Híbridos y Eléctricos

INFORME DE MCKINSEY & COMPANY

Operando en un entorno cada vez más complejo para hacer rentable el vehículo eléctrico III

Más allá de los costes y las presiones regulatorias, los fabricantes también deben enfrentarse a un conjunto cada vez más complejo de opciones en el diseño de productos, la asignación de capital y la dinámica cambiante de la movilidad en las ciudades.

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Operando en un entorno cada vez más complejo para hacer rentable el vehículo eléctrico III.

Los fabricantes han llegado a una encrucijada en el diseño de la plataforma del vehículo, con un grupo de firmas que comienza a invertir en plataformas eléctricas “nativas” o construidas específicamente para ello, mientras que otros producen vehículos eléctricos basados ​​en plataformas modificadas de coches de combustión interna.

Las plataformas de coches eléctricos especialmente diseñadas tienen un menor coste de material y permiten un mejor rendimiento en autonomía, aceleración y espacio interior. Sin embargo, requieren una inversión adicional por tratarse de plataformas independientes, lo que lleva a una mayor asignación de costes fijos, especialmente cuando se produce en volúmenes más bajos. Cada fabricante tendría que ahorrar más de 4.000 dólares (3.550 euros) por vehículo en el coste directo de materiales para recuperar los 1.000 millones de dólares (890 millones de euros) estimados en costes fijos incrementales para una plataforma dedicada, si vendiera aproximadamente 50.000 unidades por año durante cinco años. Los vehículos eléctricos de hoy en día en el mercado masivo se venden en volúmenes de, aproximadamente, 30.000 y 80.000 vehículos a nivel mundial.

No obstante, el debate importante trata de la elección de una plataforma pura de vehículos eléctricos en lugar de una plataforma versátil que puede albergar tanto trenes motrices eléctricos como de combustión interna. Los fabricantes que eligen hacer un coche eléctrico o un híbrido enchufable desde una plataforma de combustión interna modificada para limitar la inversión de capital, a menudo tendrán que sacrificar costes de materiales más altos para soportar la electrificación.

Incentivos económicos

Además, hemos presenciado acciones más audaces por parte de las ciudades para abordar los desafíos de la calidad del aire, y la presión aumentará a medida que los cambios demográficos favorezcan la migración de más personas a las áreas urbanas. Las ciudades confían en que los coches a batería sean parte de la solución y, en muchos casos, las regulaciones de emisiones de las ciudades serán más estrictas y requerirán una mayor adopción de coches eléctricos.

Por ejemplo, las restricciones de las placas de licencia en Beijing continúan cambiando la demanda de los consumidores hacia los vehículos eléctricos. Lo mismo ocurre con los taxis eléctricos, con un aproximado de 70.000 taxis a batería en las calles de la ciudad. En Europa, Londres está expandiendo las zonas de emisiones ultra bajas con tarifas diarias y presionando para agregar estaciones de carga en uno de cada cinco lugares de estacionamiento. En Estados Unidos, las ciudades como San José, California, ofrecen incentivos de compra al consumidor de 2.500 dólares (2.200 euros), además de los incentivos federales para mejorar la economía del consumidor. De igual forma, las regulaciones de emisiones de California son más estrictas que las regulaciones a nivel federal en Estados Unidos.

Avance rápido hasta 2025: Paridad de costes de vehículos eléctricos

Si bien no son tan rentables como los vehículos de combustión interna en la actualidad, según Mckinsey los vehículos eléctricos tienen el potencial de alcanzar la paridad de costes y llegar a ser tan rentables, o incluso más, que los vehículos de combustible para 2025, aproximadamente.

McKinsey y otros expertos de la industria han realizado estudios detallados sobre la trayectoria del coste potencial de los coches eléctricos, incluidas las mejoras de eficiencia y coste de la batería, las economías de la electrónica de potencia y la reducción de costes indirectos basados en un mayor volumen de producción. Creemos que se pueden llegar a reducir entre 5.100 y 5.700 dólares (4.500 y 5.000 euros) en costes por vehículo. Suponemos que el precio de la batería y la disminución de los precios relacionados continuarán disminuyendo, impulsados por los avances tecnológicos, aunque es justo suponer que podemos presenciar un movimiento ascendente de precios a corto plazo en los mercados con un suministro limitado. Alternativamente, podemos ver disminuciones de precios aún más rápidos si aumenta la intensidad de la competencia entre los fabricantes de baterías.

Según los analistas deMcKinsey, un fabricante de coches podría esperar lograr un equilibrio en el coste de los vehículos eléctricos en comparación con los coches de combustión interna y, por lo tanto, incluso alcanzar un margen de beneficio del 2 al 3% por vehículo en 2025. Este escenario excluye las primas en precios pagados por los consumidores o cualquier subsidio proporcionado por los gobiernos, al igual que no se toma en cuenta la aplicación de los modelos de negocio más nuevos descritos anteriormente.

Si bien es cierto que la mayoría de los vehículos eléctricos no generan ganancias en la actualidad, parece ser que los fabricantes no deben asumir una postura fatalista, ni pueden permitirse esperar reducciones en los costes de las baterías para cambiar esta dinámica. Existen múltiples opciones que los fabricantes de automóviles pueden usar, incluso en la actualidad, para ayudar a acelerar su camino hacia la rentabilidad del mercado masivo de los vehículos eléctricos. Se cree que los fabricantes de vehículos pueden alcanzar en los próximos años el equilibrio en los costes de los vehículos eléctricos en el mercado masivo en comparación con los coches de combustión interna. Incluso podrían lograr una rentabilidad más alta y más temprana con algunos segmentos de clientes.

Sin embargo, según analiza Mckinsey, la aceleración de la rentabilidad del vehículo eléctrico requerirá algunos pasos audaces, incluyendo:

  • Tomar decisiones difíciles en relación al diseño de la plataforma de vehículos eléctricos, incluido el equilibrio entre un menor coste de materiales con una mayor asignación de capital y maximizar el volumen cuando sea posible.
  • Aplicar enfoques de reducción de costes más ambiciosos para los coches a batería, incluida la simplificación del diseño.
  • La evaluación de nuevas asociaciones potenciales con competidores para compartir la I+D, herramientas y costes de producción para nuevas plataformas de coches eléctricos.
  • Considerar un uso más creativo de modelos de negocio alternativos específicos para la movilidad eléctrica.

No se está debatiendo que los próximos cinco años serán un período de transición difícil para los fabricantes de automóviles y proveedores por igual. Los consumidores, las dinámicas de las ciudades, las regulaciones y los competidores aumentarán la presión sobre la mayoría de los fabricantes para que cambien más rápidamente de los vehículos de combustión interna a los coches eléctricos, sin tomar mucho en cuenta la economía de los vehículos eléctricos.

Por lo tanto, las preguntas clave son: ¿Qué fabricantes de automóviles descifrarán primero la clave de la rentabilidad de los vehículos eléctricos?, ¿qué acciones y visiones audaces tendrán?, ¿cómo se remodelará permanentemente la industria automotriz mundial?

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