La industria automovilística europea se enfrenta a un momento decisivo marcado por la electrificación, la presión regulatoria y la competencia global. En este contexto, el director general de ANFAC, José López-Tafall, ha lanzado un mensaje claro: “Europa ha cometido errores en los ritmos y ha cometido errores en los mecanismos de acompañamiento al sector y a los ciudadanos” en la transición hacia el vehículo eléctrico, poniendo en riesgo la competitividad del sector.
Así lo expresó en una entrevista en el programa Motor 5 de Radio 5 (RNE), donde analizó el cierre del mercado de 2025 y los principales desafíos que afronta la automoción en 2026. López-Tafall defendió que la electrificación es hoy la tecnología clave para descarbonizar el turismo y el vehículo comercial ligero, pero insistió en que la regulación debe ir acompañada de una política industrial coherente y eficaz.
Un mercado en recuperación, impulsado por los electrificados

El mercado español de turismos cerró 2025 con cerca de 1,15 millones de matriculaciones, lo que supone un crecimiento del 13% respecto al año anterior. El avance fue especialmente notable en los vehículos electrificados, que registraron un incremento del 95%, alcanzando las 225.000 unidades y rozando el 20% de cuota de mercado.
Para López-Tafall, estos datos reflejan una evolución positiva, aunque todavía insuficiente para hablar de una transición plenamente consolidada, especialmente si se compara con otros mercados europeos.
2026: crecimiento moderado y objetivo de volver a niveles prepandemia
De cara a 2026, el director general de ANFAC anticipó un ejercicio “razonablemente bueno”, aunque sin repetir el fuerte ritmo de crecimiento de 2025. La previsión del sector se sitúa en torno a 1,2 millones de turismos, con el objetivo estratégico de recuperar los volúmenes previos a 2019.

En paralelo, el ámbito industrial atraviesa un año de transición. La producción de vehículos en España habría caído entre un 4% y un 5% en 2025, condicionada por la debilidad de algunos mercados europeos y por la adaptación de varias plantas a la fabricación de nuevos modelos eléctricos.
Regulación europea y competitividad, el gran desafío
Uno de los mensajes más contundentes de López-Tafall fue su crítica al enfoque europeo. A su juicio, el principal riesgo para la industria no es únicamente la competencia china, sino una regulación que impone obligaciones sin desplegar una política industrial paralela. “El principal problema... paradójicamente no es el chino, es la propia regulación europea”, sentencia el director general de ANFAC.
“El problema no es solo externo, sino interno”, señaló, al advertir de la desconexión entre objetivos climáticos y competitividad industrial. En este sentido, reclamó acelerar instrumentos como el battery booster o el industrial action plan, y reforzar el Plan España Auto como hoja de ruta nacional para proteger la cadena de valor, desde fabricantes hasta proveedores y empleo.
El coche eléctrico asequible, más cerca de los 25.000 euros
En relación con el acceso del ciudadano al vehículo eléctrico, López-Tafall situó el concepto de “eléctrico asequible” más cerca de los 25.000 euros que de los 20.000, especialmente en marcas generalistas y para un uso urbano, donde las exigencias de autonomía son menores.
El directivo subrayó que el sector necesita tiempo para escalar la tecnología, reducir costes y ofrecer productos viables tanto para el consumidor como para la industria.
López-Tafall concluyó apelando a la responsabilidad de las administraciones para poner en marcha los planes ya consensuados, y lanzó un mensaje de optimismo prudente: la automoción sigue siendo un activo estratégico y España compite por atraer inversión, pero exige decisiones firmes y coordinadas para no perder posiciones en el nuevo escenario global.