Híbridos y Eléctricos

DEBATE ABIERTO

La Unión Europea propone considerar la energía nuclear como una energía verde

Si se quiere cumplir con la neutralidad de emisiones en 2050 es necesario que Europa busque alternativas complementarias a las energías renovables.

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Proposición de la UE.

Europa se ha fijado un ambicioso programa de descarbonización de la energía. Pasarse a lo verde es más complejo de lo que en un principio puede parecer. Con casi 450 millones de personas viviendo dentro del territorio de la Unión Europea, es necesario buscar caminos nuevos para la creación de energía sostenible y limpia. Por ese motivo la Comisión Europea ha propuesto calificar como verde la energía nuclear, abriendo así un debate que parecía estar cerrado desde hace años.

Según la agencia Europea del Medio Ambiente, el ciudadano europeo medio consume una media de 27 MWh al año, una cifra que se ha mantenido estable a lo largo de los últimos años. Sin embargo, los analistas estiman que, de cara a los próximos cursos, la demanda energética puede incrementarse ante la explosión de la movilidad eléctrica mayor, así como por diversas cuestiones. Las energías renovables tienen cada vez más peso en el mix energético, pero no se puede depender de ellas ante su variabilidad.

La propuesta llegada de Bruselas plantea dar el certificado de energía “verde” a toda aquella que sustituya al carbón y emita por debajo de los 270 gramos de CO2 por kw/h. Según el borrador, con esa calificación se podrían obtener licencias de construcción hasta 2030 siempre que exista un plan para cambiar a energía de bajas emisiones antes de que se cierre el 2035. De esta forma se podría considerar a la energía nuclear como una fuente limpia y sostenible.

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España está en desacuerdo.

Obviamente, la propuesta también recoge ciertos requisitos en cuanto al uso y reciclaje de los combustibles utilizados durante el proceso de generación de la energía. Tal es así que se propone que las centrales que obtengan los permisos hasta 2045 deben cumplir una serie de condiciones muy estrictas para evitar un daño importante al medio ambiente y a los acuíferos de la zona donde queden instaladas. Una obligación que ya se respeta en la actualidad.

El carbón es una de las fuentes principales de producción de energía en Europa. Alemania es uno de los mayores consumidores del mundo, y a pesar de ser un país muy concienciado en la transición energética, ha presentado mucho recelo a la nueva consideración de la energía nuclear como energía limpia y sostenible. España es otro de los países que ya ha mostrado su descontento con la medida, pues se sitúa frontalmente con la estrategia de cierre de las centrales nucleares que lleva años proponiéndose.

Los Estados miembro y la Plataforma sobre Finanzas Sostenibles tienen hasta el 12 de enero para pronunciarse sobre la propuesta de la Unión Europea. Entonces la cámara parlamentaria preparará una ley delegada que se enviará a los países y al Parlamento Europeo para su análisis y debate. Se presentan meses muy ajetreados al respecto, pero está claro que Europa debe buscar fuentes alternativas y complementarias a las fuentes energéticas renovables si pretende conseguir la total neutralidad de emisiones para el 2050.

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