El transporte pesado eléctrico está dando importantes pasos de gigante en Europa. Son muchas las pruebas que se están llevando a cabo en los últimos meses sobre el comportamiento y las capacidades de los camiones eléctricos. Mercedes protagonizó una de las más recientes a comienzos de año. Ahora, los datos de este test han sido publicados por la compañía alemana.
La compañía ha recorrido 2.400 kilómetros por el norte de Europa. En su ruta atravesaron países como Alemania, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca y Suecia, con dos unidades del eActros 600. Esto, en realidad, no ha sido un simple test, pues el objetivo era comprobar si la nueva carga ultrarrápida puede funcionar en condiciones reales de transporte profesional y a temperaturas de hasta -20ºC. El resultado ha sido más que positivo.

Los camiones eléctricos están listos para ‘cargarse’ a los diésel
Y aquí está la clave de todo esto. El sistema con el que cuentan estos camiones es el llamado ‘Megawatt Charging System’ (MCS), una tecnología capaz de alcanzar potencias de hasta 1.000 kW en la recarga. Esto supone multiplicar varias veces la potencia de los cargadores actuales para turismos, lo que abre la puerta a algo que hasta ahora parecía imposible en camiones eléctricos, empezar a dar el adiós definitivo a los diésel.
De hecho, uno de los datos más importantes del test presentado por Mercedes ha sido el tiempo de carga. Con esta tecnología, el eActros 600 ha demostrado ser capaz de pasar del 20 al 80% de la carga, de media, tras sólo 30 minutos de enchufe. Este precisamente es el tiempo justo que dura una pausa obligatoria para los camioneros profesionales en algunos países de la UE.
Esta demostración puede declararse como un ‘antes y un después’ para el sector del transporte pesado por carretera. Hasta ahora, el gran problema de los camiones eléctricos era el tiempo de recarga. Pero con el MCS, la lógica empieza a parecerse mucho más a la del diésel. Los profesionales podrán conducir el tiempo reglamentario, parar media hora y seguir otros cientos de kilómetros.

La prueba llevada a cabo por Mercedes sirvió, además de para medir los tiempos y potencia de carga, para analizar aspectos clave del uso de estos vehículos. Entre otras cosas, se comprobó la compatibilidad entre el camión y diferentes cargadores, el comportamiento de la batería, la curva de carga o la gestión térmica del sistema. Esto último era especialmente importante ya que trabajar con potencias tan elevadas genera exigencias técnicas muy altas.
Otro punto interesante es que las recargas no se realizaron en un único tipo de estación. Los camiones utilizaron tanto infraestructura pública como privada, lo que permite comprobar cómo funcionará esta tecnología en el mundo real, donde convivirán múltiples proveedores de carga.
Además, el objetivo final va mucho más allá de una prueba puntual. Mercedes quiere validar que el transporte eléctrico de larga distancia es viable a gran escala. De hecho, el eActros 600 está diseñado para superar los 1.000 km diarios con recargas intermedias, algo que hasta hace poco parecía reservado únicamente a los camiones diésel.

Sin embargo, no todo fue positivo durante los 2.400 kilómetros de esta prueba. Los responsables volvieron a insistir en el hecho de que la infraestructura de carga es escasa en Europa. Esto es especialmente importante a la hora de contar con puntos capaces de alcanzar el megavatio de potencia (1.000 kW), lo cual es esencial para lograr la facilidad de uso en estos camiones eléctricos.
El Mercedes-Benz eActros 600 ha demostrado que puede recorrer largas distancias y recargar en tiempos razonables. Ahora, el siguiente paso es que Europa desarrolle la infraestructura necesaria. Si eso ocurre, el transporte pesado podría vivir una transformación mucho más rápida de lo esperado.