España ya desguaza coches eléctricos chinos: la posventa entra en su fase de madurez y pone a prueba recambios, talleres y seguros

La irrupción de los eléctricos chinos en España reordena el recambio con más demanda, nuevos procesos y una logística cada vez más rápida y fiable.

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En los coches eléctricos, la cantidad de piezas que pueden recuperarse es muy parecida a la de los modelos de combustión.
21/01/2026 15:00
Actualizado a 21/01/2026 15:00

Los coches chinos ya forman parte del paisaje habitual de nuestras carreteras. Tras meses de despliegue de marcas asiáticas como BYD, MG, Omoda o Jaecoo, sus modelos se han normalizado en el tráfico diario y han dado un paso más en su "vida real" en España, ya que empiezan a aparecer también en los desguaces.

"Que estos vehículos lleguen a los centros de tratamiento confirma su integración plena en el ciclo de vida del parque automovilístico español", señala Marc Cuñat, responsable de recambios en Recomotor.

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Los centros de recambios se han puesto al día para trabajar con el motor eléctrico o la batería.

Para el sector, es una evidencia de que el mercado está en otra fase. La llegada de estos modelos a los centros de tratamiento supone un reto, pero también una oportunidad para el recambio, el mantenimiento y la economía circular, obligados a adaptarse a las particularidades de la nueva generación de vehículos eléctricos.

"Hay piezas que pueden llegar en tan solo 24 horas"

"En cuanto a los vehículos eléctricos, el número de piezas recuperables es bastante similar al de los coches de combustión", señala Cuñat. "Muchos componentes, como la carrocería, la suspensión o los interiores, se revisan prácticamente del mismo modo. Sin embargo, en elementos clave como el motor eléctrico y la batería de alto voltaje hemos tenido que adaptarnos y dotarnos de sistemas de diagnosis específicos".

El responsable de Recomotor apunta, además, a una evolución clara en la logística de las marcas asiáticas en Europa. En piezas de alta rotación, los plazos ya pueden bajar a 24 horas. Distinto es el caso de componentes menos habituales, como cabeceras de asiento, determinadas partes de chasis o elementos de acabado específicos, donde las esperas siguen siendo largas y suelen superar con facilidad las tres semanas.

"Esto complica aún más la viabilidad de muchas reparaciones, ya que el coste del vehículo siniestrado puede acercarse rápidamente al valor venal si los plazos se alargan y la disponibilidad de piezas no está garantizada", advierte Cuñat.

Ese escenario está obligando a desguaces y talleres a reordenar procesos. La reparación de un eléctrico deja de ser una rareza y pasa a integrarse en el día a día, con inversiones en formación, protocolos de seguridad para alta tensión y herramientas de diagnosis capaces de trabajar con plataformas que, hasta hace poco, eran casi inéditas en el mercado español.

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Las marcas chinas ya son un habitual en nuestras carreteras.

Al mismo tiempo, el despiece de estos vehículos abre una nueva vía para aprovechar componentes con valor. Motores eléctricos, inversores, cargadores a bordo o módulos de batería pueden reutilizarse como recambio, tener una segunda vida en otros vehículos o incluso destinarse a usos estacionarios, en línea con el enfoque de economía circular que la UE promueve para la industria del automóvil. "Cada vez tiene más sentido hablar de reutilización y segunda vida de componentes, y los eléctricos chinos no son una excepción", apunta Cuñat.

A medida que crezca el parque de eléctricos chinos, aumentará también el volumen de siniestros y averías que acaben en los centros de tratamiento. Para el sector del recambio, adelantarse a esa curva puede ser decisivo para no perder competitividad y, al mismo tiempo, consolidar una oportunidad de negocio que ayuda a que la transición al coche eléctrico sea más asequible y manejable para conductores, talleres y aseguradoras.