Híbridos y Eléctricos

INVERSIONES

Toyota no quiere coches eléctricos, pero sus más grandes fábricas de motores empezarán a producir baterías

A pesar de una postura aún reticente en cuanto a coches eléctricos, dos de las fábricas más importantes de Toyota pasarán a producir baterías para coches eléctricos.

Motor de Toyota de gran cilindrada en producción.
Motor de Toyota de gran cilindrada en producción.

La postura de Toyota conforme la evolución del sector del automóvil hacia los coches eléctricos siempre ha sido controvertida. El gigante japonés defiende que el consumidor sea el que elige la tecnología, y no que el sector imponga al consumidor la elección. Aún con ello, el fabricante presentó a principios de año una ofensiva de 16 coches eléctricos conceptuales que pretenden comercializar de manera gradual hasta 2030. Una estrategia que por cuyo calibre ha de tener tras de sí un respaldo estratégico, logístico y tecnológico a la altura de las circunstancias.

Por esto mismo, la firma japonesa anunciaba la semana pasada una multimillonaria inversión que tiene como fin prepararse para este despliegue de modelos eléctricos por baterías. En concreto son 730.000 millones de yenes, que en base al cambio actual suponen 5.263 millones de euros, los que Toyota invertirá en producir baterías.

La inversión no tiene como fin levantar nuevos emplazamientos donde llevar a cabo la producción de las baterías, sino adaptar fábricas ya existentes a las necesidades que implica producir celdas. Las plantas que primero necesitarán adaptarse y convertir su actividad son las fábricas japonesas de Shimoyama y Myochi, ambas muy próximas a la sede mundial de Toyota y de un gran peso en la actualidad para la marca. El plan de producción de baterías en estos centros se encargará de ejecutarlo Prime Planet Energy & Solutions, una empresa que ha nacido con este propósito a raíz de la colaboración entre Toyota y Panasonic.

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Línea de producción de motores térmicos de Toyota en Polonia.

La noticia, divulgada por la propia Toyota, lleva implícito un hecho lo suficientemente significativo como para resaltar; a pesar de su consabida postura, Toyota necesita que dos de sus fábricas de motores térmicos y componentes pasen a producir baterías para sus futuros coches eléctricos.

Toyota ha dado a conocer uno de los motivos por los que Toyota quiere, o más bien necesita, que haya un relevo tecnológico en sus fábricas. Y es que tras las múltiples inversiones que estos emplazamientos han recibido con el tiempo, la marca quiere aprovechar las tecnologías existentes en la misma plantas, así como los conocimientos en producción y fabricación de componentes de los propios trabajadores.

Así lo ha expuesto la propia marca, pero lo cierto es que el quid de la cuestión está más allá. Otros grandes fabricantes, como Stellantis, ya han llevado acabo millonarias inversiones con fines similares. De hecho, la que fuera la fábrica de motores diésel más grande del mundo (ahora propiedad de Stellantis) estará produciendo un millón de motores eléctricos para 2024.

En este sentido, la llegada del coche eléctrico como relevo a los térmicos trae consigo retos más allá de los que implica esta transición en el ámbito tecnológico. Un coche eléctrico necesita de un total de piezas significativamente menor que uno térmico, lo que redunda en que se tienen que fabricar menos piezas para producirlo, y por tanto una mano de obra mas reducida, tanto de manera directa como indirecta.

Ofensiva de modelos eléctricos conceptuales presentada por Toyota.
Ofensiva de modelos eléctricos conceptuales presentada por Toyota.

Ello implica que las distintas plantas de los grandes fabricantes de automóviles tendrán que lidiar de manera gradual con una potencial reducción del personal necesitado a medida que los coches eléctricos ganan volumen comercial. Una tesitura que se alivia en gran medida con inversiones tempranas como la anunciada por la marca japonesa.

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