China pone orden en el caos: el Gobierno publica las nuevas reglas de precios para las marcas de coches

La guerra de precios amenaza con destruir la industria automovilística China. El Gobierno lleva tiempo buscando soluciones y parece haber encontrado una solución al problema.

Las marcas ofrecen en China precios verdaderamente bajos que limitan sus ganancias.
Las marcas ofrecen en China precios verdaderamente bajos que limitan sus ganancias.
12/02/2026 12:00
Actualizado a 12/02/2026 12:00

El mercado automovilístico chino, epicentro mundial del vehículo eléctrico, ha vivido un último año marcado por una competencia feroz que muchos han calificado de insostenible. Ahora, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR) ha dado un paso al frente publicando una serie de directrices de cumplimiento de precios. El objetivo es claro: poner fin a las tácticas de venta engañosas y asegurar que la guerra de precios no se convierta en una jungla sin ley.

Esta intervención llega en un momento crítico. Los fabricantes, en su afán por ganar cuota de mercado, han recurrido a estrategias que a menudo confunden al comprador o incluso vulneran las leyes de competencia. El regulador no busca fijar los precios, sino garantizar que la formación de estos sea transparente y que las promociones que vemos en los anuncios se correspondan con la realidad del concesionario.

Hyundai China
Los concesionarios tendrán que ser transparentes y claros con los precios e impuestos.

El fin de los precios gancho y las ofertas fantasma

Uno de los puntos más estrictos del nuevo documento es el combate contra la publicidad de precios engañosa. A partir de ahora, las marcas tienen prohibido anunciar precios que no pueden ser alcanzados por la mayoría de los compradores o que ocultan costes obligatorios. Se acabó el promocionar un coche con un precio de derribo que solo es aplicable si se cumplen condiciones casi imposibles de reunir simultáneamente.

Las directrices también prohíben explícitamente la práctica de marcar precios originales falsos para simular descuentos masivos. Las marcas no podrán inventarse un precio de referencia elevado para luego anunciar rebajas que, en realidad, no suponen un ahorro real frente al valor de mercado del vehículo. La SAMR exige que cualquier descuento anunciado sea verificable y parta de un precio de venta previo real y mantenido en el tiempo.

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China se ha convertido en el centro del mercado, aunque presenta un lado oscuro.

Protección contra el dumping y la colusión

El regulador también ha puesto el foco en la estabilidad financiera del sector. Se prohíbe a las empresas vender por debajo de coste con el único fin de expulsar a la competencia del mercado, una práctica conocida como dumping que puede debilitar el tejido industrial a largo plazo. Aunque la competencia es sana, el gobierno chino quiere evitar que la destrucción de márgenes acabe provocando quiebras masivas que dejen a los usuarios sin servicio de posventa.

Asimismo, las nuevas reglas son muy claras respecto a los acuerdos entre empresas:

  • Prohibición de la fijación de precios: Las marcas no pueden aliarse para mantener precios altos de forma artificial.
  • Prohibición de repartirse el mercado: No se permiten pactos para evitar competir en ciertas regiones o segmentos.
  • Transparencia en subsidios: Cualquier ayuda estatal o local debe reflejarse de forma clara en la factura final del cliente.
NIO Salón Beijing
La rentabilidad de las marcas ha caído por culpa de la guerra de precios.

Transparencia total en el concesionario

El proceso de compra física también se verá afectado por estas directrices. Los concesionarios y puntos de venta directos deberán mostrar de forma clara y visible el precio total del vehículo, incluyendo todos los impuestos y tasas obligatorias. No se permitirá la imposición de servicios financieros, seguros o accesorios como condición obligatoria para acceder al precio anunciado, a menos que se especifique con total claridad desde el primer contacto.

Esta medida busca proteger al consumidor de los costes ocultos que suelen aparecer al final del proceso de compra. El regulador insiste en que el cliente debe conocer el precio final antes de iniciar cualquier trámite, evitando las sorpresas de última hora que inflan la factura en miles de yuanes.