Híbridos y Eléctricos

UTILIZA EL SISTEMA ELÉCTRICO DEL E-GOLF

Volkswagen e-Crafter: hasta 170 kilómetros de autonomía para reparto urbano

La primera furgoneta eléctrica de Volkswagen llegará este mismo año con un sistema eléctrico heredado directamente del e-Golf y con las mismas capacidades de carga que la versión diésel.

Volkswagen e-Cfarter, al primera furgoneta ligera y eléctrica del fabricante alemán.
Volkswagen e-Cfarter, al primera furgoneta ligera y eléctrica del fabricante alemán.

Volkswagen lanzará al mercado a finales de este año su primera furgoneta eléctrica ligera, clasificada dentro de la categoría N1, ya que no supera las 3,5 toneladas. Diseñada y preparada para el reparto urbano de última milla, la Volkswagen e-Crafter es la versión eléctrica de la furgoneta de combustión que el fabricante alemán lleva fabricando desde 2006.

El primer vehículo comercial eléctrico de Volkswagen ha sido diseñado en colaboración con varias empresas de Reino Unido, incluidos dos de los aeropuertos de Londres, Gatwick y Heathrow, que se encargaron de realizar las primeras pruebas a principios de este año. Gracias a ellas, y a los numerosos perfiles de uso que requiere un aeropuerto, Volkswagen pudo detallar las especificaciones de la furgoneta con el fin de acertar con las necesidades de la mayoría de sus clientes.

Según estas primeras pruebas, los conductores recorren entre 65 y 130 kilómetros cada día y durante cada turno de trabajo realizan entre 50 y 100 paradas. Al final de cada turno las furgonetas, habitualmente, descansan en un parking cerrado o en una oficina.

Motor eléctrico del e-Golf, integrado en la Volkswagen e-Crafter

Motor eléctrico del e-Golf, integrado en la Volkswagen e-Crafter.

Como resultado de estas conclusiones, Volkswagen ha utilizado la misma batería de iones de litio de 35 kWh de capacidad del e-Golf para la e-Crafter. Su autonomía aproximada es de 170 kilómetros y puede recuperar el 80% de su capacidad en aproximadamente 45 minutos gracias a que implementa carga rápida bajo el estándar CCS, a un máximo de 40 kW.

El motor eléctrico de 100 kW (134 CV) de potencia es también el mismo que utiliza el e-Golf y ofrece los mismos 290 Nm de par motor, aunque para su implementación en la e-Crafter la electrónica ha sido retocada para soportar sus especiales condiciones de trabajo, relacionadas con la posibilidad de soportar cargas pesadas. La velocidad máxima está limitada a 90 km/h, pero su aceleración sigue respondiendo a la que ofrece un motor eléctrico. Cuenta con un sistema de frenado regenerativo que no puede configurarse como en el caso del e-Golf, por ejemplo, aunque su efecto, es similar a la conducción con un solo pedal.

Recarga rápida de la Volkswagen e-Crafter bajo el estándar CCS

Recarga rápida de la Volkswagen e-Crafter bajo el estándar CCS.

Todo el tren motriz está integrado en la parte inferior del vehículo, de forma que no afecta ni al ancho ni al alto y, por lo tanto, al volumen de carga máximo. Puede transportar los mismos 10,7 m3 que las versiones diésel. Su carga útil se encuentra entre los 970 y los 1.720 kilogramos.

Las dimensiones, el ajuste de los materiales y los acabados interiores son también idénticos a la versión de combustión, formados por plásticos resistentes para aguantar el trabajo diario. La instrumentación cuenta con un potenciómetro, también heredado de la primera generación del e-Golf, que marca la potencia utilizada y el uso del sistema de regeneración de energía. A su lado, un indicador de carga de batería sustituye al nivel del depósito de combustible.

En el centro del salpicadero, la pantalla de siete pulgadas ofrece el control de la navegación, multimedia y la climatización. Incorporar varios sistemas de seguridad y confort, opcionales según el equipamiento, como el frenado automático de emergencia, la asistencia de mantenimiento de carril, la cámara de visión trasera y los sensores de aparcamiento.

Interior de la nueva Volkswagen e-Crafter

Interior de la nueva Volkswagen e-Crafter.

El precio al que saldrá al mercado en Alemania, a finales de este año, es de unos 69.500 €, sin incluir posibles incentivos para la compra. Un precio que, a primera vista, podría parecer elevado, pero que hay que poner el contexto de uso de este tipo de vehículos. En ellos es muy importante tener en cuenta el coste total de propiedad a lo largo de su vida de trabajo, contando con los ahorros en combustible, mantenimiento, impuestos, aparcamiento y tasas de acceso al centro de las ciudades, como es el caso de Londres.

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