UN MERCADO TECNOLÓGICO DE 225.000 MILLONES

Se invertirán miles de millones en refrigerante de superordenadores y otras innovaciones para el coche eléctrico

Las empresas proveedoras de la industria automotriz tienen ante sí la oportunidad de dictar qué materiales y tecnologías utilizarán las marcas de coches en la era de la electrificación.

La ofensiva eléctrica que está a punto de llegar ofrecerá muchas posibilidades a los proveedores.
La ofensiva eléctrica que está a punto de llegar ofrecerá muchas posibilidades a los proveedores.

Los fabricantes de automóviles se preparan para iniciar la transición entre los vehículos de combustión y los electrificados con ofensivas que les llevarán a transformar su oferta. Esta metamorfosis provocará no solo cambios en los propulsores, sino en los procesos de fabricación, los materiales utilizados, los componentes a montar e incluso la organización de las plantas. AlixPartners estima que, hasta 2023, se invertirán 225.000 millones en la electrificación y, después, seguirán varios miles de millones más.

¿Pero a dónde van estas inversiones? Gran parte se destinan a investigación y desarrollo en la búsqueda de las mejores soluciones de propulsión y movilidad para afrontar la transición y otra gran parte va dirigida a proveedores de baterías y tecnología que las marcas consideran puntera y apta para sus vehículos electrificados. Esto abre un abanico enorme de posibilidades a nuevas empresas especializadas en la tecnología del futuro, que ven como los fabricantes buscan, muchos por primera vez, componentes y recursos fuera de sus límites. Así es como se abre un nuevo campo de batalla donde las empresas tecnológicas y los proveedores de partes luchan por ganar 225.000 millones.

Un nuevo sector tecnológico

Hay muchas empresas proveedoras como CATL, BorgWarner, Aptiv, Norsk Hydro ASA o Trinseo SA que desarrollan productos como baterías o componentes capaces de aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos, atacando directamente a uno de los puntos que más preocupa a los compradores. Todas las empresas esperan que los fabricantes confíen en sus sistemas para poder vender a varias marcas a la vez. Estas compañías tienen, ahora, una oportunidad para influenciar el futuro de la industria aportando los materiales, la técnica y los componentes que se utilizarán en el futuro.

Los clientes de estas empresas, las marcas de coches, buscan cómo aumentar la autonomía de sus eléctricos, solucionar problemas como el sobrepeso y, sobre todo, reducir el coste de producción de estos coches para hacerlos rentables. Los proveedores pueden jugar con materiales existentes o con nuevos en desarrollo para encontrar soluciones, situarse en la cabeza del sector e incluso estandarizar nuevos sistemas y materiales.

El refrigerante como ejemplo

3M, una empresa estadounidense, formó una división dedicada únicamente a la electrificación del sector automovilístico cuando vieron que las marcas empezaban a anunciar grandes inversiones en electrificación. La compañía ha invertido grandes cantidades de dinero para ello y ahora trabaja en lo que define como "administración térmica" de los eléctricos. 

La firma estadounidense de productos químicos está probando la capacidad del Novec, un líquido no conductor utilizado para refrigerar superordenadores, para evitar que se calienten las baterías de los vehículos. Manteniendo una temperatura baja constante ayudaría a las baterías a ofrecer una autonomía más larga y, además, a alargar su vida útil. Gracias a tecnología como esta, 3M ya ha trabajado con marcas como General Motors en el desarrollo del Bolt EV.

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Novec es un líquido refrigerante para superordenadores que podría aplicarse al automóvil.

Otro ejemplo sería la startup taiwanesa Xing Mobility, que utiliza el Novec para enfriar las baterías de su vehículo eléctrico de altas prestaciones Miss R. 3M además asegura que muchas marcas están observando los avances con el Novec para dar el paso e introducirlo en sus eléctricos.

En busca de mayor autonomía

Norsk Hydro ASA, que ya cuenta con Tesla entre su cartera de clientes, se centra en el trabajo de la carrocería buscando el modo de enfriar baterías. Esta empresa podría popularizar el uso del aluminio en los eléctricos. Mientras que en la actualidad el acero domina la industria, el aluminio ofrece la posibilidad de rebajar el peso total de los eléctricos, otro de sus inconvenientes. De nuevo, materiales novedosos podrían ayudar a mejorar la autonomía de los vehículos, a la vez de posibilitar la producción rentable en masa.

Por último, Trinseo ha anunciado un aumento del 33% en la inversión para la producción de caucho sintético en su planta de Alemania. Esta compañía quiere así adelantarse al aumento de la producción de eléctricos y desarrollar componentes más eficientes ante su llegada, como unos neumáticos fabricados en este material que, según la empresa, aumentan la eficiencia en un 12%.

Todas estas y otras empresas son ejemplo de la evolución tecnológica que se avecina, gracias a los 250.000 millones de dólares que la industria del automóvil destinará a la electrificación de su producto y a la propia necesidad del sector del automóvil de reinventarse y seguir evolucionando.

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