La Universidad RWTH de Aquisgrán (Alemania) ha concluido el proyecto de investigación “BEV Goes eHighway – BEE”, con un balance llamativo: más de 10.000 kilómetros recorridos en pruebas y una financiación aproximada de 5,9 millones de euros para demostrar la viabilidad de la carga dinámica de camiones eléctricos mediante catenaria.
El planteamiento responde a un reto conocido del transporte pesado, el de cubrir rutas de larga distancia con batería, los camiones necesitan acumuladores muy grandes y, además, una red de recarga rápida suficientemente densa. La alternativa que explora el proyecto es que parte de la energía se suministre mientras el camión circula, reduciendo la dependencia de las paradas de carga.

Del laboratorio a la autopista
El proyecto arrancó en enero de 2022 y se ha desarrollado hasta finales de 2025. El objetivo no solo es validar la tecnología, sino estudiar interfaces y preparar una propuesta de estandarización para facilitar su integración en camiones eléctricos “de serie”.
En la práctica, el sistema funciona como un “trolebús” aplicado al transporte pesado, ya que el camión equipa un pantógrafo que contacta con los dos hilos de la línea aérea y puede alimentar el sistema eléctrico y cargar la batería durante la marcha; cuando termina el tramo electrificado (o el vehículo abandona el carril derecho para adelantar), el pantógrafo se repliega y el camión continúa con la energía almacenada.
Para llevarlo al terreno, la Universidad RWTH trabajó con DAF Trucks sobre dos camiones DAF XD Electric cercanos a especificación de producción. El concepto se integró en los prototipos “Maja” y “Willi” en el verano de 2024 y, posteriormente, se sometió al proceso de homologación para poder circular en vías públicas.
Con la autorización en regla, las pruebas se realizaron en tráfico real dentro de tres ensayos de campo ya conocidos en Alemania: ELISA (Hesse), FESH (Schleswig-Holstein) y eWayBW (Baden-Württemberg). Entre ambos vehículos se superaron los 10.000 km de test bajo catenaria, con el foco en comprobar la operación del sistema fuera del laboratorio.

Más allá de “si funciona”, el proyecto evaluó variables de interés directo para flotas: cuánto se puede reducir el tamaño de la batería, cómo impacta la carga en movimiento en el envejecimiento del acumulador y cuál sería el efecto en el coste total de propiedad (TCO) al sumar la inversión del sistema de adaptación.
Los responsables del proyecto defienden que la carga dinámica puede ser una pieza relevante dentro del “mix” tecnológico para descarbonizar el transporte de mercancías, precisamente porque ataca dos puntos sensibles: el tiempo de parada y el dimensionamiento de batería. El enfoque, eso sí, se apoya en una condición imprescindible, el de disponer de corredores electrificados con líneas aéreas.
