Tesla da un giro estratégico histórico con esta tecnología de la que Elon Musk todavía tiene que dar muchas explicaciones

Elon Musk, CEO de Tesla, ha anunciado un cambio radical en el modelo de venta de esta función de los vehículos de la compañía norteamericana.

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Elon Musk cambia de idea sobre la tecnología FSD de Tesla.
16/01/2026 08:30
Actualizado a 16/01/2026 08:30

Tesla ha tomado una de las decisiones más relevantes de su historia reciente en materia de software. La compañía dejará de ofrecer la compra única del paquete Full Self-Driving (FSD) y lo comercializará exclusivamente mediante suscripción mensual, según anunció el propio Elon Musk. El cambio marca un punto de inflexión en la estrategia del fabricante y supone el abandono definitivo del discurso que presentaba el sistema como un activo que aumentaría de valor del vehículo con el tiempo.

Hasta ahora, los clientes podían adquirir FSD mediante un pago único que llegó a alcanzar los 15.000 dólares en su punto más alto. A partir del 14 de febrero, esa opción desaparece: quienes quieran acceder a las funciones avanzadas de asistencia a la conducción solo podrán hacerlo pagando una cuota mensual.

Fin del FSD como “activo que se revaloriza”

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La prometida conducción autónoma sin supervisión no llega, y Tesla ha tomado esta decisión.

Durante años, Musk defendió que comprar FSD era una inversión de futuro. El argumento era que el software evolucionaría hasta permitir conducción autónoma sin supervisión y que los vehículos acabarían convirtiéndose en robotaxis capaces de generar ingresos. Bajo esa premisa, Tesla fue subiendo progresivamente el precio del paquete.

Sin embargo, la realidad del mercado ha ido en otra dirección. A partir de 2023, Tesla inició una etapa de reducciones de precio, tanto en la compra única como en la suscripción, que pasó de 199 a 99 dólares mensuales. Con esas cifras, la compra adelantada perdió atractivo económico frente al modelo de pago recurrente. El cambio anunciado ahora supone reconocer implícitamente que FSD es un servicio y no un producto permanente ligado al vehículo.

Menos riesgo legal y más flexibilidad comercial

El paso a un modelo exclusivamente por suscripción también tiene implicaciones legales. Al no vender FSD como una promesa futura, Tesla reduce su exposición a reclamaciones relacionadas con la llegada de la conducción autónoma total, que sigue sin materializarse.

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Para Tesla es una forma de lavarse la manos a nivel legal.

Los nuevos usuarios pagan únicamente por las funciones disponibles en cada momento, ahora mismo un sistema de asistencia de nivel 2 que requiere supervisión constante del conductor. De este modo, Tesla evita seguir ampliando la base de clientes que compraron el software esperando capacidades que aún no existen.

Presión financiera y caída del interés

El cambio llega en un contexto complejo para Tesla. La tasa de adopción del FSD entre los compradores de vehículos ha sido baja, según diversas estimaciones, y la empresa afronta un entorno más competitivo y con menos ayudas públicas.

Forzar la suscripción podría impulsar ingresos a corto plazo, ya que algunos clientes optarían por pagar antes de la fecha límite. A medio plazo, la compañía podría incluso ajustar a la baja la cuota mensual para aumentar el número de suscriptores activos.

Más competencia en los asistentes avanzados

El movimiento de Tesla coincide con una creciente competencia en los sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Fabricantes como Rivian ya ofrecen alternativas más baratas, mientras que otros grupos, especialmente en China, incluyen tecnologías similares sin coste adicional o por precios muy inferiores.

Además, grandes actores tecnológicos están impulsando plataformas abiertas que facilitan a los fabricantes desarrollar sus propios sistemas, reduciendo la ventaja competitiva de Tesla en este ámbito.

Un cambio de relato para el futuro

La decisión de eliminar la compra del FSD supone cerrar definitivamente la narrativa del “activo que se revaloriza”. Para muchos analistas, es un paso hacia una política de precios más realista y alineada con las capacidades actuales del sistema.

Eso sí, deja un sabor amargo entre quienes pagaron cantidades elevadas en el pasado por un software que sigue en desarrollo. Con este giro, Tesla parece optar por un enfoque más pragmático: vender FSD por lo que es hoy, no por lo que prometía ser mañana.