DESCENSO DE VENTAS DEL 44%

Jaguar Land Rover: al mal tiempo de ventas, la esperanza del I-Pace

El fabricante británico acumuló pérdidas por un valor de alrededor de 400 millones de euros en los primeros seis meses de su año financiero, que abarcará hasta el próximo 31 de marzo. Solo en China, la caída de las ventas es del 44%. 

Las ventas en China de Jaguar han registrado un descenso del 44%.
Las ventas en China de Jaguar han registrado un descenso del 44%.

Jaguar Land Rover no atraviesa su mejor momento. El fabricante británico perdió 354 millones de libras –cerca de 400 millones de euros– en los seis primeros meses de su año financiero (que se extenderá hasta el 31 de marzo de 2019) y su calificación bursátil fue reducida por algunos de los principales analistas del mercado durante el pasado diciembre, llegando algunas firmas como S&P Global Ratings a señalar que la compañía tendrá una rentabilidad más baja de lo esperado al cierre del ejercicio.

Los aranceles impuestos por el Gobierno de China han sido la puntilla que ha terminado por sacudir a la compañía, pero se unen otras circunstancias como la incertidumbre en torno al brexit que afecta a casi todas las empresas con sede en Reino Unido o el cierre de cuatro plantas en territorio nacional. En consecuencia, Jaguar Land Rover ha anunciado que planea reducir costes mediante la supresión de empleos y la reducción del presupuesto en I+D.

Es especialmente preocupante la situación de Jaguar Land Rover en el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, donde en 2017 llegó a registrar hasta 146.399 matriculaciones, la mayor cifra global de aquel ejercicio para la firma británica. Las ventas en China cayeron un 8% el pasado noviembre y acumula una caída del 44% en el último trimestre del año. La respuesta de Jaguar ha sido reducir drásticamente la producción de modelos de combustión en las plantas de Changshu y Shanghái, quizá para preparar la llegada del Jaguar I-Pace, el próximo coche eléctrico que fabricará en el gigante asiático.

Precisamente, el inicio de producción del primer SUV completamente eléctrico coincide con los planes de expansión en el gigante asiático y con la apertura de una nueva planta en Eslovaquia, que están provocando que Jaguar Land Rover cuente con exceso de capacidad. La respuesta de la compañía, por el momento, solo se ha traducido en seguir reduciendo plantilla: en noviembre se deshizo de 500 trabajadores subcontratados en la planta de Wolverhampton y otros 500 en la de Solihull, además de acometer reestructuraciones de personal en sus factorías en China.

Las estimaciones de Jaguar pasan porque la planta de Eslovaquia, que cuenta con una capacidad de 150.000 unidades al año, dé cobertura a la producción del Land Rover Defender a partir de 2019. Además, la compañía tiene previsiones de usarla para construir los modelos XE y XF, pero finalmente se trasladará a otros centros productivos debido a un descenso en las ventas de ambos (solo el XE registró una caída del 22% hasta octubre de 2018).

Jaguar se agarra ahora a su única esperanza: el I-Pace y la electrificación que viene. A pesar de que ambos son fabricados por Magna Steyr en Austria y el precio del eléctrico es un 15% superior, los márgenes de este último son más bajos que los de su modelo hermano, el E-Pace. Aún así, el I-Pace se ha convertido en el modelo completamente eléctrico que puede traer de nuevo la rentabilidad a las cuentas.

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