Los camiones eléctricos chinos amenazan con hacerse con el 25 % del mercado europeo en 2030

Transport & Environment avisa a la industria europea de la importancia de apostar por la electrificación del transporte pesado.

camiones electricos chinos
Sany ya tiene sus camiones eléctricos en Europa.
20/09/2026 09:00
Actualizado a 20/09/2026 09:00
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Los fabricantes europeos de camiones tienen un nuevo reto en su transición hacia la movilidad eléctrica: un análisis de Transport & Environment (T&E) advierte de que las marcas chinas y estadounidenses podrían hacerse con hasta una cuarta parte del mercado europeo de camiones eléctricos pesados en 2030 si las marcas comunitarias no aceleran su proceso de electrificación.

El mercado europeo de vehículos pesados mueve alrededor de 245.000 unidades al año y está concentrado principalmente en fabricantes como Daimler Truck, Traton (matriz de marcas como Scania y MAN), Iveco, DAF y Volvo Group. Los camiones de cero emisiones representaron el 5,6 % de las ventas en 2025, el doble que un año antes y, en este contexto, los fabricantes procedentes de China y Estados Unidos están aumentando su presencia en Europa.

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Los nuevos competidores llaman a la puerta

Empresas chinas como Sany, Sinotruk, SuperPanther, FAW Trucks y Foton preparan su desembarco o expansión en el mercado comunitario, con especial atención a los modelos eléctricos. La mayor experiencia acumulada por China en el desarrollo y comercialización de este tipo d vehículos podría otorgarles una ventaja adicional frente a los competidores europeos. A ellas se suma Tesla, que ha anunciado planes para introducir su camión eléctrico Semi en Europa.

El problema es que la ventaja de estos nuevos competidores no sería únicamente tecnológica, sino también económica. El estudio de T&E estima que un camión eléctrico chino podría reducir hasta un 12 % el coste total de propiedad frente a un modelo europeo equivalente. Para una empresa de transporte alemana, por ejemplo, la diferencia podría traducirse en un coste de 0,55 euros por kilómetro frente a los 0,63 euros de un vehículo europeo, incluyendo el valor residual. En un periodo de cinco años, el ahorro podría alcanzar los 43.000 euros.

La cuestión resulta especialmente significativa en un sector caracterizado por márgenes empresariales muy reducidos, situados habitualmente entre el 1,5 % y el 2 %. En estas condiciones, una reducción superior al 10 % del coste total de propiedad puede convertirse en un factor decisivo a la hora de renovar una flota. Además, T&E sostiene que los nuevos modelos eléctricos son capaces de competir con los vehículos europeos en aspectos fundamentales para el transporte de mercancías, como la autonomía, los tiempos de recarga, la capacidad de carga y la eficiencia energética.

Stef Cornelis, director de transporte de mercancías y flotas de T&E, expone: “Ya hay modelos de camiones chinos y estadounidenses competitivos en el mercado europeo, y muchos más están a punto de llegar. Es un momento crucial para el sector europeo del transporte por carretera, que debería aprender de lo ocurrido en la industria del automóvil. Frenar ahora el ritmo de la electrificación brindaría a los competidores estadounidenses y chinos la oportunidad de ganar una cuota de mercado significativa, tanto en Europa como en el resto del mundo”.

Todavía no hay que entrar en pánico

A pesar de ello, las previsiones deben interpretarse con cautela, porque parte del análisis se basa en precios, especificaciones técnicas y objetivos comerciales de modelos que todavía no han llegado al mercado europeo o cuya información definitiva aún no se conoce. El caso del Tesla Semi es un ejemplo claro, porque sus características y precio para Europa todavía no se conocen.

Por tanto, hay que tomarse la advertencia de T&E como un aviso, porque la organización considera que Europa se encuentra ante una ventana de oportunidad limitada para conservar el liderazgo de su industria de vehículos pesados. Relajar los objetivos de reducción de emisiones podría ralentizar la electrificación y, al mismo tiempo, facilitar la entrada de competidores extranjeros. Por el contrario, cree que mantener una regulación climática ambiciosa y acelerar la transición podría impulsar la innovación y permitir a los fabricantes europeos defender su posición.

“La competencia será beneficiosa para las empresas de logística y los consumidores, pero la transición ofrece un margen limitado para que los operadores europeos consolidados mantengan su liderazgo. Mientras dudan entre las tecnologías de combustión y las eléctricas, y tratan de rebajar los objetivos de emisiones de CO2 para camiones, los nuevos actores han apostado plenamente por la electrificación”, concluye Cornelis.