SOLO SOBREVIVIRÁN 20

Los fabricantes de baterías chinos, ante el reto del fin de las ayudas al coche eléctrico

El Gobierno chino eliminará los subsidios a la compra de vehículos eléctricos en 2020, lo que provocaría que de los 90 proveedores de baterías solo quedarían 20 según un informe de Shenzhen Gaogong. 

De los 90 fabricantes de baterías para vehículos eléctricos que hay en China solo podrían sobrevivir 20.
De los 90 fabricantes de baterías para vehículos eléctricos que hay en China solo podrían sobrevivir 20.

Los subsidios que concede el Gobierno chino a los fabricantes de baterías para vehículos eléctricos finalizarán en 2020 y, salvo para las grandes compañías como CATL o BYD, se abrirá entonces un horizonte que no beneficia a los pequeños proveedores. Con una inversión de más de 10.000 millones de dólares desde 2012, China creó el caldo de cultivo para que apareciesen cerca de un centenar de compañías, de las que solo sobrevivirán 20 según un estudio de la consultora Shenzhen Gaogong

“Las políticas sobre vehículos eléctricos han cambiado recientemente para eliminar compañías sin destreza en tecnología. Necesitamos aumentar nuestra competitividad aún más antes de que finalice el programa de ayudas”, explicó un gerente del fabricante BYD en declaraciones recogidas por la publicación Asian Nikkei. China concede hasta 10.000 dólares por cada vehículo eléctrico comercializado. El Gobierno también asumió con su programa de ayudas gran parte del coste de las baterías, el componente más caro de un vehículo eléctrico, y BYD ha sido uno de los principales beneficiarios al establecerse como uno de los grandes fabricantes y también como líder en la provisión de baterías. 

La compañía teme que su tecnología se quede atrás respecto a la de otros competidores extranjeros como Panasonic, japonesa, o LG Chem, de Corea del Sur. La dependencia de BYD de los subsidios se refleja en los balances de los últimos años: en 2015, su beneficio neto se disparó un 550%; en 2016 aumentó un 80% y en 2017, aunque se produjo un descenso considerable, siguió obteniendo un 20%. La tendencia a la baja continuó en 2018 y se espera que el beneficio neto haya caído entre un 20% y un 30% después del recorte del 30% en las ayudas. 

Según un informe de Realli Research, siete de los 10 principales fabricantes de baterías del mundo son compañías chinas. “Pero su dominio es imposible sin el apoyo del Gobierno”, señalaron a Asian Nikkei fuentes de una empresa japonesa. El número de compañías también ha ido disminuyendo, desde las 135 que había en 2017 a las 90 que operan actualmente y de las cuáles apenas podrían sobrevivir dos decenas. 

La industria señala que uno de los principales problemas de Pekín a la hora de conceder ayudas es su falta de transparencia, generando problemas para lanzar los subsidios. El Gobierno ha modificado su política para vehículos eléctricos prácticamente cada año desde hace seis y los cambios son, para los expertos, “difíciles de comprender”.  La última modificación pasa por hacer que los vehículos no contaminantes tengan una cuota mínima de producción para los fabricantes, algo que ha generado cierto malestar. Mientras China continúa apostando fuertemente por la energía solar, la eliminación de los subsidios provocaría un colapso entre los fabricantes de baterías, a los que los proveedores extranjeros arrebatarían su cuota de mercado. Y sin el componente esencial, el gigante asiático puede perder el cartel de el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo. 

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