Ser el coche -no sólo el SUV- más vendido a nivel mundial en 2024 y en 2025 trae consigo, además de muchas gratificaciones, mucha responsabilidad. Y más cuando hablamos del nuevo Toyota RAV4, el SUV híbrido por antonomasia. Ahora, el primer fabricante mundial pone a la venta su sexta generación.
Toyota ha respondido a este reto… con un órdago a la grande. Lo ha hecho manteniendo la ya archiprobada y muy popular variante híbrida; además de la antaño poco conocida motorización híbrida enchufable o PHEV, que ahora en España se ofrecerá tanto en versión de tracción delantera y 272 CV como con tracción total; esta última con dos motores y 309 CV de potencia. La versión híbrida, mientras tanto, sólo como 4x2.

1.195 km de autonomía y 1,4 L/100 km de gasolina: cifras muy notables
En la sexta generación, que mantiene las dimensiones de la hasta ahora a la venta -4,6 m de largo, 1,85 m de ancho y 1,66 m de alto; con una altura libre al suelo de 18,7 cm-, la variante híbrida de Toyota -que logró en 2025 un récord de ventas- baja su potencia de los 218 CV anteriores a 186 CV. Ahora bien, a la vez mejora el motor eléctrico y la batería y, con ello, reduce los consumos hasta los 4,9 L/ 100 km de gasolina a la vez que mejora la aceleración de 0 a 100 km/h en 0,4 segundos y la deja en 8,0 segundos.
Pero si la versión híbrida resulta un SUV muy solvente, es con la nueva versión PHEV con la que Toyota asombra a todos sus rivales, incluidos los chinos, maestros de las grandes autonomías. Y es que más allá de las cifras -repetimos, una autonomía total de 1.195 km, una eléctrica de hasta 137 km según versiones y un consumo de sólo 1,4 L/100 km con la batería llena… que parten desde los 5,2 L/100 km según versiones cuando ésta se agota- el modelo híbrido enchufable supone un salto adelante en cuanto a potencia y, sobre todo, confort de uso -por su menor rumorosidad en cualquier circunstancia- y de manejo; dada su entrega de potencia cuando funciona en eléctrico o suma el motor térmico.
Por dentro: Toyota hace más rudo su SUV híbrido y PHEV
En el exterior, el nuevo Toyota RAV4 presenta un diseño exterior más futurista y de rasgos más sencillos que en su anterior generación. En la parte delantera, varían los faros y paragolpes delanteros, a los que suma una calandra semicerrada y con motivos hexagonales. Mientras tanto, la zaga también recibe cambios en los pilotos, de nuevo cuño, y en el paragolpes. Como curiosidasd, el nombre RAV4 aparece ahora sobre el portón.

Sin embargo, es el interior donde se perciben los mayores cambios. Y es que Toyota ha buscado unas formas más rotundas y poderosas, con rasgos rectilíneos y marcados para la consola central, que incluye ahora mandos y botones más prominentes y, tal y como señalan desde la marca, dispuestos de forma más vertical.
La renovación estética trae consigo el aumento de la pantalla central, que pasa de 12,5” a 12,9”. Se mantiene la pantalla digital de 12,3” a modo de cuadro de instrumentos y el volante incluye nuevos mandos. Asimismo, el SUV de Toyota puede contar ahora con un HUD, de serie en los acabados superiores, que se proyecta en la luneta delantera en el equivalente a una pantalla de 23”.
Asimismo, este SUV de Toyota estrena el sistema multimedia ARENE, con nuevas opciones y, sobre todo, un manejo del menú bastante más rápido. Por otro lado, este SUV, disponible como PHEV o HEV, ya presenta la última generación del sistema de seguridad Toyota Safety Sense, que actualiza o incluye hasta 15 ADAS. Por otro lado, ahora el coche puede abrirse y arrancarse mediante el uso de una llave digital, que podemos incluso incorporar al servicio Wallet o monedero de nuestro smartphone.
Ahora bien, no todo son buenas noticias. Y hablamos de la calidad interior, que se ha resentido frente a la generación anterior. Si bien Toyota sigue manteniendo unos ajustes en general bien logrados, en esta sexta generación del RAV4, todos los plásticos -ya sean del salpicadero o del revestimiento de las puertas- son texturizados pero… duros y rígidos prácticamente en su totalidad; mientras que en el anterior la consola contaba con plásticos con textura blanda o más cercanos a la goma.
Es cierto que estos plásticos duros se combinan con tapizados en símil cuero. Pero, en un coche de 40.000 euros y pico o más, estos acabados chocan… sobre todo teniendo que cuenta que fabricantes como EBRO ofrecen por un precio tan solo algo superior SUV PHEV con una autonomía similar -hasta 1.050 km- más grandes y bastante más logrados en este aspecto; como el S900, del que puedes leer nuestra prueba aquí.

