Híbridos y Eléctricos

PENDIENTES DE DETROIT

La planta de Ford en Almussafes, en la cuerda floja: pelea con Saarlouis por sobrevivir

La electrificación total de Ford para 2030 supone que una fábrica europea cierre. Almussafes y Saarlouis se encuentran en una situación delicada, aunque la española parte con ventaja.

El 5G transformará la fábrica de Ford en Valencia aplicando la innovación industrial al sector de la automoción
La planta de Ford en Almussafes, en la cuerda floja: pelea con Saarlouis por sobrevivir

Durante muchos años, la planta de Ford en Almussafes, Valencia, ha sido uno de los centros más importantes para la compañía en el viejo continente. Con un emplazamiento privilegiado y unas instalaciones en constante evolución, la planta española se ha encargado de la fabricación de modelos tan importantes como el Ford Kuga. Pero a día de hoy se encuentra sumergida en graves problemas ante el nuevo enfoque eléctrico de la compañía en Europa.

Hace unos meses Ford anunció que se volvería 100% eléctrica en el año 2030. Esta decisión ha supuesto un duro varapalo para las factorías más centradas en vehículos térmicos. En las instalaciones de Valencia, Ford fabrica no solo vehículos, también motores. Para finales de este año está programada la entrada en producción del motor Duratec que se equipa en diversos modelos híbridos enchufables de la compañía. Aunque hay planes sobre la mesa, la continuidad de la fábrica está en entredicho.

Mientras que Ford sí ha anunciado planes de electrificación para otras instalaciones en Europa: Colonia (Alemania), Kocaeli (Turquía) y Craiova (Rumanía), todavía no ha se ha pronunciado respecto a las instalaciones de Almussafes y Saarlouis (Alemania). Entre ellas se disputarán la última de las plazas disponibles, pues Ford ha echado cuentas y no requiere más de cuatro instalaciones. Estamos ante un recorte de 12.000 empleos de cara a los próximos años.

ford-almussafes_02

Las plantas de Almussafes y Saarlouis se pelearán por acoger la fabricación de modelos electrificados.

Saarlouis y Almussafes van a pelear por la adjudicación de dos modelos eléctricos que garantizarían la operatividad de la fábrica durante los próximos años. El problema reside en que las instalaciones requieren de una actualización considerable, una inversión que Ford quiere acometer con el menor coste posible. Para ello ha planteado importantes recortes, principalmente en salarios. Es decir, Ford quiere que la producción le salga más barata, y para ello cada planta debe presentar un programa de ajuste.

En este punto es donde entran en juego los sindicatos de la planta de Almussafes. UGT es la fuerza dominante del comité de empresa, y en estos momentos se encuentra negociando con la empresa un ajuste en personal, salarios y productividad. La oferta es de una reducción del 10% del salario, una semana menos de vacaciones al año y un aumento de 30 minutos de trabajo por cada uno de los turnos. Esa es la estrategia que la dirección de la planta va a extender a la sede de Ford en Detroit para su aprobación final.

A pesar de los malos augurios, Almussafes tiene muchas papeletas de ser la superviviente. Las instalaciones de Saarlouis presentan costes productivos más altos, algo que no contenta a Ford. Por otra parte, está Volkswagen, que trabaja estrechamente con Ford en la creación de diversos modelos. Los alemanes ven con buenos ojos a nuestro país, donde lleva a cabo la fabricación de diversos modelos. En las próximas semanas se resolverá el problema. Desde Detroit se determinará qué fábrica recibirá la adjudicación de la producción y se salvará del cierre definitivo.

Conversaciones: