Durante años, la autonomía y los tiempos de carga han sido considerados los grandes obstáculos para la adopción masiva del coche eléctrico. Sin embargo, un nuevo estudio desmonta esta idea: el diseño del vehículo es hoy el principal motivo por el que un comprador se interesa por un coche eléctrico, incluso por delante del alcance real de la batería o del sistema de carga.
Así lo concluye el informe EVForward 2025 Product DeepDive, elaborado por la consultora Escalent, que analiza en profundidad los criterios de compra de los usuarios de vehículos nuevos en distintos perfiles y niveles de afinidad con la movilidad eléctrica.
El diseño manda sobre la ficha técnica

Según el estudio, el 71 % de los encuestados considera que el diseño interior y exterior es igual de importante a la hora de elegir su próximo vehículo. De hecho, estos factores superan claramente a otros elementos tradicionalmente clave como la autonomía (39%), la marca (39%) o la velocidad de la carga (30%).
En detalle, el diseño interior se sitúa como el principal motivador de compra para el 49% de los participantes, seguido muy de cerca por el diseño exterior, con un 45%. Estos datos reflejan un cambio claro en las prioridades del consumidor, que ya no está dispuesto a sacrificar atractivo visual por innovación tecnológica.
El estilo, una asignatura pendiente en los eléctricos
Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que la mitad de los compradores define su coche ideal como “estiloso”, una cifra que supera en 20 puntos porcentuales a quienes priorizan un diseño meramente funcional. Sin embargo, la oferta actual de vehículos eléctricos no termina de satisfacer esa expectativa.

Escalent detecta un “déficit de estilo” en muchos modelos eléctricos actuales: aunque los consumidores demandan vehículos visualmente atractivos, la diferencia entre percepciones de “estilo” y “funcionalidad” en los eléctricos disponibles es de apenas tres puntos porcentuales. En otras palabras, muchos modelos cumplen pero no enamoran.
El precio sigue siendo el mayor freno
Pese al protagonismo del diseño como factor positivo, el precio continúa siendo la principal causa de rechazo en la compra de un coche eléctrico. Además, tanto el diseño interior como el exterior también pueden actuar como barrera si el resultado final no convence al comprador.
Esto demuestra que el diseño no es solo un elemento de atracción, sino también un riesgo: una ejecución poco acertada puede alejar al cliente con la misma rapidez con la que podría atraerlo.
Diferencias claras entre tipos de compradores
El estudio identifica patrones muy distintos según el perfil del consumidor. Los llamados EV Intenders, compradores con alta probabilidad de adquirir un eléctrico, valoran especialmente la tecnología, el lujo y la originalidad. En cambio, los usuarios más resistentes a la electrificación prefieren diseños tradicionales y menos rupturistas.
Por su parte, los propietarios actuales de coches eléctricos señalan puntos críticos concretos, como el diseño del salpicadero, la disposición del puesto de conducción o el tamaño y ubicación de las pantallas, elementos que influyen directamente en la experiencia diaria.
El reto de conquistar al comprador mayoritario
Desde Escalent advierten de que el mercado está entrando en una nueva fase. Si los primeros compradores aceptaron compromisos estéticos a cambio de innovación, el consumidor generalista ya no lo hace. Para este público, un coche eléctrico debe ser atractivo, coherente y funcional, sin depender únicamente de cifras técnicas para justificar su compra.
La conclusión es clara: en la carrera del coche eléctrico, el diseño ya no es un complemento. Es el argumento principal.