La guerra en Irán está teniendo ya un impacto directo en el bolsillo de los conductores europeos, especialmente en aquellos que utilizan vehículos de gasolina, pero las malas noticias no han hecho más que empezar: según un análisis del grupo Transport & Environment (T&E), el coste de recorrer 100 kilómetros con un coche de combustión se disparará hasta los 14,20 euros, frente a los 6,5 euros que supondrá hacerlo con un vehículo eléctrico.
El encarecimiento del crudo, que ya ha superado los 100 dólares por barril como consecuencia del conflicto, se traduce directamente en un aumento del coste de repostar. Según las estimaciones, llenar el depósito de un coche de gasolina será significativamente más caro, elevando el coste por cada 100 kilómetros hasta los 14,20 euros, lo que supone un incremento de 3,80 euros respecto a un escenario sin tensiones. En contraste, el coste medio de recargar un vehículo eléctrico se situará en 6,50 euros por cada 100 kilómetros, con un aumento mucho más moderado de 0,70 euros, aunque este también se deberá al encarecimiento de la electricidad provocado, también, por el incremento del precio del gas.

La electricidad es más estable que el combustible
Las matemáticas son sencillas: esta diferencia implica que el impacto económico del conflicto será cinco veces mayor para los conductores de coches de gasolina que para los usuarios de vehículos eléctricos. La explicación de por qué ocurre esto está en la distinta dependencia energética de unos y otros: mientras los primeros están directamente expuestos a la volatilidad del petróleo, los segundos se benefician de un sistema eléctrico más diversificado y menos sujeto a las tensiones internacionales del crudo.
Lucien Mathieu, director del área de automoción de T&E, ha declarado: “Los conductores de vehículos de gasolina se ven muy afectados en el surtidor cada vez que nos enfrentamos a una crisis del petróleo. Los coches eléctricos son la mejor apuesta para garantizar que esto no vuelva a suceder. Pero el canciller Merz y la primera ministra Meloni quieren frenar la transición hacia los vehículos eléctricos, lo que solo prolongará nuestra dependencia del petróleo. Un Trump o un ayatolá pueden controlar el suministro de petróleo, pero no pueden controlar el viento ni el sol”.
Peor incluso para las flotas
El impacto no se limita a los conductores particulares, si no que va a afectar incluso más a las flotas de empresa, que recorren grandes distancias de forma habitual y para las que el aumento de los costes será todavía más notable. Cada coche de gasolina de una flota empresarial tendrá un gasto adicional de 89 euros al mes, mientras que en el caso de los vehículos eléctricos el incremento será de solo 16 euros mensuales.
Más allá del efecto inmediato en los precios, el análisis también pone el foco en la dependencia estructural que tiene Europa respecto al petróleo importado. En 2025, la Unión Europea importó 1.000 millones de barriles de petróleo destinados a automóviles, con un coste total de 67.000 millones de euros. Sin embargo, la creciente presencia de vehículos eléctricos ya está contribuyendo a reducir esta dependencia. Los 8 millones de coches eléctricos que circulan actualmente por las carreteras europeas evitaron la importación de 46 millones de barriles de petróleo el año pasado, lo que se traduce en un ahorro de 2.900 millones de euros.
Mathieu ha concluído: “Los legisladores tienen en sus manos la posibilidad de acelerar la implantación de los vehículos eléctricos y proteger a un mayor número de ciudadanos frente a las crisis del petróleo. Las normas sobre emisiones de CO₂ de los automóviles obligan a los fabricantes a ofrecer un número cada vez mayor de coches eléctricos asequibles para el mercado general. Una ley ambiciosa sobre flotas de vehículos eléctricos acelerará la electrificación y garantizará el suministro de vehículos eléctricos baratos para los compradores de coches de segunda mano”.

