En un mercado automovilístico cada vez más saturado de microchips, complejos sistemas anticontaminación y motorizaciones electrificadas, hay una pregunta que obsesiona al conductor: ¿qué coche no me dará problemas? La respuesta, según la experiencia directa de los profesionales de la mecánica y diversos estudios de fiabilidad, se inclina claramente hacia los vehículos que han abrazado la electrificación de manera más sencilla y contrastada.
De hecho, expertos y figuras mediáticas del sector, como el reconocido mecánico Kike Ferrer, propietario de Talleres Kike y reconocido durante tres años consecutivos como el mejor taller de España. han señalado con frecuencia a un claro ganador en lo que a bajas visitas al taller se refiere. Si bien la fiabilidad mecánica clásica se atribuía a motores robustos y probados (como ciertos bloques diésel del pasado), el paradigma actual sitúa el sistema híbrido no enchufable de Toyota, especialmente en modelos como el Corolla o el Prius, como el modelo a seguir.

Asia VS Europa
“Ahora mismo, los mejores coches que puedes comprar y los que menos se reparan en el taller son los asiáticos”, asegura Ferrer. Según su experiencia, se ha producido un cambio de guardia en la excelencia de las piezas automotrices. El mecánico subraya que Japón y Corea han tomado la delantera a los fabricantes europeos en términos de calidad y durabilidad de los componentes. No obstante, al analizar el mercado chino, Ferrer establece una clara distinción, indicando que, si bien la tecnología avanza, la disponibilidad y el suministro eficiente de recambios y piezas de repuesto sigue siendo un escollo pendiente para las marcas de ese origen.
A diferencia de las complejas cajas de cambio automáticas tradicionales, el sistema e-CVT de Toyota (aunque no es una CVT en el sentido estricto) prescinde de correas, embragues, o convertidores de par. En su lugar, emplea una combinación de engranajes y dos motores eléctricos para gestionar el flujo de potencia entre el motor de combustión y las ruedas. Esta simplicidad intrínseca minimiza el número de piezas susceptibles de averiarse, reduciendo drásticamente la frecuencia y el coste de las reparaciones.
Coincidiendo con lo que la experiencia le ha demostrado a Ferrer, los informes de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y las encuestas realizadas entre redes de talleres en España, las marcas asiáticas, japonesas y coreanas, lideran consistentemente los rankings de durabilidad y baja incidencia de fallos.

El salto al coche eléctrico: menos mantenimiento
Si el híbrido es el campeón de la fiabilidad por reducir la complejidad mecánica, el coche 100% eléctrico representa el siguiente estadio lógico.
Los estudios comparativos sobre costes de mantenimiento, como los realizados por Solera, apuntan a que los vehículos eléctricos son, de media, entre un 28 % y un 30 % más económicos de mantener durante sus primeros cinco años de vida útil que sus homólogos de combustión. Esto se debe a la ausencia de elementos clave que requieren mantenimiento constante en un coche térmico:
- Motor: Sin aceites, filtros, bujías o correas de distribución que cambiar.
- Frenos: El frenado regenerativo del VE reduce el desgaste de pastillas y discos, alargando su vida útil.
- Transmisión: La caja de cambios es mucho más sencilla, a menudo una única marcha.
Sin embargo, los mecánicos advierten que la fiabilidad del futuro no está exenta de nuevos riesgos. Mientras que se eliminan las averías mecánicas tradicionales, surgen los fallos electrónicos y de software. La gestión térmica de la batería, los sistemas de climatización o los complejos equipos de infoentretenimiento pueden ser la nueva fuente de dolores de cabeza y, cuando se requiere una reparación de alto voltaje, las facturas pueden dispararse. De hecho, la reparación de componentes en un vehículo eléctrico premium puede ser significativamente más cara que en un modelo generalista.
La fiabilidad ha dejado de medirse solo por la resistencia de un bloque motor y ahora se centra en la robustez del sistema eléctrico y la solidez del software. El éxito de los coches asiáticos ha demostrado que la sencillez y la tecnología probada son la mejor garantía para que los conductores sigan manteniendo una relación de confianza con sus vehículos, ya sea en la transición híbrida o en el salto definitivo al vehículo 100 % eléctrico.