La eterna promesa. Los coches con pila de combustible de hidrógeno prometían ser la panacea del sector. Su uso cotidiano es muy cercano al que pueda tener un vehículo de gasolina: cuando se va agotando el combustible, el usuario reposta y en unos pocos minutos tiene el tanque lleno. Su uso no emite dióxido de carbono por el tubo de escape, sino que su ‘residuo’ sale en forma de agua. Estos modelos podrían ser la respuesta a todo. Entonces, ¿dónde estaría su inconveniente?
Los coches de hidrógeno tienen un sistema mecánico muy complejo. La pila de combustible funciona como generador de electricidad que alimenta la batería eléctrica y esta, a su vez, da energía a las ruedas motrices a través de un motor eléctrico. En cierto modo, puede llegar a ser parecido a los llamados coches eléctricos de autonomía extendida.

Podría ser la mecánica ‘perfecta’, pero pocos apuestan por ella
Todo este sistema complejo es peso que se añade al conjunto. De ahí que la propuesta de muchas compañías es dejar este tipo de mecánicas para vehículos pesados de gran tonelaje, como camiones o incluso aviones. Para los utilitarios cotidianos, el eléctrico a batería sigue siendo mejor en todos los aspectos.
A estos ‘peros’ se suma también la falta de infraestructura de respostaje en Europa. En España, por ejemplo, sólo existen un puñado de estaciones donde poder rellenar el tanque de hidrógeno del coche. Sin embargo, sus ventas durante el año 2025 aumentaron un 24,4% en todo el mundo, con respecto a las cifras logradas en el año anterior. ¿Significa que estos empiezan a despuntar para muchos clientes? Lo cierto es que sus matriculaciones siguen siendo realmente residuales.
Pese al mencionado crecimiento, en todo el mundo apenas se vendieron 16.011 turismos de hidrógeno en 2025. La demanda principalmente se centró en el segundo semestre del año y fueron a parar, en su mayoría a China. En Corea del Sur se alcanzó una cuota de mercado del 42,5%, gracias Hyundai, fabricante autóctono, aunque se mantuvieron por detrás del gigante asiático.

Esto es totalmente contrario a lo que sucede en Europa, Estados Unidos y Japón. Las tres regiones registraron un descenso en sus ventas. En el Viejo Continente, apenas son dos las alternativas existentes (Hyundai Nexo y Toyota Mirai), las cuales representaron sólo 566 ventas en todo el año. En Estados Unidos y Japón, las matriculaciones cayeron alrededor del 37% para cada uno. Es decir, el crecimiento internacional se reflejó en dos países principalmente: China y Corea del Sur.
Vistas a futuro para el hidrógeno
Según apuntan varios expertos, los coches de hidrógeno podría comenzar a crecer en ventas en todo el mundo. Sin embargo, esto siempre dependerá de varios factores. El primero y más importante es el crecimiento en el número de instalaciones de repostaje, especialmente en zonas de Europa donde apenas existen (como España). Como segundo condicionante, está la falta de oferta, pues sólo hay dos marcas que se atrevan con ello en el Viejo Continente, Hyundai y Toyota.
Por el momento no es una alternativa que pueda llegar a hacerle sombra al eléctrico ‘puro’ que cada vez se hace más popular en todo el mundo. Además, estos están tornándose cada vez más accesibles para la mayoría, con modelos como el Renault Twingo (20.000 euros), el BYD Dolphin Surf (20.000 euros) o Dacia Spring (desde unos 18.000 euros), por citar algunos.