Si hay una marca que vive por y para la seguridad, esa es Volvo. Mientras algunos fabricantes se limitan a cumplir con los expedientes de Euro NCAP para obtener las cinco estrellas, los suecos siguen obsesionados con la seguridad real. La marca ha sometido al nuevo Volvo EX60 a una larga batería de pruebas hasta convertirlo en uno de los coches más seguros, puede que el que más, del mundo.
Es tal la obsesión de Volvo con la seguridad de sus coches que han fabricado su propio laboratorio de pruebas de choque. Unas instalaciones de primer nivel donde se lleva al límite la resistencia de sus coches en condiciones reales. Los de Gotemburgo se han propuesto que ningún usuario de sus coches (ya sea conductor o pasajeros) fallezca en accidente de tráfico en 2050.

La integridad del habitáculo: un búnker sueco
Una de las pruebas más espectaculares es el impacto de frente contra un poste. La prueba se realiza a 60 km/h, velocidad más que suficiente para considerarlo un impacto de extrema gravedad. Lo más impresionante de las imágenes tras el choque es comprobar cómo la física ha sido gestionada por el chasis del coche. A pesar de la violencia del impacto contra un elemento tan agresivo como un poste, los resultados hablan por sí solos.
La sección delantera absorbió de tal manera la energía que los pilares A no muestran deformación alguna. Increíblemente, la luna delantera ni siquiera llegó a romperse, lo que indica que la estructura de la cabina mantuvo su geometría original. Por no hablar de que el motor no se filtra a la cabina, lo que supondría la rotura inmediata de las extremidades inferiores de los ocupantes delanteros.
No solo es importante la cinética del impacto. Tras el accidente, las puertas podían abrirse con facilidad, un detalle crítico para permitir la salida de los ocupantes o el trabajo de los servicios de emergencia sin necesidad de radiales. Los numerosos airbags repartidos por el habitáculo reducen la gravedad del impacto y minimizan el movimiento de los pasajeros, pero hay un elemento que guarda para sí una especial relevancia.

Cinturones inteligentes: el ángel de la guarda digital
El EX60 no solo confía en el acero y el aluminio de su plataforma SPA3. Este modelo estrena los cinturones de seguridad multi-adaptativos de nueva generación. Gracias a los sensores del coche, el sistema sabe en tiempo real quién está sentado (su peso, altura y posición) y ajusta la tensión del cinturón milisegundos antes del impacto.
Si el sensor detecta a un ocupante de gran tamaño, aplica una carga mayor para evitar que la cabeza golpee el interior; si es una persona pequeña, suaviza la retención para evitar fracturas de costillas. Es la democratización de la seguridad personalizada llevada al extremo. Si, Volvo ha rediseñado y mejorado el cinturón de seguridad que ellos mismos patentaron hace ya casi 70 años.

Tecnología "Cell-to-Body" y Megacasting
Este nivel de protección no sería posible sin la nueva forma de construir coches de Volvo. El EX60 utiliza la tecnología Cell-to-Body, donde la batería forma parte estructural del chasis, aportando una rigidez torsional extra que protege el habitáculo. Además, el uso de la megafundición (Megacasting) en la parte trasera reduce el número de piezas y puntos críticos, creando una estructura más ligera pero mucho más resistente ante deformaciones imprevistas. Dentro de poco Euro NCAP evaluará al nuevo EX60 y será entonces cuando sepamos, oficialmente, cuán seguro resulta. Todo apunta a que será el mejor del momento.