Estados Unidos acaba de presentar una de sus apuestas más interesantes para transformar el transporte ferroviario. Un tren completamente eléctrico que puede circular sin necesidad de estar conectado a una catenaria y que utiliza grandes baterías para almacenar la electricidad necesaria durante sus desplazamientos. Una solución que permite prescindir de los motores diésel sin tener que instalar cables aéreos a lo largo de todo el recorrido.
Detrás del proyecto se encuentra Metra, la operadora de trenes de cercanías de Chicago, que invertirá 234 millones de dólares en la adquisición de ocho trenes eléctricos de baterías. Los vehículos están fabricados por Stadler, una compañía suiza especializada en material ferroviario, y suponen una de las primeras aplicaciones de esta tecnología desarrolladas específicamente para el mercado estadounidense.
El primer convoy ya se ha presentado públicamente, primero durante la feria APTA EXPO 2026, celebrada a principios de octubre, y posteriormente en la estación de LaSalle Street, donde los ciudadanos pudieron conocerlo de cerca. Sin embargo, todavía quedan por delante diferentes pruebas antes de que los nuevos trenes comiencen a transportar pasajeros, algo previsto para 2028.

Hasta 113 kilómetros de autonomía sin necesidad de catenaria
El protagonista de esta inversión es el Stadler FLIRT BEMU, un tren eléctrico que incorpora baterías de iones de litio para alimentar sus motores. A diferencia de los convoyes eléctricos convencionales, que generalmente necesitan recibir electricidad de forma continua desde una catenaria o un tercer carril, este modelo puede circular por líneas ferroviarias que carecen de electrificación.
La autonomía prevista alcanza las 70 millas, equivalentes a aproximadamente 113 kilómetros, una distancia suficiente para cubrir numerosos recorridos regionales y metropolitanos. De esta manera, los operadores ferroviarios pueden sustituir determinados trenes diésel sin asumir necesariamente las elevadas inversiones que supone electrificar por completo una línea.
Las baterías se pueden recargar mediante instalaciones eléctricas situadas en estaciones y depósitos, así como a través de infraestructuras específicas de carga. Además, el tren incorpora frenada regenerativa, una tecnología que permite recuperar parte de la energía utilizada durante la circulación y almacenarla nuevamente en sus baterías.

La principal ventaja es que los nuevos convoyes pueden utilizar infraestructuras ferroviarias existentes y realizar trayectos sin depender de una alimentación eléctrica continua. Esta característica resulta especialmente interesante en Estados Unidos, donde numerosas líneas de pasajeros siguen utilizando locomotoras diésel y no disponen de catenaria.
La tecnología también ofrece ventajas medioambientales y operativas. Al prescindir de motores de combustión durante el servicio, los trenes eliminan las emisiones locales de gases contaminantes y reducen considerablemente el ruido y las vibraciones. Además, la propulsión eléctrica permite una aceleración más rápida, algo especialmente útil en recorridos con numerosas paradas.
Una inversión de 234 millones de dólares para modernizar Chicago
Metra tiene previsto estrenar sus nuevos trenes en la Beverly Branch de la Rock Island Line, una línea que conecta la estación de LaSalle Street, situada en el centro de Chicago, con Blue Island, al sur de la ciudad. Se trata de un recorrido de aproximadamente 26 kilómetros, considerablemente inferior a la autonomía máxima prevista de los vehículos.
La elección de esta línea no es casual. Su longitud, la proximidad entre estaciones y su recorrido por zonas residenciales la convierten en un escenario adecuado para introducir esta tecnología. La reducción del ruido y de las emisiones locales constituye una de las principales ventajas frente a los actuales servicios ferroviarios con motores diésel.
Los nuevos trenes tendrán una configuración de cuatro coches, incluyendo un módulo destinado a las baterías. Cada unidad ofrecerá 208 plazas sentadas, además de espacios específicos para bicicletas y equipaje. El interior también dispondrá de sistemas de información al pasajero, conexiones USB y elementos de accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Jim Derwinski, director ejecutivo de Metra, considera que estos vehículos pueden abrir nuevas posibilidades para el transporte ferroviario de cercanías. Su menor tamaño respecto a los trenes convencionales y sus características operativas permitirían estudiar frecuencias más elevadas en determinados horarios, especialmente fuera de las horas punta.

La inversión también tiene una importante dimensión económica. Los 234 millones de dólares corresponden a la adquisición de los ocho trenes, aunque la operadora dispone de una opción para ampliar posteriormente el pedido con otras ocho unidades. El programa cuenta con financiación pública y forma parte de los esfuerzos para modernizar una flota ferroviaria cuya antigüedad media supera las tres décadas.
El primer tren ya se ha presentado, pero no circulará hasta 2028
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que el primer convoy ya existe físicamente. Stadler y Metra lo presentaron el 5 de octubre durante APTA EXPO 2026, una de las principales ferias del transporte público de Estados Unidos, celebrada en Chicago.
Posteriormente, el tren fue trasladado a la estación de LaSalle Street, donde permaneció expuesto los días 14 y 15 de octubre. Durante esas jornadas, los ciudadanos pudieron acceder al interior y conocer las características de unos vehículos que representan un cambio tecnológico importante respecto a los trenes diésel utilizados habitualmente por la operadora.
Sin embargo, la unidad mostrada todavía no estaba preparada para circular comercialmente. Según explicó Metra, el vehículo necesitaba completar la instalación de sus baterías y otros trabajos antes de iniciar el proceso de pruebas y homologación.
Una vez finalizados esos trabajos, los trenes deberán someterse a ensayos de seguridad y funcionamiento, incluyendo pruebas en instalaciones de Colorado. El objetivo es comprobar su comportamiento en diferentes condiciones antes de autorizar el transporte de pasajeros. Las previsiones apuntan a que las primeras unidades puedan entrar en funcionamiento durante 2028, mientras que la entrega del conjunto de los ocho trenes encargados se completaría progresivamente hasta finales de ese año.
Este proyecto también representa un paso importante para Stadler, que lleva años desarrollando alternativas a los motores diésel. Su familia FLIRT incluye versiones eléctricas convencionales, unidades equipadas con baterías y modelos que utilizan hidrógeno, tecnologías diferentes diseñadas para adaptarse a las necesidades de cada red ferroviaria.