Por espacio, las plazas delanteras sorprenden por la altura disponible. Y es que dos adultos de 1,95 m se encontrarán a sus anchas. Ahora bien, la consola central es bastante voluminosa, por lo que un conductor alto tocará con casi total seguridad con la rodilla en la misma.
Los asientos son firmes pero cómodos. Y aunque ofrecen poca sujeción lateral, si cuentan con un buen apoyo lumbar. En cuanto a la pantalla central, ofrece seis botones bajo la misma para controlar funciones como la calefacción del volante y asientos, la potencia de la climatización… mientras que una vez ya fuera de la misma y bajo ella, este Toyota RAV de hasta 1.195 km de autonomía y que gasta 1,4 L/100 km cuenta con seis botones que regulan la climatización y una pequeña rueda para la gestión del volumen.
Más abajo, la consola central deja paso a dos aireadores y, bajo ellos se encuentran unos prominentes bloques de botones que, por ejemplo, modifican el modo de conducción -entre Eco, Normal y Sport- o regulan si el coche funciona en modo automático, primando la conducción híbrida o la eléctrica.
La palanca del cambio es algo pequeña y se ubica al lado de dos reposavasos. Ya ya tras ella, este SUV PHEV incluye un hueco bajo el reposabrazos que incorpora una toma USB para cargar móviles. Lo más curioso es que la tapa de este hueco se puede abrir por ambos lados e incluso es reversible; ofreciendo una tapa con un hueco para objetos, aunque poco profundo.

En cuanto a las plazas traseras, lo primero que sorprende es lo tendido del respaldo de los asientos, una posición poco natural que, sin embargo, también permite establecer una posición con el respaldo más erguido y una postura más tradicional. En cualquiera de las dos, la altura del habitáculo es sobresaliente y permite que adultos de 1,90 m o incluso algún cm más viajen cómodos. La distancia para las piernas está asimismo muy lograda, y existe espacio de sobra para que los ocupantes puedan meter los pies bajo los asientos delanteros. Así que ninguna queja al respecto.
En cuanto a la plaza central, la posibilidad de que en ella viaje un adulto se ve perjudicada por un túnel de transmisión que resulta muy ancho y hace que un posible pasajero tenga que posicionar sus pies por fuera. Eso hace que tres adultos viajen incómodos. Mejor dos adultos y un niño. Un último apunte es que, este Toyota cuenta con dos salidas de aire para las plazas traseras y, en función del acabado, incluso dos tomas USB para conectar dispositivos.
Pasemos a hablar del maletero. Y en principio, las noticias no son buenas. Y es que el nuevo Toyota RAV4 presenta un maletero de 446 L de capacidad para esta versión PHEV o híbrida enchufable -y de 514 L para su variante híbrida-: una capacidad menor que la generación anterior, que contaba con 490 L -y 580 respectivamente-.
Si el coche es igual de grande que el anterior RAV4, ¿por qué desciende la capacidad del maletero? Toyota explica que, en este nuevo RAV4, la altura de la bandeja -el punto de referencia para calcular el espacio de carga disponible- se sitúa ligeramente más abajo. Eso sí, la marca asegura que, en términos generales, la capacidad de maletero ha mejorado, indicando los 672 L que ofrece este RAV4 PHEV hasta el techo -sin la bandeja colocada, con ella, el maletero es profundo pero no muy alto-, 15 L más que en el anterior RAV4 PHEV -lo probamos aquí-.

Más allá del tamaño, hemos de indicar que el portón del mismo se abre en un ángulo muy amplio y que ofrece una boca de carga en paralelo al piso del maletero y a una altura baja, muy cómoda a la hora de cargar o descargar objetos pesados.
Por otro lado, también cuenta con un hueco con red en un lateral y toma de 12V, así como con argollas en el piso del mismo para anclar la carga pesada. Y, bajo el piso, un hueco suficiente para albergar el kit reparapinchazos, transportar los triángulos o guardar el cable de carga. Pero, aunque muy funcional, hemos echado en falta ganchos laterales para cargar bolsas.
Un motor, dos potencias y cuatro acabados
El Toyota RAV4 PHEV se ofrece ya en España con una única mecánica híbrida enchufable, que eso sí, en total puede ofrecer 272 CV o 309 CV en función de si se trata de la versión 4x2 de tracción delantera o 4x4. ¿El motivo? La segunda incluye un segundo motor eléctrico de 54 CV en el eje trasero, pero en ambas motorizaciones, el (primer) motor eléctrico de 204 CV se asocia siempre a un motor térmico de gasolina de cuatro cilindros en línea, 2.487 cc y 227 Nm de par. ¿Sus prestaciones? La aceleración de 0 a 100 km es de 7,5 segundos para la versión con tracción delantera y de 5,8 segundos para aquella con tracción 4x4.

El conjunto, ya sea para la versión 4x2 o 4x4 se asocia a su vez, en las variantes PHEV, a una batería de 22,7 kWh -un 30% más que en el PHEV del anterior RAV4-, ofrece hasta 137 km de autonomía eléctrica -según acabados- y se recarga, conectada a corriente alterna, y gracias a un cargador embarcado de 11 kW, del 0 al 80% en tres horas. Conectada a corriente continua y gracias a que algunos acabados incluyen un cargador embarcado de hasta 50 kW, lo logra en 30 minutos.
Mientras tanto, el nuevo RAV4 se ofrecerá en España en cuatro acabados: Advance, Spirit, Limited y GR Sport; aunque los dos últimos sólo estarán disponibles para las variantes PHEV 4x4. El acabado Advance -el más vendido de la anterior generación- ya cuenta de serie con llantas de aleación de 18”, faros delanteros Led, asientos delanteros calefactables o, en el PHEV, el cargador embarcado de 11 kW.
La siguiente terminación, denominada Spirit, pasa a equipar llantas de 20”, la pintura de la carrocería bitono, tapicería en cuero sintético, volante calefactado o los asientos delanteros calefactados y con ajustes eléctricos. Además, este acabado puede incluir, opcionalmente y sólo para la variante PHEV, el pack Plus; que suma techo panorámico, el citado HUD, cámara de visión 360º o el cargador embarcado de 50 kW.
En cuanto a los acabados específicos para el RAV4 PHEV, el Limited ya incorpora de serie llantas específicas de 20”, techo panorámico, tapicería de cuero, HUD, equipo de audio JBL, cámara de visión 360 o el citado cargador de 50 kW.
Por su parte, el acabado GR Sport presenta un diseño específico, con una parrilla delantera propia y llantas de 20” de diseño específico más ligeras, así como un ancho de vías 4 cm mayor y una anchura que se incrementa en 2,5 cm debido a unos pasos de rueda más marcados. En el interior, cuenta con asientos deportivos específicos en cuero sintético y con inserciones en rojo, pedales de aluminio, un volante de cuero perforado con el anagrama GR y refuerzos acolchados en la consola central a la altura de la rodilla.
Pero lo más importantes es que este acabado cuenta con una puesta a punto revisada por Toyota, con una carga aerodinámica rebajada en el eje delantero, amortiguadores específicos y refuerzos en la suspensión trasera; todo para otorgarle un mejor tacto dinámico y una mayor estabilidad. En lo que a equipamiento de serie se refiere, esta versión cuenta con techo solar, tapicería exclusiva, HUD, equipo de audio JBL, cámara de visión de 360º y cargador de 50 kW.

¿Cómo va este Toyota RAV4 PHEV?
Híbridosyeléctricos tuvo la oportunidad de asistir a la presentación internacional del Toyota RAV4 donde pudimos probar tanto la versión con motor híbrido como aquella con motor híbrido enchufable o PHEV. En esta prueba nos centraremos en la variante PHEV, de la que pudimos conducir una versión 4x4, con 309 CV y acabado GR Sport.
Tras haber probado el híbrido, y pese a que Toyota ha mejorado la insonorización y también ha rebajado el número de revoluciones a la que ofrece el par máximo -con lo que el motor térmico no alcanza regímenes tan altos-; la variante HEV sigue pecando de ofrecer un ruido excesivamente intrusivo del motor térmico en el habitáculo. Algo que sucede cada vez que pisas alegremente el acelerador o, lo que es peor, cada vez que se afronta un repecho y el cambio automático de engranajes planetarios decide que es necesario contar con el motor térmico.
Así las cosas, la versión híbrida enchufable mejora muchísimo el confort de uso en cuanto a que, según versiones, ofrece hasta 137 km de autonomía eléctrica en carretera -y más de 200 km en uso urbano-. Así, con este vehículo ya nos ‘ahorramos‘ más de 100 km de ruido elevado del motor térmico respecto al híbrido en cada viaje. Y ojo, no sólo eso, dado que en esta versión híbrida la entrada del motor térmico cuando es necesario resulta mucho más refinada y silenciosa.

Eso sí, y pese a la quietud de marca, sí es cierto que en este Toyota RAV PHEV se escucha algo de ruido de rodadura en marcha, no muy grave aunque presente. Y la culpa no es otra que de los neumáticos: en medida 235/50/R20.
Si a ello sumamos el par del motor eléctrico, la entrega de potencia de este vehículo es relativamente contundente pero progresiva. Incluso uso en el modo de conducción Sport -el más deportivo de los tres que ofrece este SUV PHEV- tampoco resulta particularmente brusca.
Junto a esta entrega de potencia, lo que más nos ha gustado del RAV4 PHEV es su aplomo y estabilidad. Y ojo, porque si la versión híbrida, ya resultaba un coche que brillaba en este apartado, la versión PHEV pero GR Sport -ligeramente más ancha de vías y con una suspensión con una puesta a punto más dinámica- sólo hace que mejorar.
Además, el RAV4 ofrece una dirección de tacto más bien pesado y bastante precisa y directa, de 2,6 vueltas de tope a tope; que no requiere ninguna corrección incluso en giros cerrados y pronunciados.
Otro ingrediente del cóctel de este SUV PHEV de hasta 1.197 km de autonomía es una suspensión que, aunque firme, no resulta incómoda incluso en firmes en mal estado y mantiene bajo control tanto el cabeceo como el balanceo de la carrocería. El resultado es que el conductor se encontrará con un SUV que no es la referencia por agilidad del segmento; pero sí ante un coche que no hará nunca ningún ‘feo’ a su conductor y que permite un paso por curva bastante rápido con un aplomo encomiable.
Un último ingrediente de este cóctel es la frenada. Y tampoco podemos ponerle apenas peros. Se trata de una frenada en la que no se nota para nada la transición entre la frenada regenerativa y la entrada en funcionamiento de la bomba hidráulica y que, si bien no destaca por una mordiente excesiva; sí lo hace por una progresividad notable, lo que permite que el conductor se haga con el coche en pocos kilómetros y pueda detenerlo de forma totalmente previsible.

En cuanto al consumo, en esta ocasión y debido a lo breve de la prueba y, también, a la existencia de tráfico abundante, no pudimos lograr datos certeros y relevantes en cuanto al gasto de energía y/o combustible. Aún así, cabe decir que circulando rápido -bastante rápido, dado que la estabilidad y el aplomo del coche, así como la confianza que ofrece al conductor lo permite- por carreteras de media montaña, el gasto no fue escaso, y alcanzó los 30 kWh/h. Pero reiteramos que esa cifra la logramos conduciendo por encima del límite recomendado y exprimiendo el coche.
En cuanto a los datos homologados, Toyota declara para esta variante PHEV un consumo eléctrico de 1,4 a 1,8 kWh /100 km -el de esta versión tope de gama- y un gasto de combustible, una vez se vacíe la batería, de 5,2 a 5,8 L/ 100 km -de nuevo, el de esta versión de 309 CV-.
Dado lo escaso del recorrido, nos fue imposible agotar la batería, pero sí podemos señalar que en llano o en media pendiente, sí vimos como el consumo del vehículo se mantenía bajo. Por lo que, a falta de una prueba más concluyente, y conociendo la trayectoria de Toyota en cuanto al consumo; podemos señalar que este PHEV no se alejará mucho de las cifras oficiales. Y ojo, todo ello ‘arrastrando’ los neumáticos en medida 235/50/20 que equipan los acabados superiores de este RAV4.

Los precios en España del nuevo Toyota RAV4
Toyota ya dio a conocer hace meses los precios del Toyota RAV4. Y el nuevo SUV está disponible, descuentos comerciales ya incluidos, desde los 43.500 euros en su versión HEV y desde los 46.500 euros para sus variantes PHEV.
Toyota RAV4 PHEV 4x2 Advance: 46.500 euros.
Toyota RAV4 PHEV 4x2 Spirit: 49.000 euros.
Toyota RAV4 PHEV 4x4 Advance: 48.500 euros.
Toyota RAV4 PHEV 4x4 Spirit: 51.000 euros.
Toyota RAV4 PHEV 4x4 Limited: 53.500 euros.
Toyota RAV4 PHEV 4x4 GR SPORT: 53.500 euros.
Ahora bien, estos precios no incluyen los descuentos por financiación, ni tampoco los posibles los posibles descuentos por CAE -1.000 euros- ni el descuento del 15% de IRPF ni los descuentos que ofrece el nuevo plan Auto+.
Así las cosas, el Toyota RAV4 PHEV, mucho más cómodo en marcha que el HEV, puede salir incluso más barato que la variante híbrida. ¿Cómo es eso posible? Bueno: si descontamos los 1.000 euros del CAE, los 3.000 de descuento máximo del IRPF, los 1.800 euros del plan Auto+ -este SUV está realizado en Japón, de ahí que no pueda optar a más- y los 2.000 euros de descuento si se financia; un Toyota RAV4 PHEV 4x2 Advance cuesta desde 38.700 euros.
Un precio más barato que los 41.000 euros en los que se he queda el equipamiento similar del Toyota RAV4 híbrido, al que sólo se pueden restar del precio final los citados 2.000 euros de descuento si se financia su compra.


