendrán el coche listo en el escaparate.