Lo que nació como el matrimonio perfecto para salvar los muebles digitales de Wolfsburgo está empezando a dar los primeros síntomas de fatiga. La integración del software de Rivian en el gigante alemán es más compleja de lo previsto y los tan temidos retrasos están a la vuelta de la esquina. Las primeras demostraciones no han generado el efecto positivo que se esperaba. Muchos modelos dependen de este acuerdo, incluyendo el vital ID.1 que veremos dentro de muy poco.
En el Grupo Volkswagen saben que no hay margen para el error, pero el reloj corre más rápido que sus programadores. Según recogen fuentes alemanas, la alianza entre Volkswagen y Rivian está atravesando una auténtica "prueba de paciencia". Aunque la inversión de 5.000 millones de euros sigue adelante, la realidad industrial está chocando frontalmente con los plazos prometidos, provocando un efecto dominó que podría afectar a los lanzamientos más importantes de sus marcas premium.
La idea de trasladar la arquitectura zonal de Rivian a un ecosistema tan masivo como el de Volkswagen no es "copiar y pegar". Las dificultades técnicas han obligado a la directiva de Oliver Blume a tomar medidas de emergencia, incluyendo la creación de un grupo de trabajo especial para intentar desatascar los desacuerdos técnicos y operativos que están surgiendo en la joint venture "RV Tech".

Audi y Porsche: las primeras víctimas del calendario
El retraso en el desarrollo del software no es una cuestión de líneas de código, sino de meses (y años) en el calendario de lanzamientos. Los datos que maneja la industria son preocupantes para los intereses del grupo. Diversos modelos de Audi, como el nuevo Q8 e.tron podrían ver retrasado su debut hasta mediados o finales de 2028, lo que supone al menos un año de demora respecto al plan original.
El hiper-SUV eléctrico de Porsche, conocido internamente como K1, ha pasado de ser la prioridad para 2027 a quedar en una situación de "retraso indefinido" mientras se aclara si el software de Rivian puede gestionar sus altísimas exigencias de rendimiento. Porsche acostumbra a trabajar de forma independiente o en estrecha colaboración con Audi, pero este no es el caso. El nuevo Cayenne trata de ser una base, pero en Porsche esperan ofrecer más.

¿El regreso de Cariad?
Uno de los grandes puntos de fricción es que Rivian diseñó su software solo para eléctricos puros. Volkswagen, que ahora planea mantener vivos los híbridos -e incluso los coches de combustión- durante más tiempo, se ha encontrado con que esa tecnología no es fácilmente transferible a estos sistemas. Volkswagen, a través de su filial de software, Cariad, podría evaluar un desarrollo propio de cara a 2030, aunque suponga perder cualidades, aumentar costes y complejidades.
Ante la posibilidad de que los modelos estrella se queden en el limbo, Volkswagen ha tenido que dar un paso que muchos consideraban impensable hace un año: inyectar de nuevo vida en Cariad. La división de software interna, que fue sentenciada tras los fiascos del ID.3, ha vuelto a recibir responsabilidades para servir de paracaídas en caso de que la tecnología de Rivian no llegue a tiempo para ciertos modelos. Esto supone un coste adicional de miles de millones de euros, pero en Wolfsburgo prefieren gastar más ahora que llegar tarde a una batalla contra los fabricantes chinos que ya no permite segundas oportunidades.

La nota positiva: el ID. Every1 sigue su curso
No todo son sombras en la alianza. Mientras el segmento premium sufre, los modelos de acceso parecen avanzar a mejor ritmo. El pequeño Volkswagen ID. Every1 (el sucesor espiritual del e-Up!) ya está realizando pruebas de ingeniería en California. La marca mantiene su promesa de que este modelo será el primero en estrenar la arquitectura conjunta en 2027, con un precio que debería rondar los 20.000 euros.