La industria del automóvil vive en una constante contradicción entre el diseño vanguardista y la ergonomía funcional. Hyundai, que recientemente se había ganado el aplauso de usuarios y expertos al prometer que mantendría los controles físicos por seguridad, parece estar explorando un camino diferente. Un reciente prototipo del Hyundai Ioniq 5 ha sido avistado con un habitáculo que rompe con esta filosofía, mostrando un entorno digital donde los botones brillan, pero por su ausencia.
Este hallazgo genera un conflicto inmediato con la imagen que la marca coreana ha proyectado últimamente. Tras admitir que el exceso de pantallas podía distraer al conductor, Hyundai parecía ser la voz de la razón en un mercado obsesionado con la digitalización extrema. Sin embargo, las imágenes filtradas sugieren que el futuro del superventas eléctrico podría estar más cerca del minimalismo radical de Tesla que de la practicidad clásica que muchos esperaban.

Un interior dominado por las superficies táctiles
El centro de atención de este nuevo prototipo es su consola central y salpicadero simplificados. En lugar de los habituales diales para el climatizador o accesos directos para el sistema de infoentretenimiento, el vehículo presenta paneles lisos y pantallas integradas. Esta configuración busca ofrecer una estética mucho más limpia y futurista, eliminando cualquier relieve que pueda interrumpir la fluidez del diseño interior.
Incluso el volante parece haber sucumbido a esta tendencia. Los mandos físicos que permitían gestionar el control de crucero o el sistema de audio han sido sustituidos por superficies capacitivas. Aunque este cambio permite una personalización mayor de las funciones, plantea dudas sobre la facilidad de uso sin apartar la vista de la carretera, un punto donde Hyundai parecía haber entrado en razón hace solo unos meses.
¿Por qué este cambio de rumbo repentino?
Existen varias razones que podrían explicar por qué Hyundai está probando un habitáculo sin botones a pesar de sus promesas. La principal es la reducción de costes. Fabricar e instalar componentes físicos es considerablemente más caro que integrar funciones en una interfaz de software. Además, la digitalización total permite actualizaciones inalámbricas (OTA) que pueden cambiar la funcionalidad del vehículo con el tiempo, algo que un botón físico no permite.
Además, Hyundai se agarra al hecho de que un diseño más limpio se alinea mejor con los estándares del lujo tecnológico actual. La posibilidad de reconfigurar controles mediante actualizaciones remotas da más flexibilidad de cara al futuro. Tampoco hay que perder de vista el enfoque medioambiental; menos componentes mecánicos implican procesos de reciclaje y fabricación más sencillos, aunque el cableado y los chips de los elementos digitales salen más caros y su reciclaje es más delicado. Por último, la presión por igualar la propuesta tecnológica de marcas como Tesla o Rivian es muy fuerte.

La seguridad en el punto de mira de los expertos
El gran temor de este movimiento es el impacto en la seguridad vial. Diversos estudios han demostrado que los botones físicos permiten una interacción intuitiva mediante el tacto, evitando que el conductor pierda de vista el asfalto. Al pasar todo a una pantalla, acciones tan sencillas como ajustar la temperatura o el volumen requieren una precisión visual que puede comprometer la atención en momentos críticos de la conducción. Por eso, fabricantes como MINI han rechazado de plano eliminar botones.
Hyundai había defendido precisamente este argumento para diferenciarse de sus competidores. Si este prototipo llega finalmente a la producción tal y como se ha visto, la marca podría enfrentarse a críticas por priorizar el ahorro de costes y la estética sobre la ergonomía. Así como a diferentes problemas en cuanto a seguridad según la nueva normativa que preparan organismos como Euro NCAP. No obstante, cabe la posibilidad de que el fabricante esté probando diferentes configuraciones para encontrar un equilibrio entre el control táctil con respuesta háptica y las pantallas tradicionales.